Investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania anunciaron un avance que puede cambiar la extracción de petróleo de esquisto en los Estados Unidos. El método, probado en el Eagle Ford Shale, promete aumentar en hasta un 15% la recuperación de petróleo y además almacenar dióxido de carbono, combinando producción energética con reducción de emisiones.
Un grupo de investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania desarrolló un método que promete aumentar la producción de petróleo en formaciones compactas de esquisto en los Estados Unidos.
El flujo de trabajo probado en el Texas Eagle Ford Shale mostró mejoras en la recuperación de petróleo y puede expandirse a otros reservorios.
Además de la ganancia productiva, el proceso puede ofrecer almacenamiento a largo plazo para dióxido de carbono (CO2), reduciendo emisiones.
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La Propuesta de Recuperación de Petróleo
El nuevo sistema puede elevar en hasta un 15% la eficiencia de recuperación del petróleo de esquisto. La tecnología busca solucionar un problema recurrente: a pesar de las técnicas modernas, hasta el 90% del petróleo presente en las formaciones subterráneas permanece intocado.
Lo más importante es que los científicos ven en el proceso una doble ventaja, ya que alia mayor producción con beneficios ambientales.
Según el estudio publicado en la revista Fuel, el método mejora la llamada inyección cíclica de CO2. Esta técnica, también conocida como «CO2 huff-n-puff», ha existido durante décadas y consiste en bombear dióxido de carbono en el reservorio para aumentar la extracción.
La novedad radica en el ajuste del flujo de trabajo, que hace que el proceso sea más eficaz y adaptable a diferentes condiciones de explotación.
Nanoporos y la Función del CO2
Los investigadores explicaron que el petróleo de esquisto se acumula en nanoporos, pequeñas cavidades dentro de las rocas. El CO2 inyectado puede penetrar en estas microestructuras, mezclarse con el petróleo y facilitar su movilidad hasta la superficie.
Este mecanismo se comparó con una esponja: así como el agua queda atrapada en sus poros, los hidrocarburos quedan almacenados hasta que algo provoca su desplazamiento.
El profesor Hamid Emami-Meybodi, uno de los autores principales, afirmó que el método representa «uno de los mejores sistemas de reciclaje del sector».
Destacó que aprovechar el CO2 no solo amplía la producción de petróleo, sino que también ayuda a contener impactos ambientales y refuerza la seguridad energética de los Estados Unidos.
Proceso de Inyección Controlada
En la práctica, el CO2 se introduce en el reservorio a través de un pozo. Después de la inyección, el pozo se cierra para que el gas esté en contacto con el petróleo durante un tiempo determinado.
Durante este período, el CO2 altera las propiedades del petróleo, aumentando su volumen y permitiendo que fluya con más facilidad.
Las pruebas mostraron que volúmenes mayores de CO2 resultan en una recuperación más profunda y eficiente.
Esto ocurre porque el gas mejora la mezcla con el petróleo y amplía el alcance dentro de las formaciones.
Reservorios con petróleo negro y baja relación gas-petróleo se identificaron como los más favorables para el proceso.
Desafíos de la Optimización
A pesar de los avances, los científicos advierten que la optimización de la inyección sigue siendo un desafío. Las variables incluyen la profundidad del reservorio, el tipo de petróleo y las condiciones del esquisto.
Cada ajuste requiere cálculos y análisis detallados para evitar desperdicios y garantizar resultados consistentes.
Emami-Meybodi enfatizó que adaptar la técnica no es simple, ya que pequeños cambios pueden alterar el rendimiento final.
Aun así, el flujo de trabajo desarrollado por el equipo demostró buenos resultados en el Eagle Ford Shale, uno de los campos más productivos del país.
El estudio señala que el método puede expandirse a otros proyectos de recuperación avanzada de petróleo en formaciones no convencionales.
Dado que la producción de esquisto impulsó los récords de petróleo en EE. UU. en la última década, la posibilidad de aumentar la eficiencia se considera estratégica.
Por lo tanto, si el proceso ganara escala, podría reducir pérdidas y transformar la forma en que se explotan los recursos energéticos.
Además, la técnica ofrece una respuesta a las preocupaciones ambientales, ya que el CO2 utilizado deja de ser emitido a la atmósfera.
Así, los investigadores sostienen que la combinación de mayor producción con captura de carbono puede aportar beneficios dobles para el sector y para la sociedad.

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