Lanzada en 2011 con un raro motor V2, la big trail de Honda fue un fracaso de ventas, pero hoy es una moto cultuada y rara en el mercado de ocasión.
En el mercado brasileño de motocicletas, pocas historias son tan curiosas como la de la Honda XL 700V Transalp. Presentada en Brasil en 2011, la moto tuvo una trayectoria discreta y cerró sus ventas en 2014, sin dejar nostalgia en los informes financieros de la marca. Equipado con un motor V-Twin de 680cc lleno de personalidad, llegó como una propuesta de equilibrio, pero el mercado de la época no la entendió.
Una década después, el escenario ha cambiado completamente. La misma moto que fue ignorada en las concesionarias se ha convertido en un objeto de deseo, una raridad valorada por entusiastas. La historia de la Honda XL 700V Transalp es la prueba de que algunas máquinas llegan en el momento equivocado, y que el verdadero reconocimiento, a veces, tarda en llegar.
El motor que era el alma de la moto y el mito del «motor huérfano»
Lo que realmente diferenciaba a la Honda XL 700V Transalp de sus rivales era su motor. En una época en que los motores de dos cilindros paralelos se popularizaban, Honda apostó por un V-Twin de 52 grados, con 680,2 cm³, refrigeración líquida y inyección electrónica. Entregaba 60 cv de potencia y 6,12 kgf.m de par, enfocándose en la fuerza a bajas y medias revoluciones, ideal para adelantamientos y subidas. Su sonido pulsante y baja vibración eran elogiados, creando una conexión emocional con el piloto.
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En Brasil, este motor era una pieza única en el portafolio de Honda, lo que generó la impresión de ser un «motor huérfano» y un temor sobre su mantenimiento. Sin embargo, esta percepción era un error. En Europa, este motor ya había sido probado y aprobado en otros modelos exitosos, como la estradista Honda NT700V Deauville y la futurista Honda DN-01. No era un experimento; era un activo global comprobado que se aplicó en un mercado que no estaba familiarizado con él.
La competencia feroz con la BMW F 800 GS y la Suzuki V-Strom en 2011

La Transalp no llegó a Brasil en un mar tranquilo. El segmento de big trails estaba en plena expansión, dominado por dos fuerzas que definían lo que el consumidor quería:
La referencia off-road: la BMW F 800 GS. Con 85 cv, suspensiones de largo recorrido y una rueda delantera de 21 pulgadas, era la elección obvia para quienes buscaban aventura en el campo y estatus.
La reina del asfalto: la Suzuki DL 650 V-Strom. También con motor V-Twin, ofrecía un rendimiento superior en la carretera, diseño más moderno y una caja de cambios de 6 marchas, siendo la elección pragmática para largos viajes.
Ante estas dos gigantes, la Honda XL 700V Transalp quedó en una posición incómoda. Su rueda de 19 pulgadas la hacía mejor en el campo que la V-Strom, pero muy inferior a la F 800 GS. En el asfalto, su motor era menos potente que el de la Suzuki. Su gran virtud era el equilibrio, pero el mercado de 2011 buscaba superlativos: el más fuerte o el mejor en el campo. La propuesta sutil de la Transalp no encontró su público.
El equilibrio entre comodidad y los defectos técnicos
Pilotar una Transalp era una experiencia de contrastes. La ergonomía era un punto alto, con una posición de conducción erguida y un asiento blando que la hacían excelente para viajar. La estabilidad del chasis y la competencia de las suspensiones la convertían en una moto «hace-todo», ágil en la ciudad y firme en la carretera de tierra.
No obstante, había fallos técnicos que pesaban en su contra. El más criticado era, sin duda, el cambio de solo cinco marchas. En un modelo enfocado en turismo, la ausencia de una sexta marcha para aliviar el motor en carreteras era vista como un error de diseño. Además, el sistema de frenos C-ABS era un opcional caro, y la versión sin el sistema tenía un freno trasero que se bloqueaba con facilidad, una desventaja de seguridad importante en un segmento tan competitivo.
Los problemas crónicos y los elogios a su confiabilidad legendaria
La verdadera reputación de la Honda XL 700V Transalp fue construida por sus propietarios. El amor por el modelo se basa en su confiabilidad descrita como «a prueba de balas» y en el confort para largas jornadas. Relatos de dueños que recorrieron miles de kilómetros sin problemas son comunes.
A pesar de ello, los propietarios también son honestos sobre sus defectos crónicos. El primero era la estética considerada desactualizada, especialmente el faro redondo, que hizo que pareciera «vieja» desde su lanzamiento. Otro problema grave era la aparición de ampollas en la pintura del tanque. Algunos propietarios también informaron de una oscilación en la parte delantera, el «shimming», que se solucionó con el cambio de los neumáticos originales. Por último, la moto ganó la infeliz fama de ser muy codiciada para robo, lo que elevaba el costo del seguro y la preocupación.
Cómo la Honda XL 700V Transalp se convirtió en un ícono valorado
El tiempo demostró que el mercado estaba equivocado. Hoy, en 2025, la Honda XL 700V Transalp es una motocicleta cultuada. Los atributos que antes se veían con desconfianza ahora son sus mayores activos. La confiabilidad legendaria es un factor decisivo en el mercado de ocasión. Su motor V-Twin, antes «extraño», es ahora un diferencial raro y exclusivo, ya que la mayoría de las big trails modernas, incluyendo la nueva Honda XL 750 Transalp, utilizan motores de cilindros paralelos.
Esta inversión ha hecho que sus precios se disparen. En 2025, es común encontrar unidades vendidas por valores entre R$ 28.000 y R$ 35.000, un hecho notable para una moto cuyo último modelo es de 2014. El éxito de la nueva Transalp 750 es la prueba final de que el concepto original era correcto; el mercado necesitaba madurar. La 700V fue la moto correcta, en el momento equivocado, y hoy finalmente recibe el valor que merece.


Melhor moto q a Honda fabricou
E eu tenho!!!
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