El Informe de IRENA Muestra Que La Energía Renovable Brasileña Tiene Un Costo Inferior Al Global, Lidera En Expansión Y Reforza Su Papel Estratégico En El Escenario Energético Mundial.
La energía renovable brasileña gana cada vez más destaque en el escenario global. Esto ocurre no solo por su abundancia, sino también por los bajos costos de generación.
Según un informe de la Agencia Internacional para las Energías Renovables (IRENA), Brasil figura entre los países que generan energía limpia con menor costo, superando incluso economías más avanzadas.
Desde ya, este reconocimiento reafirma un papel histórico que Brasil ocupa desde hace décadas en el sector de energía sostenible. Desde la crisis del petróleo en los años 1970, el país decidió invertir en alternativas a los combustibles fósiles.
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Un ejemplo destacado, por lo tanto, fue el Programa Nacional del Alcohol (Proálcool), que popularizó el uso del etanol como combustible.
Con el tiempo, nuevas fuentes renovables ganaron espacio. La energía hidroeléctrica se consolidó como la principal fuente eléctrica brasileña durante el siglo XX.
Por esta razón, el país construyó grandes plantas en ríos como el San Francisco y el Paraná. Así, aprovechó su amplio potencial hídrico para mantener una matriz energética mayoritariamente limpia.
Crecimiento Acelerado Y Costos Cada Vez Menores
En los últimos años, Brasil aceleró la expansión de la energía solar y eólica. El avance tecnológico, combinado con la disminución de precios de los equipos y las políticas públicas orientadas a contratos a largo plazo, creó un entorno bastante atractivo para inversionistas.
En 2024, el país se posicionó como el cuarto que más capacidad renovable añadió en el mundo, quedando atrás solo de China, Estados Unidos y la Unión Europea.
Es decir, los brasileños instalaron casi 19 gigavatios de energía solar en solo un año.
Además de crecer, el país también se destacó por el costo. La energía eólica terrestre brasileña alcanzó un promedio de US$ 30 por megavatio-hora, un valor 32% inferior al promedio global.
De la misma manera, la energía solar demostró ser altamente competitiva, gracias a la caída en el precio de los paneles y a la mejora constante en la eficiencia de los sistemas.
En este escenario, el beneficio no se limitó a las grandes empresas. Pequeños productores y consumidores residenciales también empezaron a beneficiarse.
La generación distribuida avanza rápidamente. Actualmente, miles de inmuebles brasileños ya cuentan con paneles solares instalados.
Matriz Renovable Y Liderazgo Mundial
Según reveló la IRENA, el 88% de la matriz eléctrica de Brasil está compuesta por fuentes renovables, un índice superior al de diversas naciones desarrolladas.
Esta realidad se debe, sobre todo, a la combinación entre sol, viento y agua, que permite una producción limpia y una oferta estable de energía.
A pesar de esto, el país enfrenta un paradoja: el costo de generación es bajo, pero la tarifa para el consumidor es alta.
De acuerdo con los datos, el brasileño paga en promedio R$ 864 por megavatio-hora. Este valor se considera elevado en relación con el potencial del país.
Esto ocurre porque gran parte de la factura eléctrica resulta de cargos, impuestos y subsidios incluidos en la cuenta.
Para tener una idea, cerca de la mitad del valor no está directamente ligada a la generación, transmisión o distribución de energía.
De esta forma, este desajuste revela la necesidad urgente de una reforma en el modelo tarifario brasileño.
Muchos especialistas sugieren simplificar los cargos y ampliar la transparencia. Además, recomiendan incentivar aún más la generación local de energía.
Cuellos de Botella de Infraestructura Y Desperdicio de Energía
Sin embargo, uno de los principales obstáculos a la expansión de la energía renovable brasileña está en la infraestructura eléctrica.
Como muchas plantas solares y eólicas fueron instaladas en el Nordeste, una región con enorme potencial natural, era de esperar que la red de transmisión acompañara este crecimiento.
Sin embargo, debido a la falta de líneas de evacuación suficientes, diversos proyectos necesitaron reducir la generación en más del 50%, situación conocida como curtailment.
En otras palabras, la energía fue producida, pero no pudo ser aprovechada.
Por ello, el país necesita invertir con urgencia en la modernización de la red eléctrica.
Líneas de transmisión más robustas e interconectadas permitirán integrar diferentes regiones y, por lo tanto, evitar desperdicios significativos.
Además, es fundamental incorporar soluciones modernas de almacenamiento de energía, así como herramientas digitales que ayuden en la gestión del sistema.
Dichas tecnologías ayudan a equilibrar la oferta y la demanda, especialmente ante la intermitencia de fuentes como el sol y el viento.
Generación de Empleos Y Ganancias Económicas
A pesar de los desafíos, los resultados del sector impresionan.
En 2024, la energía renovable brasileña movilizó R$ 53 mil millones y creó aproximadamente 457 mil empleos directos e indirectos.
Esto se debe a la cadena de producción que abarca desde la fabricación de componentes hasta el mantenimiento y la gestión de las plantas.
Como consecuencia, el sector también promueve el desarrollo regional.
Como muchas plantas se construyeron en áreas del interior, donde hay escasez de empleos formales, la energía renovable se ha convertido en una aliada de la inclusión económica.
Además, desde el año 2000, los proyectos limpios evitaron gastos globales de más de US$ 400 mil millones en combustibles fósiles.
En este sentido, Brasil tuvo una participación significativa. Esto ocurrió gracias a su matriz renovable y al crecimiento continuo de las fuentes solar y eólica.
Un Futuro De Energía Limpia Y Accesible
Este trayecto confirma, sin duda, que la transición energética brasileña es viable, tanto desde el punto de vista ambiental como económico.
Para mantener este avance, el país necesita de planificación estratégica, incentivos adecuados e inversiones constantes en infraestructura.
De hecho, el secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó recientemente que «la energía limpia es economía inteligente – y el mundo está siguiendo el dinero».
Esta frase resume bien el momento actual. Después de todo, las fuentes renovables ya dominan el mercado global y se han vuelto económicamente más atractivas que los combustibles fósiles.
Brasil, con su riqueza natural y conocimiento técnico, está listo para liderar este proceso.
No obstante, el éxito también depende de acciones descentralizadas y participativas.
Por ejemplo, consumidores residenciales, empresas y comunidades que apuestan por sistemas propios de generación solar fortalecen la resiliencia del sistema eléctrico.
Así, cuanto más personas adopten este modelo, más equilibrado y sostenible será el futuro energético del país.
Por lo tanto, la energía renovable brasileña deja de ser solo una alternativa.
Se consolida como protagonista. Representa desarrollo económico, generación de empleos, establecimiento de suministro y preservación ambiental.
Más que una tendencia, se trata de un camino estratégico para un Brasil moderno, justo y sostenible.


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