Corteva y BP unen fuerzas en la creación de Etlas para impulsar la producción sostenible de materia prima agrícola orientada a biocombustibles avanzados, SAF y diésel renovable, fortaleciendo nuevas oportunidades para el agronegocio hasta 2030.
La Corteva y la BP anunciaron el 7 de enero de 2026 la creación de Etlas, una joint venture estratégica orientada a la producción de materia prima agrícola para la fabricación de biocombustibles, con un enfoque especial en el combustible sostenible de aviación (SAF) y en el diésel renovable (RD). Según un artículo publicado por CNN Brasil, la nueva empresa nace con el objetivo de estructurar una cadena productiva robusta y escalable basada en cultivos como canola, girasol y mostaza, atendiendo a la creciente demanda global por soluciones energéticas de bajo carbono hasta 2030.
Corteva y BP impulsan una joint venture estratégica
La creación de Etlas coloca la agricultura en el centro de la transición energética global. Al unir tecnología de semillas, producción agrícola y capacidad industrial, la iniciativa señala un nuevo modelo de integración entre el agronegocio y el sector energético, considerado esencial para reducir emisiones en segmentos difíciles de descarbonizar, como la aviación y el transporte pesado.
La Etlas fue constituida como una joint venture con participación igualitaria entre la Corteva, multinacional americana especializada en semillas y biotecnología agrícola, y la BP, una de las mayores empresas globales de energía. La combinación de competencias es el principal diferencial del proyecto.
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Mientras la Corteva contribuye con su amplio portafolio de genética, innovación y productividad en el campo, la BP aporta su experiencia en refinación, logística y comercialización de combustibles para el sector de transportes. Esta complementariedad crea un puente directo entre el campo y la industria energética, reduciendo riesgos y ampliando la eficiencia de la cadena de valor.
Etlas y la producción de materia prima agrícola sostenible
El enfoque operativo de la Etlas está en la producción de materia prima agrícola a partir de cultivos oleaginosos cultivados entre las principales cosechas de alimentos. Canola, girasol y mostaza fueron elegidos por presentar un alto potencial de rendimiento en aceite, buena adaptación a diferentes condiciones climáticas y beneficios agronómicos relevantes.
Estos cultivos intermedios se plantan en períodos tradicionalmente ociosos, como áreas en barbecho o cobertura vegetal. El resultado es un uso más eficiente de la tierra, sin generar competencia con la producción de alimentos o demanda adicional por nuevas áreas agrícolas.
Biocombustibles, SAF y diésel renovable en el centro de la estrategia
La producción de Etlas estará dirigida mayoritariamente a la fabricación de biocombustibles avanzados, con un enfoque en el SAF y el diésel renovable. Estos combustibles son considerados esenciales para reducir la huella de carbono del transporte aéreo y terrestre, sectores que enfrentan limitaciones tecnológicas para la electrificación total.
De acuerdo con estimaciones del sector, la demanda global por SAF puede crecer de alrededor de 1 millón de toneladas en 2024 a hasta 10 millones de toneladas en 2030. Ya el mercado de diésel renovable puede saltar de aproximadamente 17 millones de toneladas en 2024 a hasta 35 millones de toneladas hasta el final de la década. Estos números evidencian la urgencia de nuevas fuentes de suministro confiables y sostenibles.
Corteva y BP amplían la oferta de biocombustibles hasta 2030 con Etlas
La meta anunciada por la Etlas es producir alrededor de 1 millón de toneladas de materia prima agrícola al año hasta mediados de la década de 2030. Este volumen podría resultar en más de 800 mil toneladas de biocombustibles, destinados tanto al coprocessing en refinerías existentes como a plantas dedicadas a la producción de SAF y diésel renovable.
El suministro inicial está previsto para comenzar en 2027. El cronograma demuestra el carácter estratégico y a largo plazo de la joint venture, que busca posicionarse de forma anticipada en un mercado cada vez más competitivo y regulado.
Joint venture Etlas fortalece a agricultores y sostenibilidad
Uno de los puntos más relevantes de la joint venture entre Corteva y BP es el impacto positivo directo sobre los agricultores. Al introducir cultivos intermedios, la Etlas crea una nueva fuente de ingresos sin comprometer la producción principal de alimentos.
Además, estos cultivos contribuyen a la mejora de la salud del suelo, ayudando en la retención de nutrientes, en la reducción de la erosión y en el aumento de la biodiversidad agrícola. Se trata de un modelo que combina ganancias económicas con beneficios ambientales concretos, alineado a las buenas prácticas de agricultura regenerativa.
Gobernanza de Etlas une experiencia agrícola y energética
La estructura de gobernanza de la Etlas fue diseñada para reflejar el equilibrio entre agricultura y energía. Ignacio Conti, director global de Desarrollo de Negocios de la Corteva, asume como director ejecutivo de la nueva empresa. Ya la presidencia del Consejo de Administración estará a cargo de Gaurav Sonar, vicepresidente de Nuevas Materias Primas de la BP.
Esta dirección mixta busca garantizar decisiones estratégicas alineadas tanto a la realidad del campo como a las exigencias del mercado energético global. Una gobernanza sólida es vista como un factor clave para el éxito de la Etlas a escala internacional.
Materia prima agrícola como vector de la transición energética
La utilización de materia prima agrícola para la producción de energía limpia viene ganando destaque en las políticas climáticas e industriales de diversos países. Al aprovechar tierras agrícolas existentes y períodos improductivos, proyectos como el de Etlas reducen emisiones sin presionar ecosistemas naturales.
En este sentido, la asociación entre Corteva y BP refuerza la idea de que la agricultura puede ser parte activa de la solución climática. El campo deja de ser solo consumidor de energía y pasa a ser proveedor estratégico para la economía de bajo carbono.
Biocombustibles y competitividad en el mercado global
El avance de los biocombustibles no es solo una respuesta a los cambios climáticos, sino también una cuestión de competitividad económica. Países y empresas que logren estructurar cadenas productivas eficientes tienden a beneficiarse de incentivos regulatorios, acceso a mercados premium y mayor resiliencia frente a la volatilidad de los combustibles fósiles.
La Etlas se posiciona en este escenario como un nuevo eslabón estratégico, conectando productores rurales, tecnología agrícola y grandes consumidores de energía. Esta integración puede acelerar la adopción de combustibles sostenibles a escala global.
Corteva y BP redefinen el papel del agronegocio
La creación de la Etlas simboliza un cambio estructural en el papel del agronegocio dentro de la transición energética. Más que producir alimentos, el sector pasa a proporcionar insumos esenciales para la descarbonización de la economía.
Con innovación, planificación y asociaciones estratégicas, cultivos como canola, girasol y mostaza adquieren protagonismo. La agricultura se consolida como un pilar de la seguridad energética y climática.
El lanzamiento de Etlas en enero de 2026 representa un hito en la integración entre agricultura y energía. La joint venture entre Corteva y BP combina conocimiento técnico, escala industrial y visión a largo plazo para atender a la creciente demanda por biocombustibles hasta 2030.
El proyecto demuestra que la transición energética pasa por el campo. Al valorizar la materia prima agrícola, generar ingresos adicionales a los agricultores y reducir emisiones, la Etlas se posiciona como un modelo de negocio sostenible, con potencial de influir en políticas públicas, inversiones privadas y el futuro de la energía limpia a escala global.

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