Descubrimientos en el sitio arqueológico de Namorotukunan, en la cuenca de Turkana, indican que homínidos produjeron y utilizaron las mismas herramientas de piedra entre 2,75 y 2,44 millones de años atrás, manteniendo una tradición tecnológica continua por casi 300.000 años a pesar de incendios, sequías severas y profundas transformaciones ambientales en el este de África
Un estudio publicado el 4 de noviembre de 2025 en Nature Communications revela que homínidos utilizaron herramientas de piedra en el sitio de Namorotukunan, en la cuenca de Turkana, en Kenia, entre 2,75 y 2,44 millones de años atrás, manteniendo la misma tradición tecnológica por casi 300.000 años a pesar de intensas transformaciones ambientales.
Un registro arqueológico excepcional en el este de África
El sitio arqueológico de Namorotukunan, ubicado en la cuenca de Turkana, alberga uno de los registros más largos y antiguos de herramientas de piedra del período Olduvayense ya documentados. Los descubrimientos indican una secuencia continua de producción y uso de estas herramientas a lo largo de aproximadamente 300.000 años.
Las herramientas identificadas pertenecen al período entre 2,75 y 2,44 millones de años atrás. Presentan bordes afilados y formatos multifuncionales, comparados por los investigadores a un tipo inicial de “cuchillo suizo” creado por homínidos.
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Según los autores, este conjunto demuestra no un episodio aislado de innovación, sino una tradición tecnológica duradera.
La repetición de las técnicas a lo largo de cientos de milenios sugiere una transmisión consistente de conocimiento entre generaciones sucesivas.
El estudio fue conducido por un equipo internacional de investigadores vinculados a instituciones como la Universidad George Washington, el Instituto Max Planck, la Universidad de Utrecht y la Universidad de São Paulo.
Continuidad tecnológica en medio a ambientes inestables
Los datos indican que los fabricantes de estas herramientas enfrentaron uno de los períodos climáticos más inestables de la historia de la Tierra. La región pasó por incendios forestales frecuentes, sequías severas, cambios en los cursos de los ríos y un aumento progresivo de la aridez.
A pesar de este escenario, la tecnología lítica permaneció notablemente estable. Para el autor principal, David R. Braun, profesor de antropología en la Universidad George Washington, el sitio revela una historia extraordinaria de continuidad cultural a lo largo del tiempo.
Braun afirma que lo que se observa en Namorotukunan es una larga tradición tecnológica, y no una adaptación puntual. La permanencia de las técnicas sugiere que el uso de herramientas ya estaba profundamente integrado en la forma en que esos homínidos interactuaban con el ambiente.
La investigadora Susana Carvalho, directora de ciencia del Parque Nacional de Gorongosa, añade que los resultados indican que el uso de herramientas puede haber sido una adaptación más generalizada entre ancestros primates de lo que se pensaba anteriormente.
Métodos científicos y reconstrucción del clima antiguo
Para reconstruir el contexto ambiental en el que se produjeron estas herramientas, los investigadores aplicaron un conjunto diverso de técnicas científicas. Entre ellas están la datación de cenizas volcánicas y el análisis de señales magnéticas preservadas en sedimentos antiguos.
También se examinaron firmas químicas de las rocas y restos microscópicos de plantas. Estos datos permitieron reconstituir una secuencia detallada de los cambios climáticos que afectaron la región durante el período estudiado.
El registro fósil vegetal indica una transformación gradual del paisaje. Áreas inicialmente caracterizadas por pantanos exuberantes dieron lugar a pastizales secos, ambientes devastados por el fuego y, posteriormente, regiones semiáridas.
Según Rahab N. Kinyanjui, de los Museos Nacionales de Kenia y del Instituto Max Planck, mientras la vegetación cambiaba drásticamente, la producción de herramientas permanecía constante, evidenciando un patrón de resiliencia tecnológica prolongada.
Uso de herramientas, dieta y supervivencia
Las herramientas encontradas en Namorotukunan presentan marcas consistentes de uso, incluyendo evidencias asociadas al abatimiento y al procesamiento de animales. Marcas de corte identificadas en el sitio conectan directamente estas herramientas al consumo de carne.
De acuerdo con Frances Forrest, de la Universidad de Fairfield, estos vestigios revelan una dieta diversificada que persistió incluso con la transformación de los paisajes circundantes. La tecnología permitió explorar nuevos recursos alimentarios.
Niguss Baraki, también de la Universidad George Washington, destaca que los descubrimientos muestran que, alrededor de 2,75 millones de años atrás, los homínidos ya dominaban la fabricación de herramientas afiladas. Esto sugiere que el inicio de la tecnología Olduvayense puede ser más antiguo de lo que se estimaba.
La combinación entre estabilidad tecnológica y flexibilidad ambiental indica que estas herramientas tuvieron un papel central en la supervivencia de los grupos humanos primitivos. La tecnología ayudó a transformar dificultades ambientales en ventajas adaptativas, incluso en períodos de caos climático continuo.
Autorizaciones, asociaciones y financiamiento de la investigación
La investigación fue realizada con autorización de los Museos Nacionales de Kenia y del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de Kenia. El trabajo se llevó a cabo en asociación con la Escuela de Campo Koobi Fora.
El financiamiento involucró diversas instituciones internacionales, incluyendo la Fundación Nacional de Ciencia de los Estados Unidos, la Fundación Leakey, el Fondo Científico Paleontológico, el Consejo Neerlandés de Investigación y la Fundación de Amparo a la Investigación del Estado de São Paulo.
También contribuyeron el Museo Americano de Historia Natural y la Autoridad Nacional Rumana para la Investigación Científica. El conjunto de apoyos permitió análisis detallados de materiales arqueológicos y ambientales a lo largo de varios años de investigación.
Los autores concluyen que Namorotukunan ofrece una rara ventana a un mundo en transformación que ya no existe. Ríos en movimiento, incendios devastadores y aridez creciente moldearon el ambiente, mientras que las herramientas permanecieron estables por casi 300.000 años, revelando tal vez una de las raíces más antiguas del uso humano de la tecnología para protección y supervivencia.
Este artículo fue elaborado con base en el estudio “La tecnología Oldowan inicial prosperó durante el cambio ambiental del Plioceno en la cuenca de Turkana, Kenia”, publicado en 2025 en Nature Communications.

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