En carta leída en la OPEP, Maduro acusa a EE. UU. de planear usar fuerza militar para controlar el petróleo de Venezuela, cita a Donald Trump, alerta sobre el impacto en las mayores reservas del mundo, en la estabilidad regional, en el mercado global de energía y en la soberanía venezolana en medio de sanciones impuestas por EE. UU.
Venezuela elevó el tono contra Washington al llevar a la OPEP la denuncia de que Estados Unidos estaría dispuesto a usar poder militar para apropiarse del petróleo de Venezuela, hoy descrito por el propio gobierno como la mayor reserva del mundo. El mensaje, firmado por el presidente Nicolás Maduro y leído por la vicepresidenta Delcy Rodríguez en una reunión virtual, afirma que una ofensiva de este tipo podría afectar el mercado global de energía y poner en riesgo la paz regional.
Al mismo tiempo que acusa a la Casa Blanca de intentar rediseñar el tablero geopolítico en torno al petróleo de Venezuela, Caracas señala a Donald Trump como responsable de una campaña de presión creciente, combinando sanciones económicas, refuerzo militar en el Caribe y operaciones contra supuestos barcos de narcotráfico. El documento enviado a la OPEP busca movilizar a países productores para que vean en la disputa no solo un conflicto bilateral, sino una prueba de límites sobre la soberanía de recursos naturales.
Carta de Maduro a la OPEP transforma disputa en tema de la agenda petrolera

En la carta dirigida al secretario general de la OPEP y a los países miembros de la OPEP y de la OPEP+, el gobierno venezolano sostiene que Estados Unidos pretende apoderarse de las reservas de petróleo del país mediante el uso directo de la fuerza militar.
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El texto vincula explícitamente la ambición americana sobre el petróleo de Venezuela a la estabilidad de toda la cadena de energía mundial.
Maduro argumenta que la ofensiva de Trump contra Caracas, intensificada desde agosto, no se limita a un enfrentamiento político o diplomático, sino que asume contornos de amenaza concreta a la paz regional.
La carta recuerda que intervenciones militares anteriores de EE. UU. en otros países productores resultaron en destrucción de infraestructura, caída abrupta de producción y largos períodos de inestabilidad, con efectos duraderos sobre precios y oferta global de petróleo.
El gobierno venezolano afirma además que pretende defender sus recursos naturales en todos los foros multilaterales disponibles, tratando el petróleo de Venezuela como elemento central de su identidad económica y política.
Al llevar la disputa a la mesa de la OPEP, Caracas intenta transformar un conflicto con Washington en un tema colectivo para los exportadores de petróleo.
Impacto sobre el mercado de energía y sobre la mayor reserva de petróleo del mundo
En la evaluación de Caracas, cualquier escalada militar sobre el petróleo de Venezuela tendría repercusiones inmediatas sobre el mercado global de energía.
La carta alerta que una intervención en territorio venezolano podría interrumpir flujos de exportación, provocar daños a la infraestructura de producción y transporte y generar incertidumbre prolongada sobre la capacidad del país para cumplir contratos.
El argumento central es que, al poseer lo que llama las mayores reservas de petróleo del planeta, Venezuela ocupa una posición clave en el equilibrio entre oferta y demanda global.
Una intervención vista como un intento de tomar el petróleo de Venezuela por la fuerza podría desencadenar reacciones en otros países productores, elevar premios de riesgo, presionar precios y acelerar la reconfiguración de alianzas comerciales en el sector de energía.
La comunicación enviada a la OPEP enfatiza que la disputa excede la retórica política y afecta directamente el diseño del mercado.
Para el gobierno de Maduro, dejar sin respuesta una acción militar sobre el petróleo de Venezuela abriría un precedente peligroso para que reservas estratégicas de otros países también fueran tratadas como objetivos legítimos en disputas geopolíticas.
Producción en caída, exportaciones concentradas y fragilidad económica
Mientras eleva la denuncia internacional, Caracas admite que enfrenta un cuadro de vulnerabilidad económica.
