Producido en Japón durante hasta 10 días en un proceso tradicional y meticuloso, el Binchotan ofrece una quema intensa, sin humo y sin olor, convirtiéndose en el carbón preferido de chefs y entusiastas que buscan un rendimiento máximo
El carbón Binchotan siempre ha despertado curiosidad entre los entusiastas que buscan comprender cómo se elabora este producto tradicional japonés y de dónde proviene.
Ahora, verá una explicación detallada sobre su proceso de fabricación, dedicada a los verdaderos apreciadores de este carbón especial.
El carbón Binchotan recibió su nombre en homenaje al fabricante Bi cchuya Cho zaemon, que vivió en Tanabe, en la provincia japonesa de Wakayama, a finales del siglo XVII.
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Carbón Binchotan
El carbón Binchotan se elabora utilizando la madera de roble Ubame, que se destaca por ser más dura y presentar granos más cerrados que otros tipos de roble, lo que la hace ideal para la producción.
Los productores buscan regiones montañosas y de difícil acceso para encontrar este tipo de madera, ya que el Ubame crece precisamente en áreas más inclinadas.
Esta característica hace que el trabajo de cosecha sea mucho más complicado que el corte de robles comunes.
El nombre Ubame puede aparecer con diferentes kanji.
Algunos significados hacen referencia a los reflejos de los árboles, que recuerdan ojos arrugados o la forma de ojos de caballo. Estas particularidades refuerzan la singularidad de la especie utilizada en la fabricación del carbón.
El principio de la quema controlada y la ausencia de oxígeno
La curiosidad sobre cómo la madera puede convertirse en carbón en lugar de cenizas es común. Muchas personas piensan que el calor extremo destruiría por completo el material.
Cuando la leña se quema al aire libre, el oxígeno reacciona con el carbono de la madera y forma dióxido de carbono, dejando solo cenizas. El secreto del carbón es evitar esta reacción.
La clave está en el control del oxígeno. En un ambiente con poco aire, el agua contenida en la madera se evapora mientras el fuego consume lentamente el material.
Este proceso resulta en el carbón, que pasa por procedimientos similares en diversas regiones, cambiando solo en la etapa final, bastante característica del Binchotan.
La importancia del uso sostenible de la madera
Al igual que cualquier actividad que depende de recursos naturales, los productores de Binchotan necesitan tener responsabilidad sobre el uso de la madera.
Durante años, aprendieron que los árboles pueden ser cosechados anualmente sin perjudicar el ecosistema ni poner en riesgo la industria.
No obstante, el reciente aumento de la demanda ha llevado a algunas empresas a ignorar las prácticas sostenibles y cosechar más de lo permitido, amenazando el suministro de roble Ubame.
Del bosque al horno: la dura rutina de los productores
La producción comienza en el bosque, donde los árboles son cortados manualmente. Dado que el terreno es montañoso y de difícil acceso, todo se realiza sin ayuda de máquinas.
Los árboles deben ser atados en haces para el transporte, pero como no crecen completamente rectos, es necesario hacer incisiones en el tronco e insertar cuñas de madera para enderezarlos.
Cuando los troncos son muy gruesos, los productores llegan a partirlos por la mitad.
Es un trabajo físico intenso, que exige habilidad, técnica y mucha práctica acumulada a lo largo de las generaciones. Después de ser recolectada, la madera es cargada hasta la fábrica, donde se dirige al horno.
La organización de la leña dentro de los hornos especiales
Los haces de madera son colocados verticalmente dentro de un gran horno. El espacio es lo suficientemente amplio para que una persona entre durante la organización.
La madera debe ser distribuida de manera compacta y organizada, ya que esto influye directamente en el resultado final.
Después de esta etapa, se inserta una madera más ligera y de quema rápida para servir como combustible inicial.
El fuego se enciende y la abertura del horno se sella gradualmente con ladrillos y mortero a lo largo de nueve horas. Incluso sellado, el horno permanece con cuatro pequeños orificios, dos en la parte inferior y dos en la superior. Estos orificios garantizan la entrada mínima de aire y permiten la salida de vapor.
La larga quema que transforma la madera en carbón
Durante seis o siete días, la quema ocurre a baja temperatura. Este proceso prolongado elimina toda la humedad de la madera.
La prueba de que esto está sucediendo es el vapor blanco que sale por la chimenea de la fábrica. Cuando el vapor desaparece, significa que el carbón común estaría prácticamente listo.
Pero, en el caso del Binchotan, aún falta la etapa que lo diferencia completamente de otros tipos de carbón.
El proceso de refinamiento que hace único al Binchotan
La etapa final recibe el nombre de Seiren, que significa refinamiento. En lugar de simplemente extinguir el fuego al cerrar completamente las salidas de aire, el productor hace lo opuesto: abre nuevas aperturas y aumenta gradualmente la entrada de oxígeno en el horno.
Esto debe hacerse con extrema precaución. Si el flujo de oxígeno aumenta demasiado rápido, toda la madera carbonizada se quemará por completo. Si es demasiado lento, el carbón no alcanzará la calidad esperada.
Esta fase dura entre veinticuatro y cuarenta y ocho horas. La temperatura interna alcanza mil grados Celsius. Durante este período, la corteza de la madera arde completamente, dejando el carbón más denso, resistente y con mayor pureza.
El Binchotan alcanza más del noventa y cinco por ciento de carbono puro, mientras que el carbón común se mantiene en torno al setenta y cinco por ciento.
La extracción del carbón incandescente y el enfriamiento controlado
Al final del proceso, el horno debe ser vaciado mientras el carbón aún está muy caliente. Si se dejara enfriar como lo hacen los productores con otros tipos de carbón, el Binchotan se convertiría en cenizas.
Para evitar esto, el carbón se retira del horno y se cubre inmediatamente con arena y cenizas. Este enfriamiento gradual es esencial para preservar su estructura. El polvo blanco que recubre el carbón es precisamente la razón por la cual se le llama carbón blanco.
Producir Binchotan lleva hasta diez días y resulta en alrededor de seiscientos kilos por lote. El proceso exige grandes cantidades de madera y mucha técnica.
Una parte significativa de la masa se pierde durante la quema, ya que el material final pesa alrededor de un décimo de la madera original.
La tradición que atraviesa generaciones
La fabricación del Binchotan es un oficio transmitido de generación en generación. La dedicación es grande porque el resultado final compensa todo el esfuerzo.
El Binchotan quema más caliente y de manera más limpia que cualquier otro carbón. Su durabilidad es mayor y emite radiación infrarroja que cocina los alimentos de manera más uniforme. Además, el calor intenso transforma las gotas de grasa en vapor, generando un sabor ahumado característico.
El acceso al Binchotan permite que clientes en Canadá aprovechen una tradición que carga historia y técnica a lo largo de los siglos.

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