Fallas Técnicas en Lanzamientos en Brasil y en el Extranjero Generan Pérdidas Científicas, Exponen Dependencia de Socios Internacionales y Reavivan el Debate sobre Soberanía, Financiación Continua y Coordinación del Sector Aeroespacial Nacional
Para el Programa Espacial Brasileño, el año 2026 comenzó de manera similar al cierre de 2025: marcado por fallas técnicas, pérdidas materiales relevantes e impactos científicos aún no totalmente medidos. En un intervalo de poco más de tres semanas, dos lanzamientos que involucraban equipos brasileños terminaron en fracaso, reavivando cuestionamientos sobre la capacidad del País para sostener, de forma continua, una estrategia espacial robusta y autónoma.
Veintidós días después de que una anomalía resultara en la explosión del cohete HANBIT-Nano en el Centro de Lanzamientos de Alcântara, en Maranhão, la Agencia Espacial Brasileña (AEB) confirmó, el 12 de enero, la pérdida de otro vehículo lanzador, esta vez durante una misión realizada en el Centro Espacial Satish Dhawan, en India. Aunque, en ambos episodios, las fallas fueron atribuidas a socios internacionales, las pérdidas recayeron mayoritariamente sobre Brasil, con la destrucción de satélites, experimentos científicos y años de trabajo académico.
La información fue divulgada por la revista CartaCapital, conforme a un reportaje publicado en la edición nº 1396, del 21 de enero de 2026, que detalló los impactos técnicos, políticos y estratégicos de los accidentes recientes que involucraron el programa espacial brasileño.
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Pérdida de Satélites Brasileños en Misiones Internacionales Amplía Pérdidas Científicas
En el episodio más reciente, el cohete PSLV-C62, bajo responsabilidad de la empresa estatal india NewSpace India Limited (NSIL), no logró alcanzar la órbita prevista. En una nota oficial, la compañía informó que una anomalía en la tercera etapa de propulsión obligó a los operadores a abortar la misión, culminando en la destrucción de 16 satélites transportados por el vehículo.
Entre los equipos perdidos estaba el nanosatélite brasileño Aldebaran-I, desarrollado por la Universidad Federal de Maranhão (UFMA), además de otros cuatro dispositivos nacionales embarcados en la misión. La pérdida no se limita al valor financiero de los satélites, sino que se extiende a la interrupción de proyectos científicos, la pérdida de datos experimentales y al retraso en investigaciones estratégicas para el País.
Este tipo de dependencia de lanzadores extranjeros, según especialistas, expone uno de los principales cuellos de botella del sector espacial brasileño: la ausencia de autonomía plena en lanzamientos orbitales, lo que somete al programa nacional a riesgos tecnológicos y operativos fuera del control directo del Estado brasileño.
Explosión en Alcântara Reaviva Recuerdos de Tragedias y Presiona la Imagen de la Base
Pocos días antes del accidente en India, otro episodio había sacudido el sector. Tres días antes de Navidad, el cohete HANBIT-Nano, de la empresa surcoreana Innospace, explotó cerca de 30 segundos después del despegue en el Centro de Lanzamientos de Alcântara. Un error en la inclinación del vehículo durante el intento de inserción orbital llevó a la compañía a optar, por razones de seguridad, por la autodestrucción controlada aún en la primera etapa.
En comunicado oficial, Innospace pidió “profundas disculpas” a los involucrados y afirmó que analizaría minuciosamente las causas del accidente. El cohete transportaba cinco satélites y tres experimentos científicos desarrollados por la UFMA y la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), ampliando el impacto académico del fracaso de la misión.
A pesar del episodio, la AEB buscó reforzar la confiabilidad de la infraestructura brasileña. Según el director de la agencia, Rodrigo Leonardi, más de 500 lanzamientos de cohetes de entrenamiento y sondaje ya se han realizado a partir de Alcântara, con una tasa de éxito de aproximadamente 97%. De acuerdo con él, todos los sistemas bajo responsabilidad brasileña —incluyendo infraestructura de suelo, protocolos operacionales y normas de seguridad— funcionaron según lo planeado.
Continuidad de Políticas y Coordinación Institucional Siguen como Obstáculos
Aún así, analistas señalan que los problemas del Programa Espacial Brasileño van más allá de fallas puntuales. Para Celso Pansera, exministro de Ciencia y Tecnología y ex-presidente de Finep, el principal obstáculo histórico del sector es la falta de continuidad en las políticas públicas y en la financiación a largo plazo.
Actualmente al frente de la Compañía de Desarrollo de Maricá (Codemar), Pansera defiende que Brasil mantenga encargos públicos regulares de satélites, dirigidos a áreas estratégicas como monitoreo climático, agronegocio, transmisión de datos y seguridad. Según él, el País venía avanzando hasta 2015, pero permaneció cerca de siete años sin inversiones relevantes, lo que comprometió la formación de cuadros y la consolidación tecnológica.
