Sequía histórica en el Pantanal entre 2019 y 2020 redujo 34% del área inundada, bajó los ríos a niveles mínimos y provocó incendios en el 30% del bioma.
Existe un lugar en Brasil donde el suelo desaparece bajo el agua todos los años. Durante meses, llanuras enteras quedan sumergidas, ríos desbordan sobre la tierra plana, lagunas aparecen donde antes había pasto y caminos desaparecen bajo el avance de las inundaciones. Este es el funcionamiento natural del Pantanal, la mayor llanura inundable del planeta, con aproximadamente 150 mil km² distribuidos entre Mato Grosso y Mato Grosso do Sul. Se trata de un bioma que depende directamente del agua. Su equilibrio ecológico está atado a las inundaciones estacionales, que sostienen toda la cadena de vida local.
En 2019, este ciclo comenzó a fallar. Las lluvias quedaron por debajo de lo esperado, los ríos no subieron como en décadas anteriores y, cuando satélites de la NASA y análisis con participación de investigadores del INPE comenzaron a registrar el comportamiento del bioma a lo largo de 2019 y 2020, lo que apareció fue un proceso continuo de secado. Según imágenes publicadas por Earth Observatory de la NASA y según el estudio “Sequía Extrema en el Pantanal Brasileño en 2019–2020: Caracterización, Causas y Efectos”, con participación de un investigador del CPTEC/INPE, la estación lluviosa de 2020 no logró recargar adecuadamente las áreas húmedas, y el Pantanal entró en la peor sequía registrada en 50 años, con la estación húmeda presentando entre 50% y 60% menos lluvia de lo normal en partes del período analizado.
El resultado fue la transformación progresiva del mayor pantano del planeta en un paisaje cada vez más seco, mes tras mes.
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Imágenes de satélite muestran reducción drástica del agua y ríos del Pantanal al nivel más bajo desde 1971
Las imágenes de satélite registradas entre 2019 y 2020 muestran una transformación que se aleja completamente del patrón esperado para la región.
Áreas que deberían estar inundadas presentaban suelo seco y agrietado. Las lagunas estacionales desaparecieron y los ríos permanecieron confinados en sus lechos, sin capacidad de inundar la llanura.
Datos del INPE indican que la superficie inundada del Pantanal en 2020 fue 34% menor en relación a la media histórica entre 1982 y 2020. La precipitación quedó 26% por debajo de lo normal, y abril de 2020 fue el mes más seco en más de 120 años de registros.
El río Paraguay, principal eje hídrico del bioma, alcanzó niveles críticos. En la estación de Ladário (MS), los registros llegaron a cotas negativas, indicando niveles por debajo de la referencia histórica. En Barra do Bugres (MT), el nivel cayó a solo 24 cm, el más bajo desde 1966.
Investigadores del Cemaden y de la Unesp clasificaron el evento como la sequía más severa de los últimos 50 años.
Causas de la sequía en el Pantanal involucran calentamiento del Atlántico, bloqueo atmosférico y degradación ambiental
La sequía a gran escala registrada en el Pantanal no tiene una única causa, sino una combinación de factores climáticos y ambientales.
El primer factor identificado fue el calentamiento del Atlántico tropical, que interfirió en el transporte de humedad conocido como “ríos voladores”, responsable de llevar vapor de agua de la Amazonía al centro-sur del continente.
El segundo factor fue la ocurrencia de bloqueos atmosféricos, sistemas de alta presión que impidieron la formación de lluvias por períodos prolongados. Con esto, la evaporación superó la reposición hídrica.
El tercer factor involucra la degradación ambiental en las regiones que alimentan el Pantanal, especialmente en el Cerrado y en la Amazonía. La deforestación contribuye al sedimento de los ríos y reduce la capacidad de retención y transporte de agua hacia la llanura inundable.
Incendios en el Pantanal en 2020 alcanzaron el 30% del bioma tras meses de sequía extrema
La ausencia de agua creó condiciones ideales para la propagación de incendios. En 2020, el Pantanal registró el mayor número de incendios desde el inicio del monitoreo por satélite en 1998. El INPE contabilizó 22.116 focos de incendio, superando en un 76% el récord anterior.
El fuego afectó 44.998 km², equivalente a aproximadamente el 30% de todo el bioma.
Imágenes de satélite de alta resolución mostraron frentes de fuego avanzando por cientos de kilómetros, alcanzando áreas que nunca habían quemado anteriormente. Cerca del 35% de las áreas afectadas eran consideradas intactas hasta entonces.
Funcionamiento del Pantanal depende del ciclo de inundaciones y sequías que fue interrumpido en los últimos años
El Pantanal funciona como un sistema cíclico, alternando períodos de inundación y sequía a lo largo del año. Durante la estación lluviosa, entre noviembre y abril, los ríos desbordan e inundan vastas áreas. Este proceso es fundamental para la reproducción de especies y mantenimiento de la biodiversidad.
Entre mayo y octubre, el agua retrocede, exponiendo el suelo y permitiendo otras dinámicas ecológicas. Cuando este ciclo se interrumpe, todo el sistema entra en desequilibrio, comprometiendo procesos ecológicos fundamentales. La sequía de 2020 no fue un evento aislado.
Desde 2019, el Pantanal enfrenta períodos consecutivos de sequía severa. En 2024, el Servicio Geológico de Brasil registró la peor sequía de la historia del bioma, con el río Paraguay alcanzando -67 cm en la estación de Ladário.
Datos de MapBiomas indican una reducción del 81,7% en la superficie de agua del Pantanal entre 1985 y 2022. El Cemaden también confirmó que la región enfrenta la peor sequía desde 1950, con un déficit hídrico acumulado superior a 1.000 mm entre 2020 y 2024.
Monitoreo por satélite permite seguir en tiempo real la degradación del Pantanal
La tecnología de observación por satélite transformó la forma de monitorear el bioma. El INPE produce cientos de imágenes diarias del territorio brasileño, permitiendo seguir incendios, niveles de ríos y cobertura vegetal con alta precisión.
Hoy, es posible observar en tiempo casi real la evolución de la sequía, la expansión de los incendios y la reducción del agua en el Pantanal. Sin embargo, los especialistas señalan que la disponibilidad de datos no garantiza acciones efectivas de mitigación.
Ahora queremos saber: ¿qué se puede hacer para evitar el colapso del Pantanal?
La sequía de 2020 demostró que el equilibrio del Pantanal depende de factores climáticos y ambientales que van más allá del propio bioma.
Con datos disponibles y monitoreo constante, la cuestión central deja de ser técnica y pasa a ser decisoria. En su opinión, ¿qué medidas podrían evitar que el Pantanal continúe perdiendo agua y biodiversidad en los próximos años?

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