Descubra cómo energía eólica y solar ya representan casi 1/4 de la electricidad en Brasil, mostrando el avance de las fuentes renovables en el país.
Brasil ha consolidado, a lo largo de las últimas décadas, un papel destacado en la generación de energía eléctrica a partir de fuentes renovables.
Por lo tanto, entre estas fuentes, la energía eólica y solar se muestra cada vez más relevante, representando un avance significativo en la matriz energética del país.
Además, según el Balance Energético Nacional (BEN) 2025, estas dos fuentes respondieron por 23,7% de la generación eléctrica total en 2024, casi un cuarto de la electricidad producida en el país.
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Este resultado refuerza la posición de Brasil como referente mundial en energía limpia y sostenible.
Históricamente, el país siempre ha contado con una matriz energética fuertemente basada en fuentes renovables.
Así, la energía hidráulica dominó durante décadas, aprovechando los ríos extensos y la topografía favorable para construir grandes hidroeléctricas.
No obstante, la dependencia casi exclusiva del agua trajo desafíos, como períodos de sequía que afectaron la producción de electricidad.
Por eso, el país comenzó a diversificar sus fuentes, invirtiendo en alternativas como la energía eólica, proveniente del viento, y la energía solar, obtenida a partir de la luz del sol.
De este modo, esta diversificación se volvió esencial para garantizar seguridad energética, estimular el desarrollo regional y reducir impactos ambientales.
Expansión de la energía eólica
La energía eólica comenzó a ganar fuerza a principios de los años 2000, con los primeros proyectos en regiones con vientos constantes, como el Nordeste.
De esta manera, estos proyectos aprovecharon la capacidad natural del país, explorando áreas costeras y regiones semiáridas que presentan vientos fuertes y regulares.
Con el tiempo, los parques eólicos se han expandido por diversos estados, impulsados por políticas públicas, subastas de energía e incentivos a la producción de energía limpia.
Además, en 2024, la generación eólica avanzó un 12,4%, mostrando la madurez y el crecimiento continuo de este sector.
Por lo tanto, el éxito de la energía eólica demuestra cómo el país puede combinar recursos naturales abundantes con planificación estratégica e innovación tecnológica.
Además del Nordeste, otras regiones han comenzado a invertir en parques eólicos, mostrando que el potencial brasileño aún está lejos de ser totalmente explorado.
De hecho, nuevos proyectos en el Sudeste y Sur amplían la capacidad instalada y refuerzan la importancia del viento como fuente renovable consistente, especialmente en períodos de sequía.
Avance de la energía solar
La energía solar presenta un crecimiento aún más acelerado.
Inicialmente, pocos creían en la viabilidad económica de esta fuente; sin embargo, el desarrollo de tecnologías más eficientes, la reducción del costo de los paneles fotovoltaicos y políticas de incentivo han hecho la energía solar accesible y competitiva.
Entre 2023 y 2024, la generación solar creció impresionantes 39,6%, consolidando su papel en la matriz eléctrica brasileña.
Además, la energía solar se adapta tanto a grandes plantas como a la autoproducción, con paneles instalados en hogares, comercios e industrias.
De este modo, este crecimiento refleja la tendencia global de adopción de soluciones energéticas limpias y distribuidas.
Asimismo, la energía solar promueve inclusión energética en áreas remotas, permitiendo que comunidades aisladas accedan a electricidad de forma sostenible.
Al mismo tiempo, el sector solar incentiva la investigación y el desarrollo en tecnologías fotovoltaicas, almacenamiento de energía y eficiencia.
Esto genera empleos especializados y fortalece la economía tecnológica del país.
Impactos en la matriz energética y economía
El crecimiento de la energía eólica y solar influye fuertemente en la matriz energética y la economía del país.
Además, al reducir la dependencia de fuentes fósiles y la emisión de gases de efecto invernadero, estas fuentes descentralizan la generación de energía, permitiendo que regiones antes aisladas reciban electricidad de forma confiable.
También, esta descentralización favorece el desarrollo regional, generando empleos y estimulando inversiones en infraestructura.
