Un motor eléctrico microscópico, con un volumen menor que un grano de arena y un grosor similar al de un cabello, fue creado por ingenieros de Chromonova Engineering. Montado manualmente bajo un microscopio, el dispositivo utiliza principios clásicos del electromagnetismo y ya presenta movimiento funcional, a pesar de su fragilidad
Un grupo de ingenieros de Chromonova Engineering desarrolló un motor eléctrico microscópico que sorprende por su tamaño y precisión.
Con apenas 0,4 milésimas de milímetro cúbico de volumen y un grosor comparable al de un cabello humano, el dispositivo representa un avance notable en la miniaturización tecnológica.
Montaje bajo el microscopio
Lo más importante es que el motor fue montado manualmente, pieza por pieza, utilizando un microscopio de alta precisión. Esta tarea requirió una extrema delicadeza.
-
El Himalaya sigue creciendo hasta hoy con placas tectónicas avanzando 5 cm por año, montañas elevándose hasta 10 mm anuales y el terremoto de 2015 que mató a 9 mil personas puede haber aumentado el riesgo de un megaevento sísmico aún mayor.
-
Vista a 400 km de altitud por astronautas de la Estación Espacial Internacional, París se transforma por la noche en una malla dorada tan precisa que revela el trazado del Río Sena, avenidas y barrios enteros como un mapa luminoso dibujado sobre la Tierra.
-
iPhone 17 alcanza el precio más bajo de la historia con 256 GB, pantalla de 120 Hz y cae a R$ 5.703 en Shopee, con chip A19, cámaras duales de 48 MP, batería de hasta 30 horas y funciones avanzadas de IA.
-
Viaje a Marte cada vez más cerca: Pulsar Fusion, del Reino Unido, avanza con la ignición de plasma en motor de fusión y puede reducir drásticamente el tiempo de viaje espacial, haciendo que las misiones tripuladas sean más rápidas, seguras y económicamente viables.
Cualquier respiración o vibración podría comprometer el trabajo. Para minimizar la fricción, los ingenieros colocaron el rotor sobre una fina película de aceite entre dos láminas de vidrio.
Durante el montaje, varios rotores se perdieron debido a la fragilidad de los componentes. Aun así, el equipo logró montar un prototipo funcional.
El rotor responde a la activación eléctrica de las bobinas y realiza movimientos oscilatorios al recibir pulsos de corriente.
Aún no alcanza una rotación continua como en los motores más grandes, pero el funcionamiento básico ya ha sido comprobado.

Cómo funciona el motor
El principio detrás del proyecto es el mismo que el de un motor brushless común, pero a microescala.
Cuando la corriente pasa por las bobinas ultrafinas enrolladas manualmente, se crean campos magnéticos que interactúan con el rotor magnetizado. Esto genera fuerza y provoca el movimiento.
Por lo tanto, el motor no utiliza efectos físicos nuevos, como piezoelectricidad o propulsión iónica. Se basa en leyes clásicas del electromagnetismo, como la fuerza de Lorentz.
La innovación radica en aplicar estos principios en una escala extremadamente pequeña, con componentes montados a mano.
El dispositivo incluye un pequeño circuito de control, una base de soporte y cuatro bobinas alrededor del rotor.
Todos los elementos fueron construidos con materiales ferromagnéticos convencionales, como la aleación AlNiCo, y unidos mediante soldaduras microscópicas.
Comparación con otras tecnologías
Este no es el único motor microscópico en desarrollo en el mundo. La empresa japonesa Orbray, por ejemplo, ya ha creado motores sin escobillas con 0,6 milímetros de diámetro, utilizados en dispositivos médicos y ópticos.
Por otro lado, investigadores de la Universidad de Texas desarrollaron nanomotores aún más pequeños, de menos de 1 micrómetro, capaces de girar a decenas de miles de rotaciones por minuto.
Estos modelos se utilizan a nivel celular para mezcla o liberación de medicamentos, pero tienen un funcionamiento y estructura diferentes.
Además, los motores iónicos, como los utilizados en sondas espaciales, aceleran iones para generar propulsión, sin involucrar partes móviles. En contraste, el motor de Chromonova tiene un eje giratorio real, aunque limitado.
Lo más relevante, en este caso, es que el proyecto de Chromonova une el enfoque tradicional con una escala sin precedentes. Esto lo hace único en su categoría y plantea posibilidades emocionantes para diversas áreas.
