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Edificio A Noche: Gigante Art Déco Que Ya Fue Olimpo de la Radio, Se Convirtió en Fantasma Olvidado en la Plaza Mauá y Ahora Renace Como Residencial de Lujo Con Mirador Abierto al Público

Escrito por Carla Teles
Publicado el 07/02/2026 a las 20:10
Actualizado el 07/02/2026 a las 20:11
Edifício A Noite gigante art déco que já foi Olimpo do rádio, virou fantasma esquecido na Praça Mauá e agora renasce como residencial de luxo com mirante aberto ao público
Edifício A Noite na Praça Mauá renasce como residencial de luxo no centro do Rio, ligado ao Reviver Centro e aberto ao público.
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Después de décadas abandonado en la Plaza Mauá, el Edificio A Noite gana nueva vida como residencial de lujo en el centro de Río, impulsado por el programa Reviver Centro y con mirador abierto al público.

Después de décadas como símbolo del abandono en el centro de Río, el Edificio A Noite deja de ser fantasma de concreto en la Plaza Mauá para ganar una nueva vida como residencial de lujo, con apartamentos modernos y un mirador abierto al público en la cima.

En el mismo edificio que ya fue carta de presentación de la capital federal, escenario de la era dorada de la radio y observatorio de guerra, un nuevo capítulo está en obras. La compra por parte del poder público, la venta a la iniciativa privada y la inclusión en el programa Reviver Centro abrieron el camino para transformar al antiguo gigante art déco en residencial de lujo con 447 unidades, restaurante de alto estándar y un mirador a 102 metros de altura, devolviendo el edificio al paisaje y a la cotidianidad de los cariocas.

De la carta de presentación de Brasil al gigante art déco de la Plaza Mauá

Edificio A Noite en la Plaza Mauá renace como residencial de lujo en el centro de Río, ligado al Reviver Centro y abierto al público.

Mucho antes de hablar de residencial de lujo, lo que existía allí era otro símbolo de la ciudad. En el terreno de la Plaza Mauá, en la punta de la antigua Avenida Central, hoy Avenida Rio Branco, funcionaba el Liceo Literario Portugués, un edificio clásico que terminó dando lugar al nuevo gigante de concreto.

La ubicación no fue elegida por casualidad. El edificio estaba justo al lado del puerto de Río, siendo la primera visión de quienes desembarcaban en la capital federal. Era la carta de presentación de un Brasil que quería dejar de ser solo ex-colonia para mostrarse cosmopolita.

Para erigir algo tan audaz, se formó un equipo de peso. El proyecto arquitectónico fue firmado por el francés Joseph G., el mismo nombre vinculado al Copacabana Palace, junto al brasileño Elisário Bahiana. La parte estructural quedó en manos de Emílio Henrique Baumgart, ingeniero responsable de los cálculos del edificio.

Utilizaron la novísima tecnología del concreto armado, lo que representó un salto en la ingeniería nacional. El resultado fue un edificio que, en su época, fue anunciado como el más alto del mundo construido con esta técnica, soberano en América Latina durante toda la década de 1930 e inspirado en los rascacielos de Chicago.

Desde el principio, el A Noite fue un choque de escala en la Plaza Mauá. Era tan más alto que las construcciones vecinas que prácticamente dominaba el paisaje. En ese momento, nadie hablaba de residencial de lujo, pero, en la práctica, el edificio ya representaba una nueva idea de ciudad, vertical, moderna y conectada al mundo.

Olimpo de la radio: cuando el edificio era el centro de la cultura brasileña

Aunque el nombre oficial era Edificio Joseph G., el apodo provino de otro lugar. El edificio nació para ser la sede del periódico vespertino A Noite, fundado en 1911 por Irineu Marinho. El letrero del periódico en la cima, visible desde lejos, acabó bautizando al edificio para siempre.

