Iniciativa de 321 Modular apuesta en maquinaria alemana adaptada y robots chinos, mira franquicias nacionales, promete reducir desperdicios, acortar plazos de montaje y ampliar acceso futuro al mercado habitacional brasileño
El avance de la construcción civil brasileña hacia la industrialización comienza a tomar forma concreta en el sur de Santa Catarina. En Jaguaruna, el Grupo Pacheco se prepara para la entrada en operación de una línea de montaje automatizada capaz de fabricar cabañas modulares de madera cada 40 minutos.
La iniciativa surge como respuesta directa a desafíos antiguos del sector, como la escasez de mano de obra calificada y los elevados índices de desperdicio de materiales.
Producción en ritmo industrial
Gestionada por 321 Modular, brazo de construcción industrializada del grupo fundado en 1985, la nueva planta fabril combina tecnologías de diferentes orígenes.
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El proyecto integra maquinaria alemana adaptada con brazos robóticos chinos, formando un sistema que transfiere etapas tradicionalmente ejecutadas en obras a un ambiente controlado de fábrica.
Se prevé que la operación plena ocurra hasta finales del primer semestre de 2026.
Samuel Pacheco, director general del Grupo Pacheco, explica que la empresa buscó referencias fuera del país antes de consolidar el modelo. “Fuimos a varios países a ver el equipo en operación. Como la maquinaria alemana no atendía al 100% de nuestras necesidades, desarrollamos adaptaciones y automatizaciones propias internamente, además de integrar brazos robóticos, que adquirimos de China”, afirma.
Estrategia de expansión y escala
La inversión simboliza un cambio estructural. La compañía, antes concentrada en el beneficio de la madera, asume ahora un perfil de construtech con ambición nacional.
La base sigue en Santa Catarina, con matriz en Jaguaruna y unidad en Palhoça, pero el plan incluye franquicias en nuevas plazas.
Hasta marzo, están previstas operaciones en Ribeirão Preto (SP), Goiânia (GO) y Blumenau (SC).
El proceso de preparación de los franquiciados involucró inmersión en la sede de la empresa. “Todos los franquiciados estuvieron en nuestra sede durante cuatro días de entrenamiento intensivo. Pasamos por todas las áreas: desde marketing y finanzas hasta gestión de obra y montaje práctico. Queremos que el franquiciado tenga éxito en la punta para que el negocio sea un caso de escala”, detalla Pacheco.
La meta es ambiciosa: alcanzar 10 mil unidades entregadas por año hasta 2030. Según el ejecutivo, el mercado modular aún representa menos del 1,5% del PIB de la construcción civil brasileña, lo que indica un amplio espacio para crecimiento.
El concepto de fábrica de casas
La propuesta central es clara: reducir la dependencia del lugar de obra. Al desplazar el 95% de la construcción dentro de la fábrica, la empresa apuesta en precisión, estandarización y ganancia de productividad.
Las cabañas salen prácticamente listas, con alrededor del 95% de la estructura concluida. Baños ya revestidos, instalaciones hidráulicas y preinstalación eléctrica forman parte del paquete.
Este modelo acorta drásticamente el tiempo de montaje final. Mientras una casa convencional puede llevar meses, los módulos pueden finalizarse en un período que varía de 1,5 a 4 días.
En cabañas más pequeñas, la conclusión en el destino puede ocurrir en apenas 12 horas de trabajo.
Pacheco resume la lógica operativa. “La industria tiene que modernizarse para seguir el mercado. Lo que cuesta caro y genera retrabajo es el lugar de obra. Llevar todo a la fábrica nos da una precisión que la construcción artesanal no puede alcanzar.”
Cabañas modulares: Sostenibilidad como pilar
La materia prima elegida es el pino de reforestación, tratado en autoclave para ampliar resistencia contra plagas y pudrición.
El grupo defiende que el uso de madera renovable contribuye a reducir impactos ambientales y refuerza atributos como confort térmico y acústico.
Además, el proceso productivo adopta principios de economía circular. Sobras de madera son enviadas a Clean Pellets, unidad propia que convierte residuos en combustible destinado a calderas industriales.
El reaprovechamiento sustituye fuentes convencionales como gas y electricidad, ampliando la eficiencia energética del sistema.
“Además, no hay nada que sustituya la calidez de la madera”, puntualiza el director.
Nuevos mercados en el radar
Aunque el enfoque actual está en el alto estándar y en inversores de inmuebles de temporada, el Grupo Pacheco trabaja en la normalización de los procesos para acceder a líneas de financiamiento habitacional.
La intención es ampliar el alcance de la tecnología modular y, en el futuro, ingresar también en el segmento de vivienda popular.
Hoy, el sistema ya está presente en emprendimientos turísticos en la sierra y en el litoral catarinense. Cabañas operan en ciudades como Urubici, São Joaquim y en la Gran Florianópolis, sirviendo como vitrina práctica de un modelo que busca redefinir plazos, costos y métodos de construcción.
Como antecedente, la trayectoria iniciada en 1985 ayuda a explicar cómo la empresa llegó hasta aquí, ahora posicionada entre la tradición maderera y la innovación industrial.
Con información de Gazeta do Povo.

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