En medio a un escenario inesperado de escasez, supermercados adoptan estrategias innovadoras y asociaciones inusitadas para enfrentar la crisis de mano de obra, cambiando el perfil de los trabajadores y buscando alternativas que van más allá del tradicional mercado formal.
El sector supermercadista en Brasil enfrenta una situación inusual y preocupante en 2025: a pesar de registrar más de 350 mil vacantes abiertas, las cadenas de supermercados tienen dificultades para llenar estos puestos de trabajo.
Esta crisis de mano de obra es resultado de profundas transformaciones en el mercado laboral, especialmente entre los jóvenes, que buscan cada vez más flexibilidad y condiciones distintas a las ofrecidas tradicionalmente.
De acuerdo con Marcio Milan, vicepresidente de la Asociación Brasileña de Supermercados (Abras), la dinámica del empleo ha cambiado radicalmente en los últimos años.
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«Antes, era el trabajador quien buscaba empleo en el supermercado; hoy, son las empresas las que corren detrás de los trabajadores, utilizando redes sociales, campañas y hasta asociaciones con el Ejército Brasileño», explicó en una reciente entrevista.
Según el periódico Estadão, esta colaboración sin precedentes con las Fuerzas Armadas busca precisamente atraer a jóvenes que cumplieron el servicio militar obligatorio, ofreciéndoles una oportunidad de ingresar al mercado laboral con oportunidades reales de crecimiento.
El sector también apuesta por la diversidad etaria para superar la escasez, buscando personas mayores de 60 años, que dispongan de horarios más flexibles, además de los propios jóvenes que buscan jornadas adaptadas a su rutina.
Cambios en el perfil del trabajador y desafíos para el sector
El desafío se ve agravado por un fenómeno observado desde 2012, según datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE):
mientras que antes el trabajador corría tras las vacantes, hoy las empresas necesitan desarrollar estrategias para atraer candidatos.
Según Milan, la flexibilidad en el trabajo es el principal factor por el cual los jóvenes abandonan el supermercado como puerta de entrada al mercado formal, migrando hacia el sector informal, que ofrece mayor libertad de horarios y posibilidades variadas de ganancias.
Además del salario, que aunque importante no es el único elemento, los beneficios garantizados por la Consolidación de las Leyes del Trabajo (CLT), como vale-alimentación, vacaciones remuneradas, aguinaldo y fondo de garantía, son diferencias que las cadenas supermercadistas destacan para convencer a los trabajadores.
Sin embargo, el ejecutivo enfatiza que muchos candidatos evalúan solo el salario base, ignorando la importancia de los beneficios, lo que dificulta aún más la atracción y retención de estos profesionales.

Estrategias para revertir la crisis y flexibilización de jornadas
Para intentar revertir esta situación, la Abras y otras entidades del sector intensifican campañas de reclutamiento y dialogan con el gobierno federal y el Congreso Nacional para discutir reformas en la legislación laboral.
Entre las propuestas está la flexibilización de las jornadas, con la posibilidad de contratación por hora, que puede beneficiar tanto a jóvenes como a trabajadores mayores, además de revisar la controvertida escala de trabajo 6×1.
La diputada Erika Hilton (PSOL-SP) presentó una propuesta para sustituir la escala 6×1 por la 4×3, lo que generó preocupaciones en el sector supermercadista.
Milan advierte que este cambio, aunque parezca positivo, puede complicar aún más el proceso de contratación, que ya es un gran desafío para el segmento.
El sector supermercadista es uno de los mayores empleadores de Brasil, con cerca de tres millones de empleos directos e indirectos y más de 400 mil establecimientos en funcionamiento.
El papel de los sindicatos y acciones de inclusión
Ricardo Patah, presidente del Sindicato de Comerciantes de São Paulo y de la Unión General de Trabajadores (UGT), sigue de cerca la escasez de mano de obra en el comercio y servicios, y organiza un mutirão anual de empleos en el centro de la capital paulista.
Aunque la costumbre de dormir en filas para asegurar un puesto ha disminuido en los últimos dos años, el mutirão sigue siendo una herramienta importante para conectar candidatos y empleadores.
Este evento prioriza grupos vulnerables, como jóvenes, mujeres y personas con discapacidad, que enfrentan mayores dificultades para ingresar o mantenerse en el mercado laboral.
La expectativa es ampliar el mutirão a otras regiones del país, aumentando las posibilidades de atender tanto a los trabajadores como a las empresas que buscan nuevos talentos.
Además, Patah defiende la revisión de las jornadas laborales, criticando la sobrecarga que enfrentan los comerciantes, que a menudo necesitan trabajar siete días a la semana.
«En un mundo cada vez más tecnológico, es fundamental repensar jornadas extenuantes que ya no se corresponden con la realidad actual del trabajador», afirmó.
El desafío estructural de la escasez de mano de obra en Brasil
Esta conjuntura refleja un momento crítico para el mercado laboral brasileño, en el que la recuperación económica se enfrenta a un problema estructural: la falta de trabajadores disponibles para las funciones que la economía ofrece, como es el caso de los supermercados.
Mientras tanto, las cadenas supermercadistas buscan reinventarse para atraer talentos, ya sea mediante la asociación con el Ejército, la valorización de trabajadores más experimentados, o la adaptación de los horarios para un público que valora la flexibilidad.
El desafío es grande y demanda esfuerzos coordinados entre empresas, gobierno y sociedad para evitar que la escasez de mano de obra se convierta en un obstáculo permanente al crecimiento del sector.
¿Crees que las asociaciones entre empresas e instituciones como el Ejército pueden ser una solución definitiva para la crisis de mano de obra en Brasil?


Salários base em supermercados são muito baixos se comparados com suas jornadas de trabalho que são muito limitantes. Esta relação não tem proporção e precisa ser revertida urgentemente, pois supermercados precisam de pessoas e pessoas precisam de emprego satisfatório.
A grande falta de mão de obra um dos maiores motivos são os salários baixos benefícios que alegam ter e na horas não é nada daquilo proposto pelos mercados e as escalas de trabalho que os funcionários não têm vida particular o empresário só pensa só em lucra e não vê salário melhor para funcionários que tem que aturar clientes mau educados. E a escala 6×1 acaba com os funcionários.
A grande falta de mão de obra um dos maiores motivos são os salários baixos benefícios que alegam ter e na horas não é nada daquilo proposto pelos mercados e as escalas de trabalho que os funcionários não têm vida particular o empresário só pensa só em lucra e não vê salário melhor para funcionários que tem que aturar clientes mau educados.