Además de la redacción, el edificio funcionaba como un centro comercial sofisticado, albergando consulados, restaurantes y sedes de empresas multinacionales, como Pan Am y Philips. En esta fase, el A Noite ya era, de cierta manera, un punto de encuentro de la élite, mucho antes de que alguien imaginara el actual proyecto de residencial de lujo.

El punto de inflexión llegó el 12 de septiembre de 1936, con la llegada de la Radio Nacional. A partir de ese momento, el A Noite se transformó en el verdadero Olimpo de las estrellas brasileñas.

El 22º piso se hizo famoso en todo el país. Por los ascensores y pasillos del edificio circulaban nombres como Francisco Alves, Orlando Silva, Emilinha Borba, Marlene, Cauby Peixoto, Dalva de Oliveira y Luiz Gonzaga. Allí nacieron rivalidades, modas musicales y programas que paralizaban a Brasil.

No solo era música. El edificio fue cuna del “reportero Esso, el testigo ocular de la historia”, y de las grandes radionovelas que mantenían a familias enteras alrededor de la radio, mucho antes de que la televisión dominara las salas.

Durante este período, el A Noite era tan central para la cultura brasileña como promete volver a ser para la vida urbana de la Plaza Mauá como residencial de lujo.

Guerra, burocracia y la larga batalla por la protección

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El brillo del A Noite también cruzó períodos turbulentos. Durante la Segunda Guerra Mundial, el último piso del edificio sirvió como puesto de observación de la Marina. Centinelas, armados con binoculares, vigilaban la entrada de la Bahía de Guanabara en busca de posibles submarinos enemigos.

Después del conflicto, el edificio enfrentó otra guerra, esta vez burocrática. En 1940, debido a deudas del grupo periodístico, el edificio pasó a manos de la Unión, convirtiéndose oficialmente en voz del gobierno federal.

Décadas después, la discusión pasó a ser si el edificio merecía protección formal. Documentos muestran que, en 1989, el organismo de preservación casi desistió de protegerlo, alegando que el valor de la Radio Nacional sería inmaterial y que el edificio, en sí, no tendría tanta importancia arquitectónica.

Fue una batalla de más de 20 años hasta el reconocimiento. De 1988 a 2010, se discutió el valor histórico del conjunto. En 2013, el A Noite fue finalmente protegido, reconocido como patrimonio indivisible, donde la arquitectura, la memoria de la radio y el papel urbano forman una sola cosa.

Este reconocimiento es uno de los motivos que hacen que el actual proyecto de residencial de lujo sea tan sensible. No se trata de demoler y reconstruir: es adaptar, restaurar y dar nueva función a un ícono, sin borrar su historia.

Del fantasma caro al nuevo residencial de lujo de la Plaza Mauá

Con la salida definitiva de la Radio Nacional y del INPI en 2012, el gigante silencioso se convirtió en un problema costoso. Mantener ese volumen vacío costaba más de 1 millón de reales al año a las arcas públicas.

Entre 2021 y 2022, el gobierno intentó subastar el inmueble cinco veces. En 2021, la puja inicial llegó a 98 millones de reales, pero el martillo nunca cayó. Nadie quería asumir el riesgo de revitalizar aquel coloso protegido en plena área central vacía.

El escenario cambió en 2023. La alcaldía de Río compró el edificio por 28,9 millones de reales y, a continuación, lo revendió a la iniciativa privada por 36 millones. Dentro del programa Reviver Centro, el edificio entró en un nuevo ciclo.

Hoy, el proyecto está en manos de la empresa responsable de la conversión, con inversión del grupo Brookfield, transformando el antiguo edificio de oficinas en un residencial de lujo con 447 unidades. Es el cambio simbólico: lo que era un problema de mantenimiento pasa a ser un activo inmobiliario, moradia y presencia constante de gente en la zona.

