El hongo parásito Ophiocordyceps manipula insectos desde hace millones de años, inspiró The Last of Us y ayuda a entender por qué los animales pueden perder completamente el control de su propio cuerpo
Un hongo parásito puede transformar una hormiga en una especie de zombi real en el bosque: se aleja de la colonia, sube hasta un punto estratégico, se sujeta a una hoja y espera el fin mientras el organismo invasor asume el control de su cuerpo.
La escena parece ficción, pero sucede en la naturaleza. Y fue precisamente este tipo de fenómeno lo que inspiró una de las historias más famosas de la cultura pop reciente, al plantear una pregunta inquietante: ¿y si un hongo parásito pudiera hacer algo similar con los humanos?
Cómo el hongo parásito crea la “hormiga zombi” en la práctica
El proceso es tan bizarro como eficiente. La hormiga infectada muestra señales de comportamiento errático y anormal, hasta que comienza a ejecutar una secuencia de acciones que favorece al propio hongo parásito.
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En lugar de permanecer protegida en el hormiguero, se desplaza lejos, se posiciona en un lugar elevado y se sujeta a una hoja, como si estuviera siguiendo un comando externo.
Tras la muerte del insecto, el hongo parásito consume el cuerpo y luego emerge por la cabeza, liberando esporas en el ambiente. Esto aumenta la posibilidad de que nuevas hormigas sean contaminadas, manteniendo el ciclo activo en el ecosistema.
Lo que el hongo parásito controla: cerebro, músculos y sistema nervioso
Una hipótesis es que el hongo parásito no “pilota” la mente del insecto como en una película, sino que interfiere en el control del cuerpo. Los científicos sospechan que crece alrededor del cerebro y secuestro el sistema nervioso, controlando músculos y movimientos.
El detalle más impresionante es que aún no está del todo claro cómo ocurre este comando. Puede involucrar la liberación de sustancias químicas, puede involucrar alteraciones en el funcionamiento biológico del hospedador, y hay dudas sobre si ocurre algún cambio más profundo, pero el punto central permanece: el hospedador pierde autonomía motora.
Desde cuándo este hongo parásito hace esto
El control no surgió de la nada. La explicación más aceptada es que este tipo de hongo parásito ha ido refinando su método de manipulación a lo largo de un periodo gigantesco.
La hipótesis de los especialistas es que coevolucionan con sus hospedadores desde hace alrededor de 45 millones de años, tiempo suficiente para que el parásito se vuelva extremadamente especializado.
Esta especialización ayuda a entender por qué existen varios “modelos” de zumbificación. Se sabe que alrededor de 35 hongos del tipo Ophiocordyceps pueden transformar insectos en zombis, pero puede haber hasta 600 especies con este potencial.
The Last of Us: el hongo parásito del juego es real, pero el salto a humanos es otra historia
La idea de un hongo parásito dominando personas, como en The Last of Us, se construye a partir de un punto verdadero: existe un hongo capaz de controlar insectos, y eso es real.
El creador del juego se habría inspirado en un video de la naturaleza que muestra al Ophiocordyceps unilateralis infectando a una hormiga.
Pero en la vida real, la transición a mamíferos de sangre caliente requeriría un salto evolutivo enorme. Los especialistas señalan que, si este hongo parásito “quiere” infectar mamíferos, serían necesarios millones de años de cambios genéticos.
Además, cada especie de este hongo parásito suele estar ajustada a un hospedador específico. Un ejemplo citado por investigadores es que un cordyceps adaptado a una hormiga de una región no puede, con facilidad, infectar a una especie diferente en otro lugar.
Si ya es difícil cambiar de una hormiga a otra, pasar a humanos entra en el ámbito de la ciencia ficción.
El riesgo real no es zombi, es una infección fúngica empeorando con el calentamiento

Aunque no hay un escenario apocalíptico, existe una advertