Después de la tarifa del 50% de EE. UU., los productores y exportadores de café de Brasil articulan acciones diplomáticas y comerciales para intentar garantizar exención
Una semana después de la entrada en vigor de las tarifas del 50% de Estados Unidos sobre productos brasileños, el sector del café aún intenta asegurar la inclusión del grano en la lista de excepciones. Sin avances en las negociaciones bilaterales, la cadena productiva se moviliza a través de acciones de la industria.
El Consejo de Exportadores de Café de Brasil (Cecafé) inició un diálogo directo con representaciones diplomáticas.
Justo después del inicio de la tarifa, la entidad articuló el envío de comunicaciones de la Embajada de Brasil en Washington a secretarios estadounidenses, reforzando el impacto económico, social y ambiental de la medida.
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Competencia asiática y riesgo futuro
El director ejecutivo del Cecafé, Marcos Matos, citó una alerta de la National Coffee Association (NCA) sobre negociaciones entre Vietnam, Indonesia y Washington.
Estos países, competidores en café robusta, pueden ver reducidas sus tarifas, actualmente del 20% y 19%, aún esta semana.
A corto plazo, según Matos, la eventual exención a Vietnam e Indonesia no amenaza el espacio brasileño.
Esto se debe a que el 80% de las exportaciones de Brasil son de arábica, mientras que los dos países asiáticos producen principalmente robusta. Además, las reservas globales de arábica son bajas, tras dificultades recientes en la producción.
El riesgo, explicó, puede surgir en el futuro, si las tarifas sobre el café brasileño permanecen y hay una recuperación en la producción de arábica en países como América Central y Colombia.
“Hoy no es el caso, pero más adelante, si América Central y Colombia tienen buenas cosechas, el impacto podría ser mayor”, afirmó.
Respuestas oficiales y impacto en el mercado
El Cecafé recibió una respuesta formal de las autoridades estadounidenses, reconociendo la solicitud y agradeciendo el contacto. Matos dijo que, en el ámbito sectorial, las acciones continúan ocurriendo.
Brasil es el mayor productor y exportador de café del mundo y el principal proveedor para Estados Unidos, que lidera el consumo global.
Entre enero y julio, el país embarcó 3,713 millones de sacas al mercado estadounidense, el 16,8% del total exportado.
Hasta ahora, los casos de renegociación de contratos son puntuales. “Lo que tenemos es discusión y postergación de contratos, mientras se comprende mejor el escenario. El mercado está parado por eso”, observó el dirigente.
Diálogo con la NCA y posibilidad de avance
El Cecafé se reunirá con la NCA, entidad representativa del sector en EE. UU., para un posible realineamiento de estrategias.
La asociación estadounidense mantiene la percepción de que hay buenas posibilidades de exención para el café brasileño, siempre que haya negociación entre los gobiernos.
“En las reuniones que ellos [NCA] tienen con los secretarios de comercio, tesorería y agricultura, traen la percepción de que para la exención del café es necesaria una negociación bilateral”, explicó Matos.
Si el café entra en la lista de excepciones, las medidas temporales de mitigación pueden volverse innecesarias, permitiendo un ajuste rápido en los embarques.
China amplía autorizaciones, pero efecto es limitado
China autorizó a 183 empresas brasileñas a exportar café, medida que el Cecafé considera más administrativa que comercial.
Hubo validación de registros ya existentes y nuevas inclusiones, pero el mercado chino aún es cinco veces menor que el estadounidense.
Matos enfatizó que no hay expectativa de sustitución. “Tenemos que crear un movimiento pro-negociación. Estamos hablando de un mercado cinco veces mayor que China en consumo de café”, dijo.
De enero a julio, China importó 571,866 sacas, ocupando la 11ª posición entre los socios de Brasil. La expectativa es de crecimiento gradual, siguiendo el aumento del consumo local, tendencia ya vista en otros países de Asia.
Café soluble y alternativas comerciales
Mientras aguarda avances en las negociaciones, el Cecafé mantiene tratativas con gobiernos federal y estatales para buscar medidas compensatorias. La meta es reducir prejuicios inmediatos de exportadores y productores ante las tarifas de Estados Unidos.