La producción de petróleo de Venezuela, miembro tradicional de la OPEP, se estabilizó en torno a 1,1 millones de barriles por día este año, menos de un tercio del pico registrado a finales de la década de 1990.
El número evidencia la pérdida de capacidad productiva tras años de falta de inversiones y deterioro de activos.
Además de la caída en la producción, el país se ha vuelto aún más dependiente de pocos compradores.
Más del 80% de las exportaciones de petróleo de Venezuela fueron destinadas a China entre junio y octubre, según datos de transporte marítimo citados por el gobierno.
En la práctica, esto reduce el margen de maniobra de Caracas, al mismo tiempo que refuerza la lectura de que cualquier interrupción del flujo venezolano tendría un impacto directo en las cadenas de suministro de socios estratégicos.
Esta combinación de producción en baja y concentración de destinos convierte el petróleo de Venezuela en un activo simultáneamente vital y frágil.
Por un lado, sigue siendo el principal instrumento de financiamiento del Estado; por otro, la capacidad de negociar en condiciones favorables disminuye cuando la cartera de compradores y las fuentes de inversión se estrechan en medio de sanciones.
Sanciones, presencia militar de EE. UU. y riesgo de escalada
El gobierno de Maduro vincula la presión militar norteamericana directamente al interés en el petróleo de Venezuela.
El texto enviado a la OPEP menciona la campaña de acoso liderada por Donald Trump, que reforzó la presencia de barcos y medios militares en el Caribe bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
Operaciones contra embarcaciones sospechosas en el Caribe y el Pacífico, que ya resultaron en decenas de muertes, son presentadas por Caracas como parte de una estrategia que podría evolucionar a acciones terrestres en el país.
Al mismo tiempo, Washington afirma estar abierto a negociaciones con el gobierno venezolano, a pesar de mantener el régimen de sanciones que dificulta la atracción de inversiones extranjeras para los campos de petróleo.
Esta dualidad entre oferta de diálogo y mantenimiento de presión militar y económica es interpretada por Maduro como táctica para forzar concesiones estratégicas sobre el petróleo de Venezuela sin, formalmente, asumir una intervención directa.
Del lado venezolano, la respuesta incluye demostraciones de fuerza y discursos recurrentes sobre defensa de la soberanía.
El gobierno se presenta como guardián de recursos naturales amenazados por potencias extranjeras, tratando de movilizar apoyo interno y solidaridad entre países productores.
En la carta, Caracas afirma que no renunciará al control sobre el petróleo de Venezuela y que está dispuesta a activar mecanismos multilaterales para contener lo que describe como amenaza a la paz y a la estabilidad internacionales.
Soberanía, energía y disputa geopolítica abierta
En el centro del conflicto está la pregunta sobre hasta qué punto un país puede presionar a otro en nombre de intereses energéticos y de seguridad.
Para Caracas, no hay ambigüedad: cualquier intento de usar la fuerza militar para definir el destino del petróleo de Venezuela es, por definición, violación de soberanía.
Para Washington, la narrativa oficial aún combina justificaciones ligadas a la lucha contra el narcotráfico, preocupación por la democracia y estabilidad regional.
El envío de la carta a la OPEP indica que Venezuela busca transformar una disputa asimétrica con Estados Unidos en un tema sistémico de la gobernanza del petróleo.
Si la tesis de Maduro gana adhesión, otros países productores pueden ver en la situación una prueba importante sobre los límites de la presión en torno a reservas estratégicas.
Si queda aislada, la denuncia corre el riesgo de ser tratada solo como un capítulo más de la tensión entre Caracas y Washington.
Ante esta escalada retórica y militar que involucra el petróleo de Venezuela, ¿crees que la OPEP y otros países productores deberían intervenir políticamente para reducir el riesgo de un enfrentamiento directo entre Estados Unidos y Venezuela?

Eu poria cargas de explosivos em todas as operações de petróleo se continuassem as ameaças contra o país e colocaria o mundo inteiro dentro do problema que não deixa de ser um problema mundial