Samuel, de 19 años, es un usuario de silla de ruedas, vive solo, paga sus cuentas y se convirtió en repartidor por aplicación en São José, Santa Catarina, haciendo hasta 6 entregas por día en silla de ruedas en rutas de hasta 1 km. La historia del repartidor se volvió viral en las redes sociales con más de 800 comentarios y resultó en la donación de un triciclo motorizado.
Un repartidor diferente de todos los demás ha llamado la atención en las calles de São José, en Santa Catarina. Samuel, de 19 años, hace entregas por aplicación usando la silla de ruedas sin moto, sin bicicleta, sin patinete. El repartidor en silla de ruedas realiza hasta 6 entregas por día, recorriendo rutas que él mismo definió de hasta 1 km, y ya ha llegado a completar trayectos de 2,5 km en una sola carrera. Cuando apareció en el punto de repartidores por primera vez, la reacción de los colegas fue inmediata: «Hay repartidores en moto, en bicicleta, pero en silla es la primera vez.»
De acuerdo con un reportaje Balanço Geral, Samuel usa silla de ruedas desde hace casi 10 años, desde la infancia, debido a una malformación. Vive solo, es independiente y paga las cuentas de la casa con los ingresos de las entregas. La historia del repartidor se volvió viral en las redes sociales ya en la tercera entrega un post en Instagram superó los 800 comentarios y la repercusión resultó en la donación de un triciclo motorizado que permitirá hacer más entregas en menos tiempo. Como resume el propio Samuel: «Para quien quiere, no hay tiempo malo.»
Cómo Samuel se convirtió en repartidor por aplicación usando la silla de ruedas
La decisión de convertirse en repartidor no vino del azar. Samuel ya conocía la rutina de los repartidores, sabía que tenían puntos fijos de espera y que seleccionaban rutas por aplicación.
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Al buscar una oportunidad en el mercado laboral, se dio cuenta de que la silla de ruedas no sería una barrera, sino una aliada para ejercer la profesión que admiraba.
En su primer día, abordó a un repartidor veterano y preguntó dónde estaban los mejores puntos del barrio. Le indicaron el punto de Kobrasol, uno de los centros comerciales más concurridos de São José, y allí comenzó.
La estrategia del repartidor en silla de ruedas es simple y eficiente: Samuel definió rutas de hasta 1 km de distancia que puede recorrer con la silla de ruedas en un tiempo competitivo y hace aproximadamente 6 entregas por día.
En las entregas más largas, ya ha llegado a cubrir 2,5 km en una sola carrera. Los ingresos que gana el repartidor son lo que paga las cuentas de la casa donde vive solo: alquiler, comida y gastos del día a día. Todo con el esfuerzo de los brazos que empujan la silla por las calles y aceras de São José.
800 comentarios en la tercera entrega: cómo la historia del repartidor se volvió viral
Samuel no esperaba que su historia tuviera repercusión. En su propia evaluación, él estaba simplemente trabajando.
Pero ya en la tercera entrega, un post sobre el repartidor en silla de ruedas se volvió viral en Instagram y superó los 800 comentarios de personas emocionadas, impresionadas e inspiradas por alguien que decidió no dejar que la silla de ruedas definiera sus límites. «Nunca imaginé que en la tercera entrega iba a repercutir tanto», dijo Samuel.
La repercusión trajo un resultado concreto. Tras la viralización de la historia del repartidor, Samuel recibió la donación de un triciclo motorizado, un equipo que permitirá hacer más entregas en menos tiempo y con menos desgaste físico.
El triciclo también mejora el día a día más allá del trabajo: sirve para desplazamientos personales, compras y cualquier actividad que antes dependía exclusivamente de la silla de ruedas manual. Para Samuel, es la evolución natural de un repartidor que comenzó con lo que tenía y ahora avanza con lo que ha conseguido.
Independiente a los 19 años: cómo el repartidor en silla de ruedas paga las cuentas viviendo solo
Lo que hace que la historia de Samuel sea aún más impresionante es el contexto. No vive con su familia, no depende de la ayuda de terceros y no espera que alguien resuelva sus problemas.
Con 19 años, el repartidor en silla de ruedas vive solo, es totalmente independiente y sostiene la casa con los ingresos que gana haciendo entregas por aplicación en la silla de ruedas. Cada entrega es parte de la cuenta del mes y cada kilómetro recorrido en la silla es un paso más en la construcción de una vida autónoma.
Cuando se le preguntó si tiene noción de que es un ejemplo de superación, Samuel respondió con sinceridad: «Creo que no lo sabía, hasta ver esa cantidad de comentarios.»
Para él, ser repartidor no es heroísmo, es trabajo. Es dignidad, honestidad y la elección de no quedarse parado esperando que una oportunidad caiga del cielo. «Mientras tenga tiempo para hacerlo, seguiré con las entregas. Sin duda soy feliz con dignidad, honestidad, trabajando.»
El repartidor que hace 6 entregas por día en la silla de ruedas y no se queja de nada
Samuel es un repartidor de 19 años que usa silla de ruedas, vive solo, paga sus propias cuentas y hace hasta 6 entregas por día en rutas que recorre con la fuerza de sus brazos.
Impresionó a sus colegas de profesión en su primer día, se volvió viral en la tercera entrega, ganó un triciclo motorizado por la repercusión y no tiene intención de detenerse. Todo esto en São José, Santa Catarina, en las mismas calles y aceras de las que mucha gente se queja por mucho menos.
La historia de este repartidor es de esas que hacen a cualquier persona repensar su propia lista de excusas. En palabras de Samuel: «Para quien quiere, no hay tiempo malo.»
¿Qué opinas de la historia de Samuel? ¿Has visto a algún repartidor que te impresionara por su determinación?

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