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Con tantos drones rusos, Ucrania decidió abrirlos para investigar y encontró ‘vestigios de China’

Publicado el 14/07/2025 a las 14:08
China, Rússia, Drones russos
Imagem divulgada pelo Serviço de Segurança da Ucrânia (SBU), publicada originalmente pelo Defense Express e Euromaidan Press
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Red de suministro entre China y Rusia mantiene producción de drones incluso bajo sanciones, revelando brechas y acuerdos comerciales secretos

Una serie de documentos recién obtenidos revela cómo Rusia ha logrado mantener e incluso expandir su producción de drones militares, incluso ante las severas sanciones impuestas por países occidentales. Según informó el portal Xataka Brasil, el descubrimiento involucra a empresas chinas, acuerdos comerciales secretos y una estructura de suministro cuidadosamente camuflada.

El caso plantea interrogantes sobre la neutralidad de China en el conflicto y expone fallas en el sistema internacional de sanciones.

Componentes chinos en drones rusos

La alerta provino de la inteligencia ucraniana. Durante los ataques de drones rusos, se recuperaron componentes de origen chino en los modelos Shahed-136/Geran-2, utilizados en Kiev.

Para las autoridades ucranianas, esto confirma que empresas chinas continúan abasteciendo al complejo militar ruso con componentes electrónicos y tecnología de punta.

Vladyslav Vlasiuk, comisionado de sanciones de Ucrania, afirmó que China no solo proporciona logística, sino que también ha replicado tecnologías occidentales, lo que amplía su capacidad de apoyo a Rusia.

Este suministro constante de componentes chinos ha sido esencial para la continuidad de la producción de drones por parte de Moscú.

Documentos reveladores

El involucramiento chino quedó más claro tras una investigación de Bloomberg. Documentos revelaron una red de colaboración entre empresas rusas y chinas, que incluye zonas aduaneras especiales, intermediarios y acuerdos ocultos.

A pesar de las sanciones, Rusia logró importar componentes sensibles y tecnología para fortalecer su línea de producción.

La empresa rusa Aero-HIT, ubicada en Jabarovsk, en el extremo este de Rusia, se ha convertido en una pieza clave en este proceso.

Desde las primeras etapas de la invasión de Ucrania, ha estado fabricando drones militares con el apoyo directo o indirecto de empresas chinas.

La fábrica de Jabarovsk

La ciudad de Jabarovsk, ubicada a solo 30 kilómetros de la frontera china, alberga la fábrica de Aero-HIT.

Esta empresa, hasta entonces poco conocida, se ha convertido en uno de los mayores fabricantes de drones de Rusia. Su modelo principal, el Veles, es un drone FPV de bajo costo, ya utilizado en operaciones en la región de Jerson.

El Departamento del Tesoro de EE. UU. sancionó a Aero-HIT por su papel en la guerra, pero su producción sigue activa. Esto se debe, en parte, al apoyo de la fabricante china Autel Robotics.

A pesar de negar cualquier involucramiento con Rusia desde 2022, la empresa aparece en correspondencias y planes de Aero-HIT, incluso en proyectos de inversión conjunta de US$ 90 millones.

Asociación técnica con Autel Robotics

Según una carta divulgada por Bloomberg, Aero-HIT y Autel Robotics reanudaron contactos técnicos en junio de 2025.

La negociación involucraba la producción local del drone civil Autel EVO Max 4T, considerado eficaz en combate por resistir a la interferencia electrónica.

El acuerdo también preveía transferencia de firmware, métodos de depuración y técnicas de reparación.

El EVO Max 4T se integraría a sistemas rusos, aumentando la eficiencia de la línea de drones militares. La alianza entre las empresas indicaba un avance en la capacidad tecnológica de Rusia en plena guerra.

Conexiones políticas y académicas

Las conexiones no se limitaban a las empresas. Bloomberg informó que, desde 2022, se firmaron acuerdos entre Komax (empresa vinculada al exagente de la KGB Konstantin Basyuk) y representantes del gobierno chino.

Estaban involucrados funcionarios de la Zona de Libre Comercio de Harbin y del Instituto de Tecnología de Harbin (HIT), una universidad vinculada al ejército chino.

