Tras alerta del BCE, Europa acelera un sistema propio de pagos digitales para reducir dependencia de Visa y Mastercard, mantener datos bajo jurisdicción local y conectar 130 millones de usuarios en 13 países a través de Wero; la promesa es interoperabilidad más allá de fronteras, con transferencias ya fuertes y comercio avanzando en 2026 también
En 2026, Europa abrió un frente sensible al discutir una ruptura operativa con redes americanas y reorganizar pagos digitales dentro del propio continente. El debate ganó escala cuando el flujo anual estimado en US$ 24 billones procesado por Visa y Mastercard entró en el centro de la agenda pública.
La decisión nace de un punto de vulnerabilidad poco percibido por el consumidor: pagos con tarjeta y por celular pueden desplazar datos fuera de la jurisdicción europea. La respuesta propuesta mezcla urgencia geopolítica, protección de datos y un intento de resolver un problema histórico de fragmentación entre países.
Lo que Europa quiere al mover la infraestructura de pagos
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, defendió que Europa necesita «urgentemente» un sistema propio de pagos digitales, argumentando que transacciones hechas con tarjeta o por celular tienden a pasar por infraestructura no europea operada por Visa, Mastercard y otros servicios externos.
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El objetivo declarado es retomar control sobre el camino por donde pasan datos y dinero.
El tema no es solo eficiencia. Cada compra deja rastros: quién compró, qué, dónde, cuándo y por cuánto.
Al insistir en soberanía, Europa coloca los pagos en el mismo nivel estratégico de autonomía en energía y defensa, precisamente por involucrar datos, continuidad de servicio y capacidad de reacción a choques internacionales.
Por qué Visa y Mastercard se convirtieron en el punto de presión del debate
La escala ayuda a explicar el roce: Visa y Mastercard procesan juntas cerca de US$ 24 billones al año en transacciones.
Dentro de la Unión Europea, los pagos con tarjeta representan 56% de las transacciones sin dinero en efectivo, lo que amplía el peso sistémico de estas redes para consumidores, comercio y bancos.
Hay aún un precedente que cambió el tono político. En 2022, sanciones occidentales cortaron el acceso de Rusia a Visa y Mastercard, y los pagos internos del país sufrieron interrupciones inmediatas.
La pregunta, ahora, es directa dentro de Europa: ¿qué sucedería si un escenario de restricción afectara al continente o partes de él bajo presión externa?
Wero y el intento de cambiar el rumbo sin empezar desde cero
La respuesta europea más concreta mencionada en la base es la Iniciativa Europea de Pagos, un consorcio con 16 grandes bancos y procesadores, que lanzó la billetera digital Wero en julio de 2024.
El diseño es cuenta a cuenta, apoyado en transferencias instantáneas de crédito SEPA, permitiendo enviar dinero con número de teléfono, sin IBAN, sin tarjeta y sin intermediarios de redes americanas.
Los números divulgados son una señal de tracción: Wero tiene más de 47 millones de usuarios registrados en Bélgica, Francia y Alemania, procesó más de € 7,5 billones en transferencias y reúne más de 1,100 instituciones asociadas.
En el comercio, los pagos comenzaron a operar en Alemania a finales de 2025, y Francia y Bélgica están en la ruta de expansión en 2026.
EuroPA: el puente para 130 millones de usuarios y el problema de la fragmentación
El paso político-operacional más relevante ocurrió el 2 de febrero, cuando la EPI y la Alianza EuroPA firmaron un memorando para construir una red de pagos interoperable paneuropea.
La estrategia es conectar soluciones nacionales ya existentes, en lugar de intentar reemplazar todo de una vez, reduciendo fricciones y acelerando masa crítica.
El alcance informado es grande: cerca de 130 millones de usuarios en 13 países, cubriendo aproximadamente 72% de la población de la UE y Noruega.
La agenda también es escalonada: pagos transfronterizos punto a punto previstos para este año, y pagos en comercio electrónico y en punto de venta proyectados para 2027.
Lo que falló antes y por qué Europa insiste ahora
Europa ya intentó unificar pagos y tropezó. El Proyecto Monnet, lanzado en 2008, colapsó en 2012. La propia visión original de la EPI fue reducida tras salidas de miembros, forzando el cambio de un esquema completo de tarjetas a un modelo más restringido.
El obstáculo recurrente es la fragmentación, con cada país avanzando en su solución doméstica, pero sin funcionamiento real más allá de fronteras.
El efecto de red complica. Comerciantes aceptan Visa y Mastercard porque los consumidores usan Visa y Mastercard, y los consumidores usan porque los comerciantes aceptan.
Romper este ciclo exige o regulación fuerte o masa crítica suficiente, y es exactamente eso lo que Europa intenta crear con Wero conectado a EuroPA, atacando el problema de los pagos transfronterizos que siempre empujó al usuario de vuelta a Visa y Mastercard.
Euro digital: cuándo el dinero público entra en la misma disputa de pagos
En paralelo, sigue el proyecto del euro digital del BCE, una moneda digital emitida por el banco central para uso en toda la zona del euro.
La base indica que las discusiones fueron aceleradas, pero el Parlamento Europeo aún no ha aprobado la legislación necesaria, y el BCE estima más dos a tres años para lanzamiento tras la aprobación.
La EPI intenta separar las piezas: Wero como iniciativa privada y euro digital como dinero público, concebidos para complementarse.
Aún así, la superposición es evidente: ambos existen porque Europa ha comenzado a tratar pagos como infraestructura crítica, y no como un detalle invisible de consumo diario.
La ruptura en discusión no se resume a cambiar una marca por otra. Involucra pagos, datos, continuidad operacional y la capacidad de un continente para reducir dependencia externa en un mercado donde Visa y Mastercard dominan la escala y el hábito.
El proyecto europeo tiene tracción, pero también enfrenta altos costos, hábito de consumo arraigado y el desafío de correr lo suficientemente rápido para hacer la diferencia.
En la práctica, ¿qué considerarías más decisivo para que Europa cambie sus pagos en el día a día: un requisito regulatorio, descuentos en el comercio, integración automática en los bancos o un argumento de protección de datos que haga que el consumidor abandone Visa y Mastercard y pruebe Wero?

Problema número 1 fez o app fazendo Alarde, problema número 2 o sistema de pagamento ao meu ver não foi pensado como o Pix. Problema 3 criou a ruptura antes de saber se o app vai realmente da certo. O Pix no Brasil foi criado com uma proposta diferente, silenciosa e não houve ruptura dos cartões porém, está cada vez mais claro que vai substituir os cartões da visa e master. O Pix não criou alarde, mas hoje já processa mais transação que os cartões de crédito. E é exatamente por isso que tão **** com Pix. São pequenas diferença que a Europa fez que o Brasil não fez. Aqui fui bem no silencio e bem sorrateiramente.
Eu creio que devido a proteção de dados seja a opção dos europeus.
Algo como o Pix resolve.