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Dos Adolescentes A La Deriva Durante 7 Días En El Atlántico En Una Embarcación De 4,5 Metros, Recorrendo 178 Kilómetros

Escrito por Fabio Lucas Carvalho
Publicado el 16/01/2026 a las 00:03
Actualizado el 16/01/2026 a las 23:50
Dois adolescentes ficaram sete dias à deriva no Atlântico em 2005, percorreram 178 km e sobreviveram até o resgate após fome extrema.
Dois adolescentes ficaram sete dias à deriva no Atlântico em 2005, percorreram 178 km e sobreviveram até o resgate após fome extrema.
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Dos adolescentes quedaron a la deriva durante siete días en el Océano Atlántico tras problemas de navegación en una embarcación de apenas 4,5 metros, recorriendo cerca de 178 kilómetros sin comunicación, con suministros limitados, hasta ser localizados por equipos de rescate después de búsquedas marítimas prolongadas

El 24 de abril de 2005, los estadounidenses Troy Driscoll, 15, y Josh Long, 17, desaparecieron tras ser arrastrados por una corriente de retorno en la costa de Carolina del Sur, estuvieron siete días a la deriva en un barco de 4,5 metros, recorrieron 178 kilómetros y sobrevivieron hasta el rescate, a pesar de la extrema hambre, deshidratación y quemaduras.

Salida para pescar y el inicio de la desaparición

Era una mañana de domingo considerada típica cuando Troy y Josh, estudiantes de secundaria en Carolina del Sur, decidieron salir a pescar en el océano. Usaron un barco de 4,5 metros y partieron sin prever cambios severos en las condiciones marítimas.

Pocos minutos después de entrar al agua, los dos fueron sorprendidos por una corriente de retorno extremadamente fuerte.

En menos de 20 minutos, ya habían sido arrastrados lejos de la zona costera, iniciando una desaparición que duraría días.

En una entrevista concedida en mayo de 2005, Josh relató que el plan era posicionar el barco entre la playa y un banco de arena. La fuerza de la corriente, sin embargo, impidió cualquier maniobra de retorno, incluso después de intentos de lanzar el ancla.

Intentos frustrados de retorno y pérdida de referencia

Según Josh, el barco continuó alejándose continuamente. Las horas pasaron sin que nadie se diera cuenta de la situación de los adolescentes. Intentaron hacer señas a personas en la costa, pero no fueron vistos. Con la caída de la noche, las referencias visuales desaparecieron.

La última imagen reconocible fue la de las torres en la costa que orientan a los barcos de carga. Cuando amaneció al día siguiente, no había tierra a la vista.

El océano abierto se convirtió en el único horizonte. Sin comunicación, solo quedaba esperar y rezar, como se relató posteriormente.

Josh había dejado el celular en la camioneta estacionada en el muelle. El barco no tenía radio ni equipos de emergencia. Sin medios de contacto, los familiares percibieron la ausencia y, alrededor de las 22 h de ese domingo, alertaron a la Guardia Costera.

Búsquedas oficiales y cambio en el estatus de la operación

La Guardia Costera inició una operación de búsqueda que involucró barcos, helicópteros, aviones y el apoyo de navegantes de recreo. El área de búsqueda se amplió a medida que los días avanzaban sin ningún signo del pequeño barco.

Menos de tres días después de la partida, aún no había indicios de la ubicación de los adolescentes. Ante la ausencia de resultados, la misión fue reclasificada como operación de recuperación. Para los padres, el temor a un desenlace fatal se volvió cada vez más presente.

Mientras tanto, en el océano, Troy y Josh seguían vivos, pero en condiciones críticas. La urgente necesidad de agua potable, alimentos y atención médica se convirtió en el principal desafío para la supervivencia, en medio de la exposición constante al sol, al frío nocturno y a la humedad.

Supervivencia en condiciones extremas en el mar abierto

Josh relató que los dos permanecían empapados y aferrados el uno al otro durante la noche para intentar calentarse, lo que hacía que dormir fuera prácticamente imposible. Durante el día, el calor era intenso, llevándolos a sumergirse brevemente para refrescarse.

Esta estrategia fue abandonada tras la aparición de tiburones en las proximidades del barco. A partir de ese momento, los adolescentes permanecieron a bordo, enfrentando temperaturas elevadas y deshidratación creciente. El agua alrededor se volvió cristalina, descrita como un “Gatorade azul”.