Los planes incluían la creación de una fábrica de ensamblaje en Jabarovsk con incentivos fiscales. Cientos de kits de drones fueron enviados desde China, y ejecutivos rusos visitaron fábricas en Shenzhen, incluida la sede de Autel.

El proyecto recibió apoyo del Kremlin y fue declarado «prioritario» por Yury Trutnev, enviado especial para el Extremo Oriente.

Red de disfraces comerciales

Para ocultar la asociación con China, Aero-HIT utilizó una red de empresas fachada. Los negocios estaban enmascarados como servicios de catering, logística, comercio de mariscos o inmobiliaria.

Estas empresas se encargaban de pedidos, facturación y envío de componentes.

Informes de 2024 muestran entregas directas de drones a las tropas rusas y pedidos oficiales del Ministerio de Defensa para miles de unidades del modelo Veles.

Renovatsio-Invest y Shenzhen Huasheng Industry, ambas sancionadas por EE. UU., fueron identificadas como principales proveedoras de componentes y electrónicos, incluso después de las restricciones comerciales impuestas por China.

Algunas empresas chinas abandonaron el proyecto tras nuevas reglas comerciales en 2023, por temor a sanciones internacionales.

Sin embargo, fueron rápidamente sustituidas por otros proveedores, asegurando que la producción no se interrumpiera.

El esquema logró mantener la cadena logística en funcionamiento incluso bajo vigilancia internacional.

Negativas oficiales y contradicciones

A pesar de las evidencias, Autel Robotics sigue negando cualquier involucramiento con Rusia. La empresa dice operar solo en el sector civil, sin vínculos militares.

Según su comunicado, sigue reglas rigurosas de cumplimiento y cortó relaciones con Moscú desde febrero de 2022.

Sin embargo, los documentos obtenidos por Bloomberg indican que ingenieros, subsidiarias y proveedores intermedios aún mantienen la conexión.

Las evidencias apuntan a que el flujo de tecnología de Autel llega a Rusia, aunque de forma indirecta.

La posición de China

El gobierno chino afirma no proporcionar armas letales a ninguno de los lados y sostiene que controla con rigor las exportaciones de artículos de uso dual, como drones.

No obstante, no está claro hasta qué punto el gobierno tiene conocimiento —o control— sobre la participación de sus empresas en el esfuerzo bélico ruso.

La continuidad en el envío de tecnología a Moscú pone en duda la neutralidad declarada de Pekín. Al mismo tiempo, desafía la eficacia de las sanciones aplicadas por Estados Unidos y aliados.

Crecimiento de la producción de drones

La fábrica de Aero-HIT ya producía entre 200 y 300 drones al mes a finales de 2024. La meta es llegar a 10 mil unidades mensuales para finales de 2025.

El presidente ucraniano Volodymyr Zelensky declaró que Rusia quiere alcanzar una producción de 500 drones por día, para sostener ataques en masa con enjambres de drones.

Este número se alinea con los bombardeos recientes, en los que se utilizaron hasta 500 drones en una sola noche.

El impacto sobre áreas civiles fue severo, lo que refuerza la importancia de los drones como arma en el actual estadio de la guerra.

Sofisticación y riesgo

La capacidad de Rusia para mantener la producción en masa de drones, incluso bajo sanciones, revela una red sofisticada de cooperación técnica y comercial con China.

El uso de fachadas, intermediarios y zonas especiales permite que Moscú eluda los bloqueos y fortalezca su poder militar.

La colaboración entre Rusia y China también revela las fragilidades del sistema de sanciones globales. A pesar de que las empresas son sancionadas, otras surgen para mantener el flujo.

El caso de Aero-HIT muestra cómo la guerra moderna se adapta a la presión internacional. Las alianzas entre empresas, universidades y gobiernos permiten la continuidad de la producción bélica, incluso en escenarios de bloqueo.

La investigación de Bloomberg arroja luz sobre estas conexiones ocultas y advierte sobre los límites de la diplomacia en tiempos de conflicto prolongado.

En tiempos de guerra prolongada, la amenaza no proviene solo del frente. Se camufla, vuela bajo el radar… y muchas veces viene con etiqueta de «Made in China».

Con información de Xataka.

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Romário Pereira de Carvalho

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