Los barcos de la clase Canberra combinan proyección militar, apoyo logístico, infraestructura hospitalaria y operaciones aéreas en una misma plataforma, ampliando la capacidad de Australia para actuar en el Indo-Pacífico con autonomía prolongada, respuesta rápida a crisis y presencia estratégica en áreas costeras e insulares.
La incorporación de la clase Canberra redefinió la capacidad de Australia para proyectar fuerza y brindar apoyo logístico en regiones costeras, al reunir en una única plataforma recursos aéreos, marítimos y hospitalarios capaces de operar durante largos períodos sin depender de infraestructura en tierra.
Datos oficiales de la Royal Australian Navy indican que el HMAS Canberra, primer barco de la clase, desplaza 27,8 mil toneladas y tiene 230,8 metros de longitud, con capacidad para embarcar hasta 1.046 militares, transportar 110 vehículos y acomodar hasta 12 tanques Abrams, además de operar simultáneamente múltiples aeronaves.
Aunque a menudo se comparan con portahelicópteros, los barcos son clasificados por la propia Marina australiana como Landing Helicopter Dock, categoría que combina una cubierta corrida para operaciones aéreas con un pozo inundable destinado al lanzamiento de embarcaciones de desembarque.
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Este diseño permite que la embarcación actúe de forma multifuncional, sirviendo al mismo tiempo como base aérea, centro logístico, plataforma de comando y medio de proyección anfibia, conectando el entorno marítimo directamente a la costa por diferentes vectores operacionales.
Proyecto de la clase Canberra y alcance estratégico
El origen del proyecto remonta al modelo español Buque de Proyección Estratégica, desarrollado por Navantia, que sirvió de base para la construcción de los mayores barcos ya incorporados por la Royal Australian Navy, según registros del Sea Power Centre.
Informaciones oficiales apuntan que el alcance operacional llega a cerca de 9.250 millas náuticas a velocidad económica, mientras que la autonomía supera 45 días, permitiendo que la embarcación permanezca en operación prolongada en áreas distantes del territorio australiano.
Este factor amplía significativamente el radio de actuación del país en el Indo-Pacífico, región marcada por grandes distancias, cadenas de islas y desafíos logísticos que exigen plataformas con elevada capacidad de sustentación en el mar.
Cubierta de vuelo y capacidad para 18 helicópteros
La cubierta de vuelo es uno de los elementos centrales de la clase Canberra, con aproximadamente 202,3 metros de longitud y 32 metros de ancho, totalizando un área de cerca de 4.750 metros cuadrados dedicada a operaciones aéreas.
La Royal Australian Navy informa que el espacio alberga seis puntos simultáneos para helicópteros medianos en el lado de babor, además de dos elevadores que conectan la cubierta al hangar, permitiendo flujo continuo de aeronaves entre las áreas operacionales.
En el interior del barco, el hangar ocupa aproximadamente 990 metros cuadrados, mientras que áreas destinadas a vehículos ligeros pueden ser adaptadas para ampliar la capacidad aérea, posibilitando el transporte de hasta 18 helicópteros según la configuración de la misión.
Esta flexibilidad permite ajustar rápidamente el perfil del barco entre operaciones militares, logísticas o humanitarias, según la necesidad operacional establecida por el comando naval.
Operaciones anfibias y desembarque del mar a la costa
Otro diferencial relevante está en la capacidad de realizar operaciones anfibias con rapidez y volumen, integrando medios aéreos y marítimos para transportar tropas, vehículos y suministros directamente del mar a la costa.
Cada unidad puede operar hasta cuatro embarcaciones de desembarque del tipo LCM-1E, posibilitando el desplazamiento simultáneo de fuerzas militares y equipos pesados, incluyendo blindados y cargas logísticas esenciales para operaciones en tierra.
El Sea Power Centre destaca que el proyecto fue concebido para actuación en ambientes costeros complejos, donde puertos limitados o inexistentes exigen barcos capaces de operar con calado relativamente reducido y gran versatilidad de acceso.
La estructura del casco y el diseño monobloque de acero contribuyen a esta capacidad, permitiendo maniobras en áreas costeras menos profundas y ampliando las opciones de empleo en regiones insulares del Indo-Pacífico.
Hospital flotante y respuesta a desastres
Además de la función militar, la clase Canberra es considerada un activo estratégico en misiones de ayuda humanitaria y respuesta a desastres, debido a la infraestructura médica embarcada y a la capacidad de transporte de gran volumen de suministros.
La Marina australiana informa que los barcos cuentan con dos salas quirúrgicas, unidad de terapia intensiva con ocho camas e instalaciones completas para radiología, patología, farmacia y atención odontológica, configurando un hospital flotante.
Este conjunto permite actuar en escenarios de crisis humanitaria, ofreciendo atención médica, apoyo logístico y transporte de equipos especializados para áreas afectadas por desastres naturales o emergencias regionales.
HMAS Canberra en la Operación Tonga Assist
La utilización práctica de estas capacidades fue evidenciada durante la Operación Tonga Assist, conducida tras la erupción volcánica submarina y el tsunami que afectaron a Tonga, según información del Departamento de Defensa de Australia.
En esa ocasión, el HMAS Canberra transportó más de 417 toneladas de suministros, incluyendo alimentos, equipos de recuperación, vacunas y equipos médicos, además de apoyar el desplazamiento de personas entre islas y el reconocimiento de áreas afectadas.
La operación demostró la capacidad del barco de actuar como centro logístico y humanitario a gran escala, integrando transporte, atención médica y coordinación de esfuerzos en un único vector naval.
Papel de la clase Canberra en la estrategia naval australiana
La importancia de la clase Canberra también se refleja en ejercicios militares y en la doctrina operacional de Australia, que utiliza estos barcos para entrenar la proyección de poder del mar a la tierra en escenarios complejos.
En actividades divulgadas por el Departamento de Defensa, fuerzas compuestas por soldados, marineros y aviadores realizan operaciones combinadas que involucran desembarco por embarcaciones, inserciones aéreas y coordinación logística integrada.
Informes de la Australian National Audit Office indican que los barcos HMAS Canberra y HMAS Adelaide, incorporados en 2014 y 2015, respectivamente, son considerados activos centrales de la capacidad anfibia del país, con previsión de operación hasta mediados de la década de 2050.
Estas embarcaciones concentran funciones que van desde guerra anfibia hasta asistencia humanitaria, consolidando un modelo de barco multifuncional adaptado a las demandas estratégicas de Australia en su entorno regional.

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