La sed llevó a Troy a implorar por un trago de agua del mar. Josh le advirtió que beber agua salada podría ser fatal. En un episodio posterior, una leve llovizna permitió que Josh intentara captar gotas con la boca abierta, pero la lluvia fue insuficiente.

Desesperado, comenzó a lamer el agua acumulada en la cubierta del barco. Con el paso de los días, ambos comenzaron a mostrar signos de delirio. Troy relató que Josh despertó gritando que estaban en una tienda comprando Mountain Dew, revelando la confusión mental causada por la privación.

Hambre extrema e ingestión de medusas

El hambre se volvió tan intensa que Troy decidió comer una medusa, incluso sin saber si sería venenosa. Relató que esperó toda la noche para ver si sobreviviría tras la ingestión. Como no hubo reacción inmediata, repitió el acto varias veces.

Según Troy, llegó a consumir alrededor de 100 medusas a lo largo de los días. La textura fue descrita como viscosa y pegajosa, pero se convirtió en la única fuente de alimento disponible. En otro momento crítico, Troy consideró cortarse un dedo para comer.

Josh recordó que el amigo pidió ayuda para salir de esa situación o para ser muerto, pedido que se negó a atender. El mantenimiento del vínculo entre los dos fue fundamental para atravesar el período más severo de la deriva, marcado por la extenuación física y emocional.

Rescate tras siete días y atención médica

La pesadilla terminó el sábado, 30 de abril de 2005, siete días después de la partida inicial. Dos pescadores avistaron el pequeño barco a la deriva a 178 kilómetros del punto de salida y a 11 kilómetros de Cabo Fear.

Uno de los pescadores, Ben Degutis, de 70 años, afirmó a la revista PEOPLE que inicialmente no pudo identificar el objeto en el mar. Al acercarse, se dio cuenta de que había personas haciendo señales. Uno de los jóvenes gritaba repetidamente “Gracias a Dios”, señalizando el fin de la prueba.

Tras el rescate, Troy y Josh fueron llevados a un hospital. Se constató que Josh había perdido 13,6 kg. Troy permaneció internado durante tres días debido a quemaduras de segundo grado en la cara y los pies, causadas por la exposición prolongada al sol.

El padre de Troy declaró a PEOPLE que reencontrar a su hijo fue como presenciar un nuevo nacimiento. Describió la alegría sentida como inmensa. Incluso después de la experiencia, los dos adolescentes planeaban reencontrarse para celebrar.

Josh contó que, mientras estaban a la deriva, imaginaron compartir un gran sundae de celebración. La idea simbolizaba la expectativa de supervivencia y recuperación completa tras días marcados por la extrema hambre, miedo constante y resistencia física más allá del límite.

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ALAN
ALAN
17/01/2026 00:55

JESUS CRISTO SALVOU OS DOIS!!!
JESUS CRISTO CAMINHO VERDADE VIDA.
NINGUÉM VEM AO PAI SENÃO PELO FILHO

Francisco oliveira
Francisco oliveira
16/01/2026 22:10

Sem querer parecer insensível, mas onde foram parar os equipamentos de pesca (pescar alimento)? Quem sai para pescar num barco e não leva um recipiente com água potável, caixa térmica para os pescados, caixas para iscas e acessórios, que poderiam ser usadas para recolher agua da chuva? Estranha essa história.

Rafael
Rafael
Em resposta a  Francisco oliveira
17/01/2026 00:28

São dois adolescentes, que iria passar algumas horas pescando, devem ter levado pouca água, já fiz isso quando adolescente, mas deu certo, porém adolescente não faz gestão de risco.

Valmir Oliveira Silva
Valmir Oliveira Silva
16/01/2026 20:35

Jesus estava no barco com eles.

Fabio Lucas Carvalho

Jornalista especializado em uma ampla variedade de temas, como carros, tecnologia, política, indústria naval, geopolítica, energia renovável e economia. Atuo desde 2015 com publicações de destaque em grandes portais de notícias. Minha formação em Gestão em Tecnologia da Informação pela Faculdade de Petrolina (Facape) agrega uma perspectiva técnica única às minhas análises e reportagens. Com mais de 10 mil artigos publicados em veículos de renome, busco sempre trazer informações detalhadas e percepções relevantes para o leitor.

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