Drone que vuela y se sumerge hasta 40 metros surge como nueva arma híbrida naval y puede cambiar estrategias de guerra marítima y costera.
En septiembre de 2025, durante los Días de Innovación Naval (NID) 2025, el Grupo Naval presentó el Cormorán, un drone multimodal desarrollado por el Grupo Naval Bélgica en colaboración con la Marina de Bélgica para operar tanto en el aire como bajo el agua. En material oficial publicado el 16 de septiembre de 2025, la empresa informó que el sistema puede sumergirse hasta 40 metros de profundidad, ser lanzado desde el drone de superficie Seaquest S y volver a la superficie para continuar la misión, reuniendo en una única plataforma capacidades que tradicionalmente se separan entre medios aéreos y subacuáticos.
La presentación oficial describe el Cormorán como una plataforma orientada a vigilancia, reconocimiento e integración de sensores y efectores en entornos complejos. En otro texto publicado por el Grupo Naval el 24 de junio de 2025, la empresa informó que el proyecto fue lanzado a mediados de 2022, desarrollado con la Universidad Libre de Bruselas y ya estaba listo para industrialización y comercialización tras dos años de desarrollo, señalando que la propuesta había avanzado más allá de la fase de prototipo experimental.
Cómo funciona el drone que alterna entre vuelo y sumersión
El funcionamiento del Cormorán depende de una arquitectura híbrida que combina elementos de drones aéreos con tecnologías típicas de vehículos subacuáticos no tripulados. A diferencia de drones convencionales, que operan exclusivamente en el aire, este sistema fue diseñado para soportar presión subacuática, resistir la entrada de agua y mantener estabilidad estructural durante la transición entre los dos entornos.
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Al acercarse al agua, el drone realiza un descenso controlado e inicia la inmersión. En ese momento, los sistemas de propulsión y control comienzan a operar en modo subacuático. Tras cumplir la misión, el equipo regresa a la superficie y reactiva sus sistemas de vuelo.
Este ciclo completo — volar, sumergirse, operar en el fondo y volver al aire — es lo que transforma el sistema en una plataforma inédita en el escenario militar moderno.
El Grupo Naval informa que el proyecto fue desarrollado con enfoque en modularidad, permitiendo la integración de sensores, sistemas de comunicación y cargas útiles variadas.
Capacidad de operar en enjambre amplía el potencial estratégico
Uno de los elementos más relevantes del sistema es la posibilidad de operación en grupo, conocida como enjambre o “swarm”. Este concepto ya se ha estado explorando en drones aéreos, pero su aplicación en un sistema que también opera sumergido amplía significativamente el nivel de complejidad y potencial estratégico.
La capacidad de lanzar múltiples unidades que pueden volar, sumergirse y coordinar acciones en diferentes entornos crea un nuevo tipo de amenaza difícil de detectar e interceptar.
Mientras un dron puede actuar como sensor, otro puede desempeñar un papel ofensivo o de distracción. Este comportamiento distribuido aumenta la eficiencia de la misión y reduce la vulnerabilidad del sistema en su conjunto.
Plataforma sin tripulación elimina riesgos humanos en misiones críticas
Otro aspecto central del proyecto es el hecho de que se trata de un sistema completamente no tripulado. Esto significa que el dron puede ser empleado en entornos de alto riesgo sin exposición directa de operadores humanos.
Este tipo de característica es especialmente relevante en escenarios como:
- Áreas costeras monitoreadas
- Regiones con presencia de minas marítimas
- Operaciones cercanas a estructuras sensibles
Al eliminar la necesidad de tripulación, el sistema permite ampliar el alcance de las operaciones y reducir riesgos operacionales. Además, la ausencia de pilotos u operadores a bordo posibilita misiones más largas y flexibles.
Invisibilidad operacional nace de la combinación de aire y mar
Una de las mayores ventajas estratégicas del Cormorant está en su capacidad de operar en dos entornos distintos, dificultando su detección.
Radares convencionales están diseñados para identificar objetivos aéreos, mientras que sistemas de sonar detectan objetos sumergidos. Un sistema que alterna entre estos dos medios crea un desafío adicional para cualquier sistema de defensa.
Al sumergirse, el dron puede desaparecer de los radares y acercarse al objetivo de forma silenciosa, regresando a la superficie solo en el momento necesario.
Esta característica amplía el potencial de infiltración y hace que el sistema sea especialmente relevante en escenarios de guerra costera y operaciones navales.
Desarrollo indica nueva fase de la guerra híbrida
«`htmlEl surgimiento de sistemas como el Cormorán está directamente ligado a una tendencia mayor dentro de la industria de defensa: la búsqueda de plataformas híbridas capaces de operar en múltiples dominios.
Tradicionalmente, las fuerzas armadas operan separando sus medios en categorías claras:
- Aéreo
- Naval
- Terrestre
- Subacuático
No obstante, las tecnologías emergentes comienzan a romper estas fronteras. El Cormorán representa exactamente esta transición, al unir capacidades que antes requerirían múltiples equipos diferentes en una única plataforma. Esta convergencia tecnológica tiene el potencial de reducir costos operativos y aumentar la eficiencia de las misiones.
Aplicaciones van más allá del combate directo
Aunque el atractivo principal esté en el uso militar, el propio concepto del sistema permite aplicaciones más amplias. Entre los usos potenciales están:
- Monitoreo marítimo
- Inspección de infraestructura subacuática
- Misiones de búsqueda y rescate
- Recolección de datos ambientales
Esta versatilidad refuerza el carácter innovador del proyecto, que puede ser adaptado para diferentes contextos operacionales.
El sistema aún está en fase de desarrollo y validación
A pesar del impacto de la presentación, es importante destacar que el Cormorán aún está en fase de desarrollo y validación. El Naval Group presentó el sistema como una plataforma lista para la industrialización, pero no hay confirmación pública de uso a gran escala o implementación operacional definitiva hasta el momento.

Esto significa que, aunque la tecnología ya existe y ha sido demostrada, su adopción plena dependerá de pruebas adicionales, integración con sistemas militares y validación en escenarios reales. Esta etapa es común en proyectos de defensa de alta complejidad.
Bélgica entra en la carrera por tecnologías militares que parecen ciencia ficción
El lanzamiento del Cormorán posiciona a Bélgica dentro de un grupo selecto de países que están invirtiendo en tecnologías capaces de redefinir la forma en que se llevan a cabo las operaciones militares. En lugar de centrarse solo en el aumento del poder de fuego, la tendencia pasa a ser:
«`- Invisibilidad
- Movilidad entre ambientes
- Automatización
- Inteligencia distribuida
Este tipo de enfoque indica un cambio profundo en la lógica de la guerra moderna, donde la capacidad de adaptarse y operar en múltiples dominios puede ser más decisiva que la fuerza bruta aislada.

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