En mayo de 1997, la venta de la Compañía Vale do Rio Doce marcó el auge del programa de desestatización, en una subasta rodeada de protestas, batallas judiciales y controversias que resuenan hasta hoy.
La privatización de Vale, el 6 de mayo de 1997, fue más que un negocio; fue un parteaguas en la historia de Brasil. La venta del control accionario de la Compañía Vale do Rio Doce (CVRD), la «joya de la corona» de las empresas estatales brasileñas, fue el evento más simbólico y controvertido de una era de profundas reformas económicas en el país.
La transacción, de aproximadamente US$ 3,34 mil millones, fue defendida como un paso esencial para la modernización, pero enfrentó una fuerte oposición que la calificaba como la venta del patrimonio nacional a «precio de banana». La historia de la privatización de Vale es la crónica de un día de guerra en la bolsa de valores, de una ingeniería financiera compleja y de un legado de dos caras: por un lado, una gigante global de ganancias récord; por el otro, la sombra de dos de los mayores desastres socioambientales del país.
El escenario de los años 90: ¿por qué el gobierno FHC decidió vender la «joya de la corona»?
La decisión de realizar la privatización de Vale fue el punto culminante del Programa Nacional de Desestatización (PND), iniciado en el gobierno Collor y profundizado en la gestión de Fernando Henrique Cardoso. Alineado con la agenda neoliberal que dominaba el escenario global, el programa buscaba reducir el tamaño del Estado y atraer inversiones para modernizar la industria brasileña.
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La venta de Vale, sin embargo, era un caso especial. A diferencia de otras empresas estatales que generaban pérdidas, la CVRD era una empresa consistentemente rentable y líder mundial en su sector. La justificación del gobierno era que, aunque rentable, la gestión privada la haría más ágil y competitiva, libre de las ataduras burocráticas estatales. Para la oposición, era la venta innecesaria de un patrimonio estratégico.
La subasta del 6 de mayo de 1997

El día de la subasta de Vale, en la Bolsa de Valores de Río de Janeiro, fue uno de los más tensos de la historia del mercado de capitales brasileño. Afuera, un fuerte dispositivo policial contenía a manifestantes contrarios a la venta. Adentro, se desarrollaba una batalla jurídica, con abogados del gobierno trabajando para anular decenas de medidas cautelares que intentaban impedir la licitación.
Al final del día, la voluntad del gobierno prevaleció. Tras una disputa feroz, se cerró el martillo, sellando el destino de la mayor minera de América Latina.
Un negocio billonario: ¿quién compró y cómo pagó?
El gobierno federal subastó un bloque del 41,73% de las acciones con derecho a voto, lo que garantizaba el control de la compañía. La oferta ganadora fue del Consorcio Brasil, liderado por la recién privatizada Compañía Siderúrgica Nacional (CSN), dirigida por el empresario Benjamin Steinbruch.
El valor final de la venta fue de R$ 3,338 mil millones, que en ese momento equivalía a alrededor de US$ 3,34 mil millones. Esta suma representó un ágio (prémio) de casi 20% sobre el precio mínimo establecido por el gobierno.
La polémica del «precio de banana»: las críticas a la valoración de la empresa

La crítica más fuerte y persistente a la privatización de Vale fue que la empresa fue subvaluada. Opositores argumentaban que el cálculo del precio mínimo ignoró el valor de las inmensas reservas minerales de la compañía, que eran un patrimonio de la nación.
Además, la forma de pago fue objeto de gran controversia. Parte del valor de la venta pudo ser pagada con los llamados «monedas podridas», que eran títulos antiguos de la deuda pública que valían muy poco en el mercado, pero que el gobierno se vio obligado a aceptar por su valor nominal. Para los críticos, esto significó que el valor real que ingresó a las arcas públicas fue mucho menor que el anunciado.
Ganancias récord y desastres socioambientales
Tras la privatización de Vale, la empresa experimentó un crecimiento espectacular. Impulsada por el «superciclo» de las materias primas, motivado por la demanda de China, la compañía se convirtió en una gigante global, con un valor de mercado que se multiplicó en más de 3,500% y distribuyó miles de millones de dólares en dividendos a sus nuevos accionistas.
Sin embargo, este éxito financiero es inseparable de un legado socioambiental trágico. Para muchos críticos, el enfoque en la maximización de las ganancias tras la privatización llevó a una cultura que negligió la seguridad. Esta visión es sostenida por los dos mayores desastres ambientales de la historia de Brasil: el colapso de la represa de Samarco (una empresa conjunta de Vale) en Mariana (MG), en 2015, y el colapso de la represa de la propia Vale en Brumadinho (MG), en 2019, que juntos dejaron un rastro de cientos de muertes y una destrucción ambiental sin precedentes.

Todas as estatais que foram vendidas,passaram a funcionar com muito mais eficiência. Nunca fui muito fã de FHC,mas decisão dele foi corretíssima. Vou dar exemplo de gestão estatal em relação a gestão privada…: RFFSA tinha 10 engenheiros por km .Quem comprou,inverteu..passou a ser 10 km por engenheiro. Compare os funcionários de dois grandes bancos estatais com os funcionários dos dois maiores bancos privados…vejam os salários, penduricalhos, prêmio e etc..e façam as contas…pq o governo não produz etanol…?…pq um tratorista da usina estatal ganharia 10 vezes mais que um engenheiro da usina privada…resultado: estatal só dá lucro com eficiência se for privatizada. Tem ainda 2 empresas estatais que dão lucro,mas se forem privatizadas,darão 10 vezes mais.(que venham os defensores)
Pois é, essa ex-estatal poderia hoje estar brilhando como está a EBCT, o «nosso» Correios …!
Podemos incansavelmente estar justificando que todas essas privatizações e tantos outros atos praticados pelo Estado em detrimento do povo são danosos ao país.
Eu vejo que o problema está na escolha dos chamados «representantes do povo» que em sua grande maioria estão interessados em suas candidaturas e a satisfazer os interesses daqueles que os patrocinam, tendo as mentes dominadas por ideologias burguesas e com vistas a vantagens indevidas. Para mudar essa realidade somente qdo o povo adquirir consciência de classe, contudo o sistema habilmente impede que o povo a adquira. Resta a alternativa da revolução, somente ela poderá mudar o destino da nação.