Posibles aplicaciones en el futuro
A pesar de ser aún un prototipo experimental, el motor invisible ya señala caminos prometedores para sectores como la medicina, la robótica y la industria aeroespacial.
La miniaturización extrema permite imaginar escenarios antes restringidos a la ciencia ficción.
En la nanorobótica, por ejemplo, motores de esta escala pueden impulsar robots capaces de circular por vasos sanguíneos y realizar diagnósticos internos.
También serían útiles para administrar medicamentos directamente en áreas específicas del cuerpo.
Cuanto más pequeño sea el motor, más fácil será insertar estas máquinas en tejidos humanos.
En medicina, este tipo de motor puede viabilizar nuevos tipos de dispositivos implantables. Sería posible construir microbombas de fármacos, sistemas de microinyección y actuadores para procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos. Todo esto con mayor precisión y menos impacto para el paciente.
En robótica ligera, la tendencia es usar motores cada vez más pequeños en drones miniatura, manipuladores y mecanismos autónomos. Una versión más robusta y confiable del motor de Chromonova podría permitir robots del tamaño de una moneda o menores, con funciones específicas.
En el sector espacial, es posible imaginar aplicaciones en cubesats y pequeños satélites. Estos motores podrían mover antenas, posicionar paneles solares o actuar en sistemas de orientación. Actualmente, muchos de estos dispositivos dependen de mecanismos grandes o propulsión iónica. Un motor físico tan pequeño abriría nuevas opciones.
Por último, incluso en el consumo doméstico, la electrónica puede beneficiarse. Dispositivos portátiles con partes móviles minúsculas, sensores con ajuste automático o mecanismos de precisión en sistemas industriales pueden hacerse realidad. Todo dependerá de la evolución del control y la producción a gran escala.
Límites de la tecnología actual
A pesar de los avances, hay desafíos considerables por delante. El motor presentado es artesanal. Esto significa que no puede producirse a gran escala con las técnicas actuales. Para volverse comercialmente viable, sería necesario adoptar métodos como la litografía avanzada o la automatización con microrobots.
Otro obstáculo es el control. El prototipo aún depende de la activación secuencial básica de las bobinas. Para movimientos complejos, sería necesario desarrollar un sistema de control más sofisticado, lo que implica microprocesadores igualmente miniaturizados.
La fricción a escala nanométrica también representa un problema. Aunque el uso de aceite entre las placas de vidrio ha reducido la fricción, esta solución no es ideal para entornos reales. En implantes médicos, por ejemplo, lubricantes convencionales pueden ser inviables.
Además, la disipación de calor, el desgaste de las piezas y la estandarización de los componentes ultrapequeños aún están en fase inicial de estudio. La ingeniería de precisión enfrenta aquí los límites de lo posible con herramientas tradicionales.
Una conquista simbólica
El proyecto de Chromonova también tiene un valor simbólico importante. Responde al desafío planteado en 1959 por Richard Feynman, físico galardonado con el Nobel, quien propuso la construcción de un motor del tamaño de la cabeza de un alfiler.
La propuesta, en su momento, parecía más un ejercicio de imaginación. Ahora, más de seis décadas después, se ha convertido en realidad.
Según los propios creadores, el prototipo es una “reivindicación de un desafío de 65 años” y muestra cómo la ingeniería de precisión puede alcanzar logros extraordinarios incluso sin grandes estructuras o laboratorios multimillonarios.
Lo más sorprendente es que todo se hizo a mano, con paciencia y extremo cuidado. En una de las imágenes del proceso, se puede ver un pequeño punzón siendo utilizado en una pieza del tamaño de la punta de un palillo.
Camino hacia la siguiente generación
Ahora, los ingenieros planean desarrollar una segunda versión del motor, con mejoras estructurales y materiales más resistentes. El objetivo es garantizar un funcionamiento continuo, evitar pérdidas durante el montaje y crear mecanismos de control más confiables.
Si se logran estas metas, el motor podrá abrir el camino hacia una nueva generación de nanomáquinas reales. La tendencia de la miniaturización sigue creciendo, con motores brushless de 0,6 milímetros ya en el mercado y nanomotores de ADN siendo probados en laboratorio.
Por lo tanto, aunque el motor de Chromonova aún no esté listo para el uso comercial, marca un paso esencial hacia tecnologías que podrán cambiar la forma en que interactuamos con el mundo — dentro y fuera del cuerpo humano.

Seja o primeiro a reagir!