Por lo tanto, el Balance Energético Nacional 2025 muestra que el aumento de la participación de las fuentes eólica y solar, junto con el crecimiento del gas natural (+23,9%), redujo levemente la participación de la hidroeléctrica, que cayó un 1% en relación al año anterior.
En total, la oferta interna de energía eléctrica alcanzó 762,9 TWh, un aumento del 5,5% en relación a 2023.
Consecuentemente, estos números indican que Brasil mantiene su tradición de matriz renovable, al mismo tiempo que logra diversificarla de manera eficiente y sostenible.
Además, este equilibrio entre diferentes fuentes de energía garantiza un suministro continuo y confiable para la población y la industria.
Comparación internacional y liderazgo en renovables
El papel de las energías renovables en Brasil se destaca cuando se compara con la media mundial y la media de los países de la OCDE.
De hecho, en 2024, las fuentes renovables representaron el 88,2% de la generación eléctrica, muy por encima de la media global.
Desde 2004, Brasil mantiene más del 70% de su generación eléctrica a partir de fuentes renovables, consolidando su imagen internacional como país comprometido con la sostenibilidad y la innovación en el sector energético.
Además, el crecimiento de la energía eólica y solar genera impactos positivos en la economía.
A su vez, la expansión de estos sectores requiere inversiones en tecnología, construcción y mantenimiento de parques eólicos y solares, creando miles de empleos.
Al mismo tiempo, la reducción de la dependencia de combustibles fósiles mantiene los precios de la energía más estables.
Esto hace que el sector eléctrico sea resiliente a crisis externas, como fluctuaciones en el precio del petróleo o eventos geopolíticos.
Por lo tanto, el liderazgo brasileño en renovables también ejerce efecto diplomático y ambiental.
De este modo, el país se convierte en un ejemplo de políticas de energía limpia, cooperación internacional y cumplimiento de metas climáticas globales.
Tecnología e integración a la red eléctrica
Otro punto importante es integrar las energías renovables a la red eléctrica.
Esto se debe a que la naturaleza intermitente del viento y del sol exige sistemas inteligentes de almacenamiento y distribución de energía.
De este modo, el país estimula el desarrollo de tecnologías como baterías de gran capacidad, redes inteligentes (smart grids) y soluciones de eficiencia energética.
Esto fortalece toda la infraestructura energética del país.
Por lo tanto, Brasil se encuentra en un momento crucial de transición energética.
La combinación de energía eólica, solar e hidráulica, junto con el aumento de la participación del gas natural, demuestra que es posible construir una matriz eléctrica equilibrada, sostenible y confiable.
Así, esta trayectoria refuerza la posición del país como líder en generación de electricidad limpia e inspira a otros países a invertir en soluciones renovables.
Además, las inversiones en almacenamiento de energía y conectividad de redes permiten aprovechar mejor el potencial de cada región y reducir pérdidas.
Esto hace que la matriz sea más eficiente y moderna.
Energía limpia como estrategia a largo plazo
La historia del sector eléctrico brasileño muestra que las inversiones en energía eólica y solar no representan solo una tendencia pasajera.
De hecho, políticas públicas consistentes, incentivos a la innovación tecnológica y conciencia social sobre la importancia de la sostenibilidad garantizan que estas fuentes se consoliden.
Con la continuidad de este camino, Brasil ampliará aún más la participación de la energía limpia.
Esto fortalece su economía, protege el medio ambiente y garantiza energía para las próximas generaciones.
En resumen, los números más recientes confirman que la energía eólica y solar representan casi un cuarto de la generación eléctrica en Brasil, marcando un avance histórico en la diversificación y modernización de la matriz energética nacional.
Así, el crecimiento continuo de estas fuentes demuestra que es posible conciliar el desarrollo económico con la preservación ambiental.
De esta manera, el país se transforma en referente global en energía limpia y renovable.
Con planificación estratégica y inversiones continuas, Brasil podrá alcanzar nuevas metas de generación sostenible, garantizando seguridad energética y sostenibilidad para las próximas décadas.


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