Cómo será vivir en un ícono histórico transformado en residencial de lujo

El plan no es solo llenar el edificio de apartamentos. El Edificio A Noite está siendo rediseñado para funcionar como un verdadero residencial de lujo con servicios y espacios compartidos que dialogan con su historia.

En el 22º piso, donde antes estaba el auditorio de la Radio Nacional y donde tantas estrellas se presentaron, se construirán apartamentos dúplex, preservando la altura original del techo. Es una forma de transformar el escenario de la era dorada de la radio en un espacio de vivienda diferenciada, sin borrar la memoria del lugar.

En total, el proyecto prevé 447 unidades residenciales distribuidas en los pisos, siguiendo la lógica de aprovechar la estructura existente y adaptarla a la vida contemporánea.

La idea es que el residencial de lujo atraiga a residentes que buscan vivir en el centro histórico con comodidad moderna, cerca del puerto, del Museo del Mañana, del MAR y de toda la revitalización de la región.

Más que vender vistas y acabados, este tipo de emprendimiento ofrece algo que pocos edificios pueden entregar: vivir en un símbolo de la ciudad, con capas de historia en cada pasillo.

Mirador, restaurante y cultura: la cima vuelve a ser del público

Uno de los puntos más importantes del proyecto es que no cierra totalmente el edificio hacia adentro. La cima del Edificio A Noite volverá a ser pública.

Allí arriba, se prevé la instalación de un restaurante de alto estándar y de un mirador a 102 metros de altura, recuperando la idea original de la terraza como punto de observación de la ciudad. En el pasado, desde allí se veía casi toda la Bahía de Guanabara y buena parte de Río. Ahora, esta experiencia será renovada, combinando vista panorámica con gastronomía y turismo.

Esto significa que, incluso convertido en residencial de lujo, el edificio sigue siendo un punto de encuentro de la ciudad con su propia memoria. Residentes, turistas y cariocas podrán subir, mirar hacia el puerto, hacia la Plaza Mauá y hacia el centro y revivir, de otra manera, el papel que el A Noite siempre tuvo en el paisaje carioca.

La previsión de entrega del nuevo conjunto es para agosto de 2027, lo que marca el regreso oficial del soberano de la Plaza Mauá a la escena urbana. En lugar de estar vacío y con ventanas oscuras, la expectativa es de luces encendidas, ascensores en movimiento y un flujo constante de residentes y visitantes.

Lo que el renacimiento del A Noite dice sobre el futuro del centro de Río

Ver el antiguo A Noite ser restaurado y ganar función como residencial de lujo no es solo un cambio de uso. Es una señal de cómo el centro de Río está intentando reinventarse.

Durante décadas, el edificio fue testigo de la verticalización de la ciudad, la gloria de la radio, el cambio del puerto y, más recientemente, el desalojo del área central. Ahora, entra en una fase en la que la moradia, la cultura y el turismo se mezclan en una sola dirección.

Cuando los residentes comiencen a dormir donde antes se transmitían programas históricos, cuando los visitantes suban al mirador para ver el mismo horizonte que ya fue vigilado en la guerra, el Edificio A Noite demostrará que es posible actualizar un ícono sin borrar lo que representa.

Y tú, ¿vivirías en un residencial de lujo como el Edificio A Noite, lleno de historia y en el corazón de la Plaza Mauá, o preferirías visitar solo el mirador y el restaurante en la cima para saciar la curiosidad?

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José Aparecido Pereira
José Aparecido Pereira
08/02/2026 17:20

Residencial de luxo com 447 unidades??? Não está batendo.

Carla Teles

Produzo conteúdos diários sobre economia, curiosidades, setor automotivo, tecnologia, inovação, construção e setor de petróleo e gás, com foco no que realmente importa para o mercado brasileiro. Aqui, você encontra oportunidades de trabalho atualizadas e as principais movimentações da indústria. Tem uma sugestão de pauta ou quer divulgar sua vaga? Fale comigo: carlatdl016@gmail.com

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