Tecnología milenaria creada en Irán refrigera ambientes con eficiencia hasta hoy, sin uso de motores, electricidad o gases refrigerantes
Lo que parece una innovación ecológica del siglo XXI es, en realidad, una solución creada hace más de dos mil años. En medio del desierto iraní, poblaciones desarrollaron un sistema de ventilación pasiva que aún funciona sin consumir ninguna energía eléctrica. Se trata de los badgirs, o “torres de viento”, un tipo de “aire acondicionado” con 2.000 años que sigue impresionando a ingenieros y arquitectos modernos.
La tecnología se usa hasta hoy en ciudades como Yazd, donde las temperaturas alcanzan más de 45 °C. Estas torres de barro logran refrescar los ambientes internos con una diferencia térmica de hasta 10 grados, usando solo el viento y la física. Según un reportaje de Olhar Digital, el sistema se ha convertido en un símbolo de sostenibilidad y eficiencia térmica en climas extremos.
¿Qué es este “aire acondicionado” con 2.000 años?

Los badgirs son estructuras verticales construidas con barro y arcilla. Capturan el viento y canalizan el aire hacia el interior de casas, escuelas y mezquitas, reduciendo el calor interno. No utilizan electricidad, no tienen motores y no poseen partes móviles.
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La ciudad de Yazd, en Irán, es considerada el mayor ejemplo de la aplicación de esta tecnología, con decenas de construcciones históricas aún operando con ventilación natural. La técnica es pasiva, es decir, funciona con base en principios físicos como la convección térmica y el enfriamiento evaporativo.
¿Cómo funcionan?
El sistema depende de diferencia de temperatura y presión entre el aire externo e interno. El viento entra por las aberturas superiores de las torres, desciende por ductos verticales, atraviesa superficies frías y húmedas (como cisternas) y finalmente llega a los cuartos con temperatura más agradable.
Aún sin viento, el aire caliente interno tiende a subir naturalmente y escapar por la torre, creando un flujo continuo de renovación y ventilación. La eficiencia del sistema varía según el tamaño de la torre, el material utilizado y la disposición de la construcción.
¿Quién creó los badgirs?
La invención se atribuye a las civilizaciones persas de la Antigüedad, que ya dominaban técnicas de hidráulica y arquitectura adaptada al clima desértico. Los primeros registros de torres de viento datan de 2.500 años atrás, aunque muchas de las estructuras aún en pie tienen entre 800 y 1.000 años.
Estas construcciones forman parte del patrimonio histórico iraní y fueron reconocidas por la UNESCO en ciudades como Yazd. A pesar de los siglos, continúan operativas y sirven de inspiración para proyectos modernos.
¿Cómo se construyen?
Las torres están hechas con materiales térmicos como barro y ladrillos de arcilla. La altura puede variar entre 5 y 30 metros, con múltiples aberturas orientadas hacia diferentes direcciones, permitiendo capturar el viento independientemente de la dirección.
Muchas torres también están conectadas a ambientes subterráneos, como sótanos y reservorios, que ayudan a enfriar aún más el aire antes de que ingrese a los cuartos principales. El resultado es un sistema integrado, económico y adaptado al clima árido.
¿Todavía se usa hoy?
Sí. Además de las construcciones históricas, el concepto de los badgirs ha sido redescubierto por arquitectos e ingenieros contemporáneos en busca de soluciones sostenibles. Países como Irán, Emiratos Árabes e incluso regiones de Europa han estado explorando la ventilación pasiva en nuevas edificaciones.
En un momento de alta en el consumo energético y cambios climáticos, este “aire acondicionado de 2.000 años” vuelve a ser estudiado como alternativa viable para construcciones energéticamente eficientes. El rescate de esta tecnología ancestral muestra que no siempre innovación significa novedad.
¿Vivirías en una casa con este tipo de enfriamiento natural? ¿Crees que este modelo puede usarse en Brasil? Deja tu opinión en los comentarios: queremos escuchar a quienes se interesan por soluciones sostenibles en el día a día.

Formidável , seria maravilhoso se uma empresa ou uma ONG implantase esse projeto no nordeste , aliás em todo região Brasileira, digo assim devido o clima muito quente em todo o Brasil
Vamos aprender com os outros e fazermos o mesmo.
Claro que sim , maravilhoso saber disto!