En colaboración con la Asociación Brasileña de la Industria de Café Soluble (Abics), la entidad solicita al gobierno que intensifique acciones con otros países compradores.
El objetivo es cerrar acuerdos bilaterales que garanticen a los cafés solubles brasileños la misma exención ofrecida a competidores internacionales.
Con información de Agro.Estadão.
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La relación comercial entre Brasil y Estados Unidos entró en turbulencia a partir de abril de 2025. El día 2, EE. UU. impuso tarifas del 10% sobre productos brasileños. Poco más de dos meses después, el 9 de julio, el porcentaje subió al 50%, medida que comenzó a regir el 6 de agosto de 2025.
El cambio no fue pequeño. La alta tributación afectó sectores estratégicos de la economía brasileña, como café, carne, textiles, calzado, frutas y electrónicos.
Estimaciones de J.P. Morgan y de centros de investigación indican que cada aumento de 10 puntos porcentuales en tarifas puede reducir el PIB de Brasil entre el 0,2% y el 0,3%. Con la tarifa en el nivel del 50%, la previsión de contracción llega al 1,2% de la actividad económica.
Reacción brasileña
Para contener los daños, el gobierno anunció, el 13 de agosto, el paquete “Soberanía-Brasil”. El programa prevé R$ 30 mil millones en líneas de crédito a través del Fondo Garantidor de Exportaciones, además de R$ 4,5 mil millones en apoyo a pequeñas empresas.
También hay desgravaciones fiscales y compras públicas estratégicas para absorber parte de la producción afectada.
El objetivo es dar respiro a los exportadores, especialmente a los que dependían fuertemente del mercado de Estados Unidos.
El gobierno brasileño confía en que el crédito y los incentivos fiscales puedan evitar una caída brusca en la producción y el empleo.
Impactos en EE. UU.
Si la medida busca proteger la industria interna estadounidense, también provoca efectos internos. Productos como el café, que ya ocupan un espacio importante en la rutina de los consumidores, se vuelven más caros. Esto presiona la inflación y aumenta el costo de vida.
Además, sectores como el alimentario y las cadenas de cafeterías afirman que no pueden absorber un aumento del 50% sin trasladar parte de este costo a los clientes. La perspectiva es de ajustes visibles en los precios.
La oportunidad china
En medio de esta disputa, China aparece como gran beneficiaria. En 2024, el país ya lideraba la compra de productos agrícolas brasileños, representando el 73% de la soja exportada, el 49% de la celulosa, el 46% de la carne bovina, el 33% del algodón, el 29% del azúcar, el 19% de la carne de cerdo y el 11% del pollo.
Con las tarifas impuestas por EE. UU., los exportadores brasileños redirigieron cargas que antes tenían como destino el mercado estadounidense hacia el chino. Esto aplica a artículos como café y carne, que encuentran en China una demanda creciente.
En el caso del café, EE. UU. compra cerca de 8 millones de sacas brasileñas al año. Ahora, una parte significativa de esa cantidad debería ir al mercado chino, donde el consumo crece alrededor del 20% al año.
En soja, el cambio es aún más expresivo. Compradores chinos cerraron contratos con Brasil para alrededor de 8 millones de toneladas en septiembre y 4 millones en octubre.
Este volumen representa casi la mitad de la demanda esperada y debilita la posición de los productores estadounidenses en la tradicional temporada de ventas.
Quién pierde, quién gana
Brasil siente el impacto directo de la caída en las exportaciones hacia su segundo mayor socio comercial. EE. UU., por su parte, enfrenta un aumento de costos, pérdida de competitividad e inflación más presionada.
Mientras tanto, China aprovecha para ampliar su participación en las importaciones de productos brasileños, consolidando aún más la dependencia de este suministro.
Al final, la tarifa estadounidense, pensada para proteger su economía, debilita tanto a Brasil como a EE. UU., pero fortalece la posición china en el comercio global.
Las principales fuentes consultadas para la elaboración de este artículo fueron:
Agência Brasil, CBCde.org y AG Feed.

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