En la evaluación del diputado Carlos Zarattini (PT), integrante de las comisiones de Relaciones Exteriores y de Defensa de la Cámara, otro obstáculo relevante es la fragmentación de la gobernanza del sector. La base de Alcântara es operada por la Fuerza Aérea Brasileña, mientras que la investigación se concentra en el Instituto Tecnológico de Aeronáutica (ITA), en São José dos Campos, y diversos programas son mantenidos por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, sin una coordinación centralizada.
Creación de la Alada Surge como Intento de Fortalecer Soberanía y Sostenibilidad
En este contexto, los especialistas destacan la creación de la Empresa de Proyectos Aeroespaciales de Brasil S.A. (Alada), instituida en enero de 2025, como un avance estructural. Subordinada al Ministerio de Defensa, la estatal recibió un aporte inicial de 85 millones de reales para desarrollar proyectos de investigación, desarrollo y comercialización en el sector aeroespacial a lo largo de los primeros cinco años.
La expectativa es que la Alada utilice recursos provenientes de lanzamientos comerciales en Alcântara para generar una fuente de financiación continua para el programa espacial. Para Zarattini, si estas operaciones se multiplican, Brasil podrá reducir la dependencia presupuestaria y fortalecer su presencia en un mercado que mueve miles de millones de dólares anualmente.
Leonardi afirma que la creación de la empresa ocurre en un momento estratégico para garantizar sostenibilidad financiera al sector. Según él, no se trata de buscar lucro, sino de asegurar que el programa espacial brasileño tenga condiciones de mantener inversiones constantes, generar empleos cualificados y desarrollar aplicaciones civiles y estratégicas.
Histórico de Accidentes Refuerza Necesidad de Madurez Tecnológica
Aunque los especialistas resaltan que las fallas en lanzamientos están estadísticamente dentro de la normalidad en programas espaciales, cualquier accidente en Alcântara remite a la tragedia de 2003, cuando la explosión del cohete VLS-1 mató a 21 científicos durante los preparativos para el lanzamiento. El episodio provocó un retroceso significativo, tanto por la pérdida de vidas como por la evasión de profesionales altamente cualificados.
Según el profesor Ronaldo Carmona, de la Escuela Superior de Guerra y colaborador de la UFMA, vehículos lanzadores de satélites son sistemas extremadamente complejos, con hasta 90% de su masa compuesta por sistemas energéticos y de propulsión. Fallas, especialmente en lanzamientos iniciales, son inherentes al proceso de desarrollo tecnológico y también ocurrieron en programas avanzados, como el de Estados Unidos, desde la Apollo 1 hasta accidentes más recientes.
Inversiones Recientes y Desafíos Futuros del Sector Espacial Brasileño
En los últimos tres años, Brasil vive un ciclo más expresivo de inversiones, impulsado por el desbloqueo del Fondo Nacional de Desarrollo de la Ciencia y Tecnología (FNDCT). Entre los proyectos en curso están el ML-BR, lanzador de pequeño porte previsto para debutar en el segundo semestre, el Rocket Assisted Take-Off (Rato), que dará soporte al vehículo hipersónico 14-X, y el VLM-AT, sucesor del VLS como lanzador de microsatélites.
El próximo gran desafío, según Carmona, será conquistar autonomía en satélites de imagen y comunicación, reduciendo la dependencia de sistemas extranjeros como Starlink. Para eso, Brasil necesitará utilizar el poder de compra del Estado, estimado en cientos de millones de reales por año, para estructurar una constelación nacional lanzada por vehículos e infraestructuras propias, con Alcântara como pieza central de esta estrategia.
Hasta el cierre de esta edición, la Fuerza Aérea Brasileña no se había pronunciado sobre el andamento de la investigación relacionada con el accidente ocurrido en diciembre.


O que eu posso dizer? Kkkkkkkkkkkk…
Como sempre, o Brasil tem um povo cuja a maioria é de analfabetos funcionais, um povo escravizado pelo prazer, e constantemente governados por ****. Cinto muito, mas o Brasil não vai a nenhum lugar, muito menos o espaço!
Acredito que é o próprio Estado Brasileiro, o primeiro que sabota o Programa Espacial, a partir do momento que realiza desinvestimento massivo e consequentemente o sucateamento deste setor que é crucial e estratégico para a nossa Soberania Tecnológica, precisamos formar mais cientistas, pois perdemos 21 guerreiros que faziam mágica com baixíssimos orçamentos disponíveis antes do acidente de Alcântara que ceifou suas vidas! Acorda Brasil! 🇧🇷
Coloco em órbita a mais garantida forma e vantagem custo benefício e start da tecnologia de lançadores e de orbitador próprio vdtil órbitas até 400 km ou 36000