En 2010, un joven diseñador recién graduado miró las tiendas de lona que albergaban a millones de refugiados y se preguntó: “¿Por qué los campos de desplazados parecen exactamente como hace cien años?” La respuesta a esta pregunta se convirtió en una revolución silenciosa que ya ha cambiado la vida de 90 mil familias en 80 países sin necesidad de ingenieros, herramientas especiales o siquiera un manual complicado.
Johan Karlsson, un recién graduado en diseño industrial, cuestionó si era posible crear un refugio para refugiados más seguro y digno, que al mismo tiempo permaneciera accesible para organizaciones humanitarias. Karlsson comenzó a desarrollar el concepto de Better Shelter como diseñador freelance en 2010, cuando un pequeño proyecto de ayuda le pidió que mejorara el diseño de sus tiendas de socorro en desastres.
“Me impresionó lo obsoletas y frágiles que eran, considerando que debían ofrecer un hogar a los refugiados. Esas tiendas simplemente no estaban diseñadas para durar tanto tiempo. Entonces empecé a pensar en alternativas”, recuerda.
Trabajando en el proyecto, Karlsson encontró un dato que lo detuvo: el tiempo promedio de desplazamiento ya era de más de 17 años. Aquellos no eran refugios provisionales. Las personas estaban criando hijos en ellos, envejeciendo en ellos.
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“Y allí estaba yo, ajustando las costuras de una tienda de estilo militar que, si tenía suerte, duraría seis meses. Había una desconexión entre la práctica humanitaria y las herramientas de diseño y manufactura modernas. Ya no podía ignorarlo”.
La solución vino de un lugar improbable
El sistema de embalaje plano de IKEA vino inmediatamente a la mente. “IKEA ha tenido durante mucho tiempo el know-how sobre cómo crear construcciones modularizadas, embalaje y materiales. Buscar su apoyo parecía lo obvio a hacer”.
Entonces Karlsson se puso en contacto con la IKEA Foundation (el brazo filantrópico del gigante sueco de muebles ensamblables) y preguntó si ayudarían a cerrar esa brecha. Aceptaron.
Juntos, trajeron a la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) para asegurar que estaban resolviendo el problema correcto, no solo lo que pensaban que estaban viendo.
Viendo una oportunidad de colaboración entre dos entidades distintas, una agencia global de la ONU con vasta experiencia en respuesta a emergencias, el ACNUR, y un ágil equipo sueco de diseño capaz de transformar ideas en prototipos rápidamente — organizaron una reunión, delinearon un plan e iniciaron la asociación.
Construido con quien realmente entiende
La idea era simple, quizás incluso ingenua: ¿y si las familias desplazadas pudieran construir un refugio de la misma manera que se monta una estantería Billy? Embalaje plano, sin herramientas especiales, sin ingenieros necesarios.
Un refugio que pudiera ser desplegado rápidamente en una emergencia, pero construido para durar — durable, adaptable y actualizable con el tiempo. Pero el diseño no vino de una hoja de papel en Estocolmo.
40 familias de refugiados en Irak y Etiopía probaron y mejoraron el prototipo. El equipo de Better Shelter también pasó tiempo en un campo de refugiados de la ONU en Irán y condujo entrevistas con refugiados somalíes en el norte de Kenia antes de completar sus primeros refugios.
“Confiar en los comentarios de las personas es esencial. Cada persona y situación es diferente, pero si no hay diálogo con quienes están en el terreno, nunca harás un prototipo exitoso”, dice Karlsson.
Una solicitud común de los refugiados era por más privacidad, la capacidad de simplemente cerrar sus puertas. Otra era que los daños en sus nuevas casas fueran fáciles de reparar.
El refugio que funciona como LEGO
El resultado final es un brillante ejemplo de diseño funcional:
ESPECIFICACIONES TÉCNICAS:
- Área de 17,5 metros cuadrados
- Montaje en 4 horas con 4 personas
- 68 piezas que encajan
- Viene en dos cajas planas de 80 kg cada una
- Capacidad para 5 habitantes
- Vida útil de 3 años
- 48 unidades caben en un contenedor de 40 pies
CARACTERÍSTICAS DE SEGURIDAD:
- Estructura de chapa metálica con fachadas de polipropileno a prueba de puñaladas
- Retarda la propagación del fuego en caso de incendio
- Puerta que cierra con llave (por dentro o por fuera)
- 4 ventanas
INNOVACIONES:
- Panel solar en el techo que carga lámpara LED y tiene entrada USB para celular
- Estructura modular que permite adaptar la posición de la puerta
- Puedes desmontarlo y reutilizarlo
Estos módulos originales de 17,5 m² podían ensamblarse, sin herramientas, en cuatro horas. Podían acomodar hasta cinco personas y tenían una expectativa de vida útil de tres años, aunque Karlsson dice que muchos siguieron en pie después de cinco.
El costo de la dignidad
Los Better Shelters cuestan alrededor de US$ 1.150, aproximadamente el doble del valor de las tiendas de lona improvisadas que vienen a la mente cuando se habla de campos de refugiados.
“Aunque el precio inicial sea el doble que el de una tienda de emergencia, la solución sigue siendo más costo-efectiva considerando su longevidad”, explica Johan Karlsson. “Estamos trabajando arduamente para bajar a menos de US$ 1.000, y vemos buen potencial para lograrlo en los próximos dos años”.
La matemática es simple: una tienda de lona dura seis meses. El Better Shelter dura tres años — seis veces más. Y ofrece puerta con llave, paredes a prueba de agua, iluminación interior y una base sólida.
