Fundada por Solange Coelho en 1988, Rahra dejó las ventas directas a clientes y se consolidó como una marca familiar de semijoyas, con presencia en varios estados, facturación millonaria y meta de crecer en el mercado brasileño de franquicias.
Antes de aparecer como una red con más de 70 tiendas en Brasil, Rahra nació de una rutina simple en Minas Gerais. Solange Coelho, profesora de matemáticas, comenzó vendiendo semijoyas directamente a clientes, de puerta en puerta, después de pedir dinero prestado a su hermano para comprar las primeras piezas.
La historia fue contada por Seu Dinheiro y muestra cómo una venta pequeña, hecha por recomendación y sin gran estructura, se convirtió en una marca familiar con sede en Pouso Alegre, en el sur de Minas. Décadas después, los hijos de Solange asumieron funciones estratégicas en el negocio, que hoy apunta a la expansión nacional y aparece en un sector de franquicias que sigue creciendo en el país.
Una profesora minera transformó venta directa en negocio familiar

Rahra fue fundada en 1988 por Solange Coelho. Antes de eso, según Seu Dinheiro, ella conciliaba el trabajo como profesora de matemáticas con la producción y venta de piezas artesanales, como tejido y crochet.
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La entrada en el universo de las semijoyas ocurrió después de sugerencias de personas cercanas, que vieron potencial en la reventa de accesorios. El comienzo no tuvo tienda, vitrina o gran capital. Tuvo contacto directo con clientes, recomendaciones y disposición para vender personalmente.
Con poco dinero disponible, Solange recurrió a su hermano para comprar las primeras piezas. A partir de ahí, comenzó a visitar clientes y construir una red de ventas basada en la confianza. En aproximadamente un año, alrededor de diez personas ya revendían productos ligados a la marca.
Este detalle ayuda a entender por qué la historia funciona más allá del caso empresarial. Rahra no comenzó como una operación lista. Nació de una venta común, repetida muchas veces, hasta ganar escala.
Los hijos crecieron dentro de la operación y asumieron la expansión
El negocio ganó otro ritmo cuando la segunda generación entró oficialmente en la empresa. De acuerdo con Seu Dinheiro, Jonathas Coelho, hoy CEO de Rahra, pasó a actuar formalmente en el negocio en 2007, después de tener experiencia como franquiciado en una empresa de telefonía.
Thomas Coelho, responsable del área de productos, entró oficialmente en 2011. Antes de eso, los hijos ya convivían con la rutina de la marca, ayudando en tareas como organización de mercancías y etiquetado.
El cambio generacional cambió la ambición de la empresa. Rahra probó unidades propias fuera de la ciudad de origen entre 2011 y 2018, período utilizado para ajustar operación, logística y gestión antes de acelerar la expansión por franquicias.
Hoy, Solange aparece más ligada al legado, la cultura y la inspiración de la marca, mientras los hijos conducen la gestión, los productos y el plan de crecimiento.
Más de 70 tiendas y planes para llegar a 500 unidades

El dato más fuerte de la historia actual es la escala. La nota más reciente de Seu Dinheiro, publicada en mayo de 2026, informa que Rahra ya reúne más de 70 tiendas en Brasil.
Este número actualiza datos anteriores. En 2025, el Diário do Comércio citaba 67 operaciones en seis estados, con Minas Gerais concentrando el 46% de las tiendas. La presencia minera sigue siendo relevante, pero la marca ya aparece en diferentes regiones del país.
El sitio oficial de Rahra lista unidades en estados como Minas Gerais, São Paulo, Ceará, Rio Grande do Norte, Paraíba, Distrito Federal y Goiás. La red aparece en ciudades como Pouso Alegre, Belo Horizonte, Poços de Caldas, Campinas, Santos, Fortaleza, Natal, João Pessoa, Campina Grande, Brasília y Valparaíso de Goiás.
Según Brazil Economy, Rahra facturó R$ 44 millones en 2024, un crecimiento del 25% en relación al año anterior. La misma fuente cita el plan de alcanzar 500 tiendas y llegar a R$ 400 millones de facturación anual cuando esa operación esté en funcionamiento.
El Diário do Comércio también registró la meta de 500 franquicias y mencionó proyección de cerca de R$ 500 millones hasta 2028. Como los números aparecen en fuentes y contextos diferentes, el punto central es que la empresa pasó a operar con ambición nacional.
Franquicias, quioscos y venta directa conectan pasado y presente
Rahra mantuvo un puente entre el origen y el modelo actual. El Diário do Comércio señala que la empresa trabaja con tiendas físicas, franquicias, comercio en línea y venta directa por revendedores.
Es decir, la lógica que comenzó en el contacto directo con el cliente no desapareció. Se incorporó a una operación mayor, con formatos diferentes de venta y presencia física en ciudades de varios tamaños.
Según Seu Dinheiro, abrir una tienda de la marca requiere una inversión de R$ 190 mil, siendo R$ 150 mil para estructura y R$ 40 mil de tasa de franquicia. El quiosco requiere R$ 115 mil, con R$ 75 mil de implantación y R$ 40 mil de tasa.
El sitio oficial de franquicias presenta un payback estimado de 18 a 30 meses, rentabilidad esperada de 12% a 18% y facturación anual proyectada de R$ 1 millón para tienda y R$ 640 mil para quiosco.
Entre los atractivos citados por la propia empresa están cero royalties, stock inicial financiado, intercambio del stock inicial tras seis meses, lanzamientos frecuentes, soporte, entrenamientos y acompañamiento para franquiciados.
El mercado de franquicias ayuda a explicar el giro
La expansión de Rahra también ocurre en un contexto favorable. Según la Asociación Brasileña de Franchising, la ABF, el sector de franquicias en Brasil facturó R$ 301,7 mil millones en 2025.
La entidad también registró 202.444 operaciones, 3.297 redes y cerca de 1,762 millones de empleos en el sector. Estos números muestran que el franchising se ha convertido en una de las principales formas de multiplicar negocios en el país.
En el caso de Rahra, este escenario ayuda a explicar cómo una marca regional, nacida en Pouso Alegre, encontró espacio para crecer en diferentes mercados. El Diário do Comércio aún señala que la empresa utiliza datos e inteligencia artificial para estudiar perfiles de ciudades y elegir nuevos puntos de venta.
Semijoyas, lanzamientos frecuentes y marca con rostro familiar
Rahra vende productos como pendientes, pulseras, collares, anillos, conjuntos y dijes. Brazil Economy cita piezas bañadas en oro de 18K, acabado con barniz de nanotecnología, garantía de hasta 10 años y artículos hipoalergénicos.
La marca también apuesta por lanzamientos frecuentes. Según Brazil Economy, el portafolio puede llegar a 900 nuevos modelos por año, mientras que el material oficial de franquicias destaca la llegada constante de novedades a las tiendas.
La fuerza de la historia no está solo en los números. Está en el contraste entre la primera venta hecha sin estructura y una operación que ahora habla en cientos de tiendas. La trayectoria de Rahra muestra cómo los negocios familiares pueden atravesar generaciones, profesionalizar la gestión y transformar una venta puerta a puerta en una marca nacional.

