La Historia de la Venta de la Siderúrgica CSA por la Alemana Thyssenkrupp a Ternium Marca el Fin de Uno de los Proyectos Más Ambiciosos y Desastrosos de la Industria Brasileña, Dejando un Legado de Pérdidas Financieras y Controversias Ambientales.
Lo que nació para ser la mayor inversión privada en Brasil en una década terminó como uno de los mayores fracasos de la historia industrial alemana. La venta de la Siderúrgica CSA (Companhia Siderúrgica do Atlântico), en 2017, fue el capítulo final de una aventura que le costó a la gigante Thyssenkrupp una pérdida de 8 mil millones de euros y dejó un rastro de controversias en Río de Janeiro.
La trayectoria de la planta, desde su inauguración con la presencia de presidentes hasta su venta por una fracción del costo, es un estudio de caso sobre cómo una visión grandiosa puede transformarse en una pesadilla financiera y ambiental.
El Proyecto Transatlántico de Thyssenkrupp que Comenzó en 2005
En 2005, Thyssenkrupp lanzó un proyecto audaz llamado «Steel Americas». La idea era construir una cadena de producción integrada: una inmensa y moderna planta sería construida en Santa Cruz, en la Zona Oeste de Río de Janeiro, para producir placas de acero a bajo costo. Estas placas serían enviadas a otra nueva fábrica, en Alabama (EE.UU.), para ser finalizadas y vendidas en los lucrativos mercados norteamericano y europeo.
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Para viabilizar el proyecto, Thyssenkrupp se asoció con la gigante brasileña Vale, que entró como socia minoritaria para garantizar el suministro de mineral de hierro de alta calidad. Con la piedra fundamental lanzada en 2006, el proyecto fue inaugurado oficialmente el 18 de junio de 2010, con la presencia del entonces presidente Lula.
La Derrocada: Cómo el Sueño se Convirtió en una Pesadilla Financiera de 8 Mil Millones de Euros

El proyecto rápidamente se mostró un desastre. El presupuesto inicial, de alrededor de 3 mil millones de euros, salió completamente de control, y el costo final solo de la planta brasileña superó los 5,2 mil millones de euros. La crisis financiera global de 2008 derrumbó el precio del acero, y problemas técnicos en la producción agravaron las pérdidas.
La aventura transatlántica de Thyssenkrupp, sumando las dos fábricas y las pérdidas operativas, acabó costando más de 12 mil millones de euros. Tras vender las unidades, la pérdida neta final para la empresa alemana fue de impresionantes 8 mil millones de euros, uno de los mayores de la historia corporativa de Alemania.
La Salida de Vale: El Paso Crucial para Viabilizar la Venta de la Siderúrgica CSA
En 2014, Thyssenkrupp logró vender la fábrica de Alabama, pero no la de Brasil. La empresa estaba atrapada por «complejos lazos contractuales» con su socia, Vale, que, como socia minoritaria, tenía poder para bloquear la venta del activo.
El impasse solo se resolvió en 2016. En un movimiento estratégico, la Thyssenkrupp compró la participación del 26,87% de Vale por un «precio simbólico». Con el 100% del control, la empresa alemana finalmente tuvo la libertad necesaria para negociar la venta de la Siderúrgica CSA con otros interesados y liberarse de su mayor problema.
El Acto Final: La Venta a Ternium en 2017 por € 1,5 Mil Millones

Con el camino libre, Thyssenkrupp actuó rápido. El 21 de febrero de 2017, se anunció el acuerdo de venta de CSA al grupo ítalo-argentino Ternium, la división de acero del Grupo Techint. La transacción, concluida en septiembre de 2017, tuvo un valor de empresa de 1,5 mil millones de euros.
Para Ternium, fue un negocio de oportunidad. La empresa adquirió una de las plantas siderúrgicas más modernas del mundo por una fracción de su costo original de construcción. La compra aumentó inmediatamente la capacidad de producción de Ternium en 5 millones de toneladas por año, consolidándola como una líder en el mercado de acero de las Américas.
La «Lluvia de Plata» y el Impacto Ambiental en Santa Cruz
La historia de la planta está marcada por graves problemas socioambientales. El episodio más famoso, conocido como «lluvia de plata», ocurrió en octubre de 2012, cuando un espeso polvo metálico cubrió los barrios vecinos, causando problemas de salud y daños al medio ambiente.
Desde su inauguración, la planta, hoy llamada Ternium Brasil, enfrenta procesos judiciales y denuncias de contaminación, siendo llamada por críticos una «zona de sacrificio». Un informe de 2024 llegó a alegar que las emisiones de la planta estarían relacionadas con 1.200 muertes prematuras en la región. Ternium niega las acusaciones y afirma que ha invertido cientos de millones en proyectos ambientales, pero el legado de desconfianza y los impactos en la comunidad de Santa Cruz permanecen como el rostro más sombrío de la historia de esta «fábrica de miles de millones».

O Brasil, historicamente, entregou e entrega seus ativos aos gringos, não quer administrar e ganhar divisas, resultado: não tem receita significativa desses ativos administrados por estrangeiros e quer cobrir o rombo cobrando IOF, o pareamento não deixou!
Com o aço chinês entrando 30% abaixo do custo …o que sobra?
Não tem nenhuma justificativa técnica, no Brasil a matéria-prima de toda essa **** tem ciclo de 100% do Brasil, o custo trabalhista e tributário que antes era muito desfavorável na nossa competição com relação à China, hoje tá na mesma média, sem grandes distorções alguma… Lembrando que o trabalho subvalorado na China já tá sendo mais bem remunerado que aqui… E por último, eles ganham na escala no mercado externo de domínio chinês com relação a investimentos e parcerias, mas nunca internamente no Brasil cuja produção atende única e exclusivamente nosso mercado, e por tabela o Mercosul, internacionalmente estamos atrás deles, assim como os EUA e vários países tb estão, por isso não justifica. É uma quadrilha estelionatária isso sim.
Você está equívocado, não tem como comparar os custos de produção no Brasil com a China, nossa carga tributária é muito mais alta que a da China que ao contrário disso faz investimentos para diminuir ainda mais o custo de produção, aqui tem pós, Confins, IOF, ICMS entre outros impostos que agregam no valor do produto, dentro deste cenário temos custos de transportes mais elevados em decorrência da falta de linhas férreas do nosso país, toda nossa tonelagem deslocada está associada a caminhões, onde estes tem custos operacionais de pneus, combustível entre outras manutenções onde todas estas também agregam impostos em sua raiz, trabalho com o faturamento de uma usina siderúrgica, sabe aquele imposto que você paga no supermercado? Aqui é 30 a 40 mil reais a cada carreta faturada só de ICMS carregando 20 carretas dias quanto eu pago de ICMS diário em uma usina pequena que produz 10 mil toneladas mês? Sem contar impostos federais, aqui pela péssimas condições de estradas e falta de segurança mesmo você pagando IPVA e outro monte de imposto temos que fechar contratos com seguradoras de carga para em caso de incidentes não perdermos o valor total da carga, o que acarreta em mais um custo, a China também injeta no mercado brasileiro milhões de toneladas de materia prima anual, só no ano passado no Brasil a GERDAU fechou 4 usinas no Brasil, entre elas as de Barões do cocais, Araucária e Maracanaú. O mercado do aço do Brasil está encolhendo a níveis galopantes, o custos que nossas empresas siderúrgicas tem com funcionários é nada comparado a carga tributária que está desde a energia e água até alimentação e transportes de cargas.