1. Inicio
  2. / Datos interesantes
  3. / Entre 1950 y 1980, Francia, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Alemania y Suiza Vertieron Miles De Barriles Con Residuos Radiactivos En El Atlántico, Y Solo Ahora Los Científicos Comienzan A Mapear Estos Desechos Nucleares Sumergidos
Tiempo de lectura 6 min de lectura Comentarios 2 comentarios

Entre 1950 y 1980, Francia, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Alemania y Suiza Vertieron Miles De Barriles Con Residuos Radiactivos En El Atlántico, Y Solo Ahora Los Científicos Comienzan A Mapear Estos Desechos Nucleares Sumergidos

Escrito por Valdemar Medeiros
Publicado el 06/01/2026 a las 17:40
Entre os anos 1950 e 1980, França, Reino Unido, Bélgica, Holanda, Alemanha e Suíça despejaram milhares de barris com resíduos radioativos no Atlântico, e só agora cientistas começam a mapear esse lixo nuclear submerso
Entre os anos 1950 e 1980, França, Reino Unido, Bélgica, Holanda, Alemanha e Suíça despejaram milhares de barris com resíduos radioativos no Atlântico, e só agora cientistas começam a mapear esse lixo nuclear submerso
  • Reação
  • Reação
  • Reação
  • Reação
11 pessoas reagiram a isso.
Reagir ao artigo

Entre 1950 y 1980, países europeos vertieron miles de barriles radiactivos en el Atlántico; los científicos solo ahora logran mapear este desecho nuclear sumergido.

Durante más de tres décadas del siglo XX, el fondo del Océano Atlántico fue tratado por potencias europeas como un destino silencioso y definitivo para residuos nucleares. Entre los años 1950 y 1980, Francia, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Alemania y Suiza participaron en operaciones oficiales de descarte de desechos radiactivos en alta mar, lanzando miles de barriles metálicos que contenían desechos nucleares en áreas profundas del Atlántico Nordeste. En esa época, la práctica se consideraba legal, técnicamente segura y alineada con el conocimiento científico disponible. Hoy, se ve como uno de los mayores pasivos ambientales de la era nuclear.

El problema estuvo fuera del radar público durante décadas. Los puntos exactos de vertido no eran ampliamente divulgados, los barriles fueron lanzados a grandes profundidades y se creía que el océano diluiría cualquier riesgo. Solo recientemente, con el avance de tecnologías de mapeo submarino y una nueva generación de estudios ambientales, los científicos comenzaron a localizar, contar y evaluar el estado real de estos recipientes sumergidos.

El descarte nuclear europeo en el Atlántico durante la era atómica

Tras la Segunda Guerra Mundial, la expansión acelerada de centrales nucleares y programas de investigación generó un volumen creciente de residuos radiactivos de bajo y medio nivel.

Sin soluciones definitivas en tierra y ante el alto costo de almacenamiento seguro, el océano pasó a ser visto como una alternativa viable. Entre las décadas de 1950 y 1980, países europeos organizaron operaciones conjuntas de descarte, lanzando barriles sellados en áreas oceánicas profundas, lejos de la costa y de rutas marítimas intensas.

Estas operaciones ocurrieron bajo supervisión gubernamental y, en muchos casos, con respaldo científico de la época. Se estima que más de 200 mil barriles fueron vertidos en el Atlántico Nordeste, principalmente en zonas conocidas como dumping sites, localizadas a profundidades que varían entre 3 mil y 5 mil metros.

Qué países participaron en el vertido de residuos radiactivos

La práctica no fue aislada ni clandestina. Francia y Reino Unido lideraron el volumen de descartes, pero Bélgica, Países Bajos, Alemania y Suiza también participaron oficialmente. En algunos casos, países sin litoral, como Suiza, utilizaron acuerdos internacionales para enviar sus residuos a puertos europeos e integrarlos en las operaciones marítimas.

Los desechos incluían materiales contaminados de laboratorios, filtros, ropa, herramientas y residuos líquidos solidificados. Aunque clasificados como de menor peligrosidad en comparación con el combustible nuclear usado, estos materiales contenían radionúclidos con vida media de décadas o siglos, como cobalto-60, cesio-137 y plutonio en trazas.

Por qué se eligió el océano como “solución”

En la lógica de la época, el océano profundo reunía tres ventajas consideradas decisivas: aislamiento geográfico, baja circulación de agua y enorme volumen de dilución.

La creencia dominante era que los barriles permanecerían intactos el tiempo suficiente para que la radiactividad decayese a niveles inocuos.

Este razonamiento, hoy, es ampliamente cuestionado. Estudios modernos muestran que los entornos oceánicos profundos no son estáticos. Hay corrientes, actividad biológica, presión extrema y procesos químicos capaces de acelerar la corrosión de los recipientes metálicos.

Qué cambió y por qué los científicos volvieron al tema

El interés científico por los desechos nucleares sumergidos resurgió a partir de los años 2000, impulsado por tres factores principales: avance tecnológico, mayor preocupación ambiental y cambios climáticos.

