La ABSOLAR prevé una contracción del 7% en la expansión de la energía solar en 2026, con menos inversiones, dificultades regulatorias, tasas de interés altas e impactos directos en la generación de empleos.
Tras un ciclo de expansión acelerada, el mercado brasileño de energía solar puede entrar en una fase más desafiante. Proyecciones divulgadas por la Asociación Brasileña de Energía Solar Fotovoltaica (ABSOLAR) indican que 2026 deberá registrar un nuevo retroceso en el ritmo de crecimiento de la fuente.
El escenario combina obstáculos regulatorios, dificultades operativas, un entorno macroeconómico restrictivo y cambios que afectan directamente la atractividad de nuevos proyectos.
Proyección apunta a caída en la instalación de nuevos proyectos
De acuerdo con el estudio presentado por la ABSOLAR este miércoles (10), la expansión de la energía solar en Brasil deberá caer alrededor del 7% en 2026 en comparación con 2025.
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En caso de que la previsión se confirme, será el segundo año consecutivo de contracción, después del pico histórico de crecimiento registrado en 2024.
La entidad estima que el país añadirá 10,6 gigavatios (GW) de potencia instalada el próximo año. El volumen es inferior a los 11,4 GW previstos para 2025. Ese número, a su vez, ya representa una caída significativa frente a los 15 GW incorporados al sistema en 2024, periodo considerado récord para la fuente en Brasil.
En el segmento de grandes plantas, la ABSOLAR destaca que los recortes de generación, conocidos como curtailment, han causado pérdidas financieras relevantes. Estos recortes reducen la previsibilidad de ingresos y afectan directamente la confianza de los inversores en proyectos de energía solar a gran escala.
Mientras tanto, en la generación distribuida (GD), los desafíos son otros. La asociación señala el aumento de las negativas y restricciones de conexión a la red, muchas veces fundamentadas en alegaciones de riesgo de inversión de flujo.
Este tipo de obstáculo ha dificultado la instalación de pequeños y medianos sistemas fotovoltaicos, sobre todo en regiones donde la fuente ya ha alcanzado una elevada penetración.
Tasas elevadas e impuestos desincentivan nuevos inversiones
Además de los impedimentos técnicos y regulatorios, el entorno económico pesa contra la expansión de la energía solar. El costo del crédito sigue siendo alto, con tasas de interés cercanas al 15% anual, lo que encarece los financiamientos y reduce la atractividad de los proyectos.
A esto se suma la alta volatilidad del dólar, que impacta directamente el costo de los equipos, y las altas tasas de impuestos de importación sobre componentes fotovoltaicos. De forma combinada, estos factores reducen el apetito por inversiones a corto y mediano plazo.
Este conjunto de dificultades se refleja en las cifras económicas del sector. La ABSOLAR proyecta que las inversiones en energía solar deben retroceder a R$ 31,8 mil millones en 2026, por debajo de los aproximadamente R$ 40 mil millones estimados para 2025.
El impacto también afecta el mercado laboral. La expectativa es que el sector cree aproximadamente 319,9 mil nuevos empleos en 2026, un número inferior a los 396,5 mil puestos proyectados para este año.
Paralelamente, la recaudación tributaria de la cadena solar debe decrecer, pasando de más de R$ 13 mil millones, en 2025, a alrededor de R$ 10,5 mil millones en el año siguiente.
Capacidad instalada sigue creciendo, a pesar de la desaceleración
A pesar de la contracción, la energía solar continuará avanzando en la matriz eléctrica brasileña. Según la entidad, el país debe alcanzar 75,9 GW de potencia instalada acumulada hasta finales de 2026.
De ese total, 51,8 GW deben provenir de sistemas de generación propia instalados por consumidores residenciales, comerciales e industriales. Ya las grandes plantas solares conectadas al Sistema Interconectado Nacional (SIN) deberán responder por 24,1 GW de la capacidad total.
Ante este escenario más adverso, la ABSOLAR informó que intensificará su actuación institucional en Brasilia. La asociación pretende presentar propuestas a los candidatos a la Presidencia de la República y dialogar con diferentes actores políticos y regulatorios.
El objetivo es buscar soluciones para los cortes de generación, mejorar las reglas de conexión de la generación distribuida y avanzar en la regulación del almacenamiento de energía, considerado esencial para desbloquear el crecimiento sostenible de la energía solar en Brasil.

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