Los números que impresionan
IMPACTO GLOBAL:
- 90.000 refugios ya han ayudado a personas en 80 países
- Meta de haber ayudado a 1 millón de personas hasta 2030
- 10.000 unidades encargadas por ACNUR en 2015
- 6.600 refugios para Turquía y Siria en 2023, albergando a más de 30.000 personas
- Utilizados en Grecia, Irak, Yibuti, Chad, Serbia
INVERSIÓN:
- Más de 15 empresas y 3 universidades en 5 países involucradas en el desarrollo
- IKEA Foundation contribuyó con más de US$ 2 millones
Reconocimiento mundial
En 2016, el proyecto ganó el Premio Beazley Design of the Year del Design Museum de Londres, superando edificaciones como la Tate Modern y 57 West.
El MoMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York) exhibió un refugio hasta enero de 2017 e incluyó en su colección permanente.
La revista TIME incluyó el refugio como una de las mejores invenciones del año.
Más que un refugio — un hogar temporal
“Aunque nuestras casas sean temporales hasta que se encuentre un nuevo hogar permanente, muchas personas viven en ellas durante varios años. Nos queda claro, de las personas que conocemos en nuestro trabajo, que la posibilidad de poder establecerse es importante para la sensación de algún tipo de normalidad y que la estética y la necesidad de crear un hogar acogedor es algo que todos compartimos, no importa cuán impensable y loco pueda ser el día a día”, dice Johan Karlsson.
El Better Shelter permite que los socios en el terreno decidan qué materiales locales son más adecuados para completar las casas. Las elecciones varían dependiendo del entorno, clima, técnicas de construcción locales y recursos disponibles.
En Assam, India, la mayoría está reforzada con bambú y enlucida con barro; en Afganistán, paneles de madera protegen del frío extremo; y en Ruanda, esteras de paja en el techo proporcionan mejor aislamiento.
“Trabajar con lo que está disponible en cada contexto no solo impulsa la economía local, sino que también hace que el mantenimiento y la reparación sean mucho más fáciles. Estamos interfiriendo lo menos posible”, explica Karlsson.
Las historias de quienes viven dentro
Tras perder su hogar en las devastadoras inundaciones en Assam el año pasado, Girindra Bhakti, de 73 años, mejoró su casa Better Shelter — que comparte con sus nietos — utilizando materiales locales.
“Desde el primer día, puedes ver que las personas tienden a decorar, colocando telas o añadiendo sus toques personales; agregando un porche para tener algo de sombra”, observa Karlsson.
En Siria y Turquía, tras los devastadores terremotos de 2023, los refugios adquirieron un nuevo significado. Las familias están desmontando sus refugios y llevándolos de vuelta consigo, para usarlos como vivienda temporal mientras reconstruyen. Un refugio que ya fue temporal en el desplazamiento se convierte en un trampolín en el camino de regreso a casa.
COVID-19: cuando el mundo entero necesitó refugio
El equipo se adaptó a una nueva realidad durante la pandemia de COVID-19. De las 15.797 estructuras que enviaron a 36 países, 3.000 fueron utilizadas en la respuesta a la COVID-19.
Cuando fundamos el Better Shelter, alrededor de 40 millones de personas estaban desplazadas. Una década después, ese número se ha triplicado. Más de 100 millones de personas ahora no tienen un lugar seguro para llamar hogar.
“El hogar es nuestro lugar más seguro. Es donde construimos nuestras vidas y guardamos nuestros recuerdos más preciados. Cuando nos vemos obligados a huir, ese sentido de seguridad desaparece”.
Y para muchos, su refugio es temporal y a largo plazo al mismo tiempo.
La filosofía detrás del diseño de BETTER SHELTER
“Aunque el precio inicial sea el doble de una tienda de emergencia, la solución sigue siendo más costo-efectiva considerando su longevidad”, explica Johan Karlsson.
Pero va más allá del costo. Se trata de dignidad. Con puertas que se cierran, hay una capa adicional de seguridad y privacidad que actualmente se olvida casi por completo en los campos superpoblados, y esto podría ayudar a reducir la escalofriante tasa de agresión sexual.
Con paredes a prueba de inclemencias, iluminación interior y una base sólida, los refugios están diseñados para durar alrededor de tres años. Eso es seis veces más que lo que normalmente duran las tiendas estándar.
El Better Shelter lanzó una versión actualizada del refugio después de meses de pruebas, ajustes y avances por parte de desarrolladores, institutos y proveedores.
La organización sigue innovando. Piloteó la nueva Estructura y lanzó una plataforma de recaudación de fondos.
Por qué esto importa para ti
Vivimos un cambio que no puede ser ignorado. Las crisis impulsadas por conflictos y clima están volviéndose más frecuentes, más complejas y más prolongadas. No hay señales de que esta tendencia se invierta.
En un mundo donde 114 millones de personas están desplazadas, el Better Shelter representa algo fundamental: la prueba de que un diseño inteligente, la colaboración y el respeto por la dignidad humana pueden hacer una diferencia real.
No es caridad. Es ingeniería con empatía.
No es ayuda temporal. Es infraestructura para la crisis humanitaria del siglo XXI. Y todo comenzó con un diseñador de 20 años que se negó a aceptar que los campos de refugiados tuvieran que parecer exactamente como hace cien años.
“¿Por qué los campos de desplazados parecen como hace cien años?”, preguntó Johan Karlsson.
¿La respuesta? Porque nadie había hecho la pregunta correcta hasta ahora.




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