Vehículos submarinos autónomos, sonares de alta resolución y sensores de radiación permitieron, por primera vez, mapear con precisión áreas de descarte que antes solo eran estimadas en mapas antiguos.

Institutos como el IFREMER (Francia) y programas internacionales ligados a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) comenzaron a conducir expediciones para localizar barriles, evaluar su estado estructural y medir posibles filtraciones.

Los resultados iniciales indican que muchos recipientes ya están severamente corroídos, aunque aún no existe consenso sobre la extensión de la liberación radiactiva.

Qué se ha encontrado en el fondo del Atlántico

Misiones científicas localizaron barriles parcialmente enterrados en el sedimento, otros colapsados y algunos cubiertos por colonias de organismos marinos.

En puntos específicos, se detectaron niveles elevados de radiactividad en el entorno inmediato, aunque se diluyeron rápidamente en el volumen oceánico.

El riesgo mayor no es un evento súbito, sino una liberación lenta y continua de radionúclidos en el entorno marino. Estos elementos pueden ser absorbidos por organismos microscópicos, entrar en la cadena alimentaria y, a lo largo del tiempo, alcanzar peces de mayor tamaño.

Impacto ambiental y preocupaciones con la pesca

El Atlántico Nordeste alberga áreas de pesca económicamente relevantes para Europa. Aunque no hay evidencias de contaminación a gran escala hasta el momento, los científicos advierten que el monitoreo debe ser continuo y a largo plazo. El temor es que la degradación progresiva de los barriles genere impactos acumulativos, difíciles de detectar a corto plazo, pero significativos a lo largo de décadas.

Además del impacto ambiental, hay preocupación por la responsabilidad internacional. Muchos de los descartes ocurrieron bajo normas legales que hoy ya no existen. En 1993, la Convención de Londres pasó a prohibir completamente el vertido de residuos radiactivos al mar, cerrando oficialmente esta práctica.

Por qué el problema estuvo escondido tanto tiempo

Durante años, los desechos nucleares sumergidos fueron tratados como un asunto cerrado. La falta de tecnología adecuada, el alto costo de investigación en aguas profundas y el desconcierto político al revisar decisiones pasadas contribuyeron al silencio. Solo ahora, con mayor transparencia científica y presión ambiental, el tema ha vuelto al debate público.

Reabrir esta discusión significa enfrentar un legado incómodo: decisiones tomadas por generaciones anteriores continúan produciendo riesgos que recaen sobre el presente y el futuro.

Un pasivo nuclear que el océano no borró

El vertido de residuos radiactivos en el Atlántico por países europeos es un recordatorio claro de cómo soluciones consideradas aceptables en un determinado contexto histórico pueden convertirse en problemas globales a largo plazo. El océano, lejos de “resolver” el problema, solo lo ocultó temporalmente.

Hoy, los científicos intentan entender la dimensión real de este pasivo nuclear sumergido. La gran cuestión no es solo qué ya ha filtrado, sino qué aún puede filtrar a medida que el tiempo y la corrosión avanzan.

Y tú, lector: ¿debe ser pagada colectivamente por la comunidad internacional la cuenta de este desecho nuclear histórico o individualmente por los países que decidieron verterlo en el fondo del mar?

Inscreva-se
Notificar de
guest
2 Comentários
Mais recente
Mais antigos Mais votado
Feedbacks
Visualizar todos comentários
Jose Elisberto medeiros saraiva
Jose Elisberto medeiros saraiva
08/01/2026 03:09

Por cada pais. Eles são os principais responsáveis

Eliana Rodrigues Leite
Eliana Rodrigues Leite
07/01/2026 19:09

Acompanho com frequência as matérias publicadas nesse site. São interessantes. Especificamente nessa matéria de suma importância, embora os termos «lixo nuclear», «resíduo nuclear», «resíduo radioativo» tenham maior potencial de compreensão pelo leitor, sugiro humildemente que junto com eles seja utilizado o termo correto sempre que é rejeito radioativo. Há significado na nomenclatura correta. Rejeito e não resíduo. Rejeito se deve ao fato de ser rejeito mesmo, não há ainda destino definitivo consistente e economicamente viável, como a própria matéria destaca. O resíduo tem a possibilidade de descarte adequado, reutilização e outros processos. Rejeito não, rejeitado verdadeiramente pelos processos definitivos praticados usualmente. E parabéns pela matéria!

Valdemar Medeiros

Formado em Jornalismo e Marketing, é autor de mais de 20 mil artigos que já alcançaram milhões de leitores no Brasil e no exterior. Já escreveu para marcas e veículos como 99, Natura, O Boticário, CPG – Click Petróleo e Gás, Agência Raccon e outros. Especialista em Indústria Automotiva, Tecnologia, Carreiras (empregabilidade e cursos), Economia e outros temas. Contato e sugestões de pauta: valdemarmedeiros4@gmail.com. Não aceitamos currículos!

Compartir en aplicaciones
2
0
Adoraríamos sua opnião sobre esse assunto, comente!x