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Elon Musk quiere colocar robots humanoides en funciones hoy ocupadas por personas, lidera junto a gigantes como Amazon, Nvidia y Figure una carrera para reemplazar el trabajo humano por máquinas y defiende un futuro en el que trabajar dejaría de ser una obligación para convertirse en una elección.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 31/03/2026 a las 20:46
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La disputa por llevar la inteligencia artificial al mundo físico avanza entre gigantes de la tecnología, amplía la carrera por robots humanoides y recoloca en el centro del debate los efectos de la automatización sobre empresas, producción y mercado laboral.

La carrera por llevar la inteligencia artificial al mundo físico ganó nuevo impulso con Elon Musk entre los nombres más asociados a esta apuesta.

La propuesta, llamada en el sector “IA física”, reúne empresas que intentan transformar robots humanoides y sistemas autónomos en máquinas capaces de ejecutar tareas hoy realizadas por personas, sobre todo en fábricas, almacenes, logística, transporte y servicios.

El movimiento involucra Tesla, Nvidia, Figure y otros grupos de tecnología, al mismo tiempo que amplía el debate sobre productividad, ingresos y sustitución de empleos.

En el caso de Musk, el plan fue presentado de forma explícita en entrevistas y eventos públicos.

Según un reportaje de The Washington Post, el multimillonario defiende un escenario en el que miles de millones de robots, apoyados por vehículos autónomos y energía abundante, realizarían el trabajo necesario para sostener la economía.

En esta visión, el trabajo dejaría de ser una obligación y pasaría a ser una elección.

En este momento, sin embargo, el enfoque práctico está en el desarrollo del Optimus, el humanoide de Tesla.

Tesla apuesta por robots humanoides y IA física

Tesla ha estado reposicionando su estrategia pública desde hace algún tiempo.

En lugar de presentarse solo como fabricante de automóviles, la empresa ha comenzado a reforzar la imagen de compañía de IA y robótica.

Reportajes recientes de Reuters y The Washington Post muestran que Musk considera al Optimus como pieza central de la estrategia a largo plazo y afirma que el robot podría, en el futuro, ganar mayor peso dentro de la compañía.

Robot Optimus - Imagen: Reproducción/Tesla
Robot Optimus – Imagen: Reproducción/Tesla

Este redireccionamiento no se limitó al discurso.

La cobertura internacional indica que la empresa aceleró el montaje de una estructura industrial orientada al proyecto, mientras los inversores siguen el cambio con atención debido a la desaceleración en áreas tradicionales de Tesla.

La propia compañía y Musk han repetido que el humanoide podría convertirse en su producto más relevante, aunque la producción a gran escala sigue rodeada de desafíos técnicos y metas ambiciosas.

Al mismo tiempo, la integración entre las empresas de Musk ha reforzado esta agenda.

En febrero de 2026, SpaceX completó la adquisición de xAI, en una operación reportada por Reuters como parte del acercamiento entre activos estratégicos del empresario.

Aunque Tesla y SpaceX son compañías separadas, el movimiento fue interpretado por analistas de mercado como un paso más para acercar infraestructura, software y capacidad computacional en la carrera por sistemas de IA aplicados al mundo real.

El avance de la IA más allá del software

La expresión “IA física” ha ganado espacio porque el sector intenta avanzar más allá de los chatbots y las herramientas de oficina.

En lugar de solo generar texto, imagen o código, la propuesta es crear sistemas capaces de percibir el entorno, tomar decisiones y ejecutar acciones físicas con seguridad y precisión.

Nvidia ha adoptado este concepto de forma pública.

En marzo de 2026, Jensen Huang afirmó que la “IA física ha llegado” y que toda empresa industrial tiende a convertirse, de algún modo, en una empresa de robótica.

Meses antes, en mayo de 2025, la compañía ya había defendido que la robótica y la IA física podrían impulsar una nueva revolución industrial.

El tema, por lo tanto, ha comenzado a ocupar un espacio creciente entre fabricantes de chips, desarrolladores de software y startups de automatización.

Imagen: Reproducción
Imagen: Reproducción

Otros grupos también se están moviendo en este mercado.

Figure, una de las empresas más conocidas en el sector de humanoides, amplió su exposición pública al llevar el robot Figure 03 a un evento en la Casa Blanca con la primera dama Melania Trump, en marzo de 2026.

En la misma línea, Amazon mantiene frentes de investigación y operación en robótica, mientras Travis Kalanick, cofundador de Uber, lanzó Atoms con enfoque en automatización industrial y IA aplicada al mundo físico.

Límites actuales de la automatización física

El avance de las empresas, sin embargo, se encuentra con el estado actual de la tecnología.

Un informe de Anthropic muestra que muchas tareas siguen fuera del alcance de la IA, especialmente aquellas que requieren coordinación motora en entornos impredecibles.

El documento cita, entre los ejemplos, trabajo agrícola físico, como la poda de árboles y la operación de máquinas, además de actividades jurídicas presenciales, como representar clientes en tribunal.

Esta limitación ayuda a explicar por qué el salto del software al robot humanoide aún se trata como un desafío más complejo que la automatización de tareas digitales.

En oficina, la IA ya puede resumir documentos, redactar respuestas, analizar hojas de cálculo y apoyar la programación.

En el mundo físico, por otro lado, necesita lidiar con objetos, equilibrio, espacio, fuerza, riesgo y variaciones constantes de escenario.

Aun así, ejecutivos del sector afirman que esta barrera puede disminuir con el avance de los modelos de IA.

El argumento es que sistemas más sofisticados, combinados con sensores, datos de movimiento y entrenamiento continuo, tenderían a reducir la distancia entre comprender una tarea y ejecutarla.

Es en este punto que Musk y otros líderes del sector intentan posicionarse antes de la maduración completa de este mercado.

Robots humanoides y el impacto en el mercado laboral

La expansión de esta agenda ha reavivado una discusión antigua en el mercado laboral.

Si la primera ola de la IA afectó funciones administrativas, creativas y técnicas, la siguiente etapa apunta a ocupaciones relacionadas con el esfuerzo físico y la operación de rutina.

Para los defensores del proyecto, esto puede elevar la productividad y desplazar a los trabajadores a otras funciones.

Imagen: @elonmusk/X/Reproducción
Imagen: @elonmusk/X/Reproducción

Sin embargo, los críticos señalan el riesgo de profundización de la desigualdad y de pérdida de puestos de trabajo a gran escala.

El senador Bernie Sanders está entre los que han estado pidiendo más control público sobre esta transformación.

En artículos y manifestaciones recientes, criticó la concentración de poder tecnológico en manos de multimillonarios y cuestionó si la nueva carrera por IA y robótica está siendo guiada por interés social o por ganancias privadas a gran escala.

La crítica ha ganado espacio porque la promesa de abundancia coexiste, en el presente, con temores concretos de sustitución de trabajadores.

Ni siquiera los analistas favorables a la expansión de la robótica ignoran este riesgo.

La cobertura de The Washington Post registra que hay inversores y especialistas viendo la automatización como una oportunidad económica relevante, pero también reconociendo que la sustitución de empleos ya ha entrado en el centro del debate.

Esto ocurre a medida que las empresas han comenzado a tratar robots humanoides no solo como prototipos, sino como productos en desarrollo comercial.

Escala industrial, costos y viabilidad económica

Por ahora, el proyecto sigue en fase de consolidación industrial y de pruebas sobre viabilidad económica.

Musk sostiene la idea de un futuro en el que la pobreza sería reducida por una abundancia producida por máquinas.

Las empresas del sector y ejecutivos de la industria describen este proceso como parte de una nueva revolución industrial.

El punto en cuestión, según especialistas y analistas de mercado, está menos en la dirección de la investigación y más en el ritmo con el que podrá salir de la demostración pública a la operación confiable, segura y financieramente sostenible.

Esta diferencia entre visión y ejecución ayuda a explicar por qué el tema despierta interés y cautela al mismo tiempo.

Hay capital, competencia empresarial y desarrollo tecnológico suficientes para impulsar el sector hacia adelante.

Al mismo tiempo, persisten dudas sobre la velocidad con la que los robots humanoides dejarán el ambiente de pruebas para ocupar funciones en las empresas y sobre los efectos de esta transición en el mercado laboral.

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Ana Alice

Redatora e analista de conteúdo. Escreve para o site Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 e é especialista em criar textos sobre temas diversos como economia, empregos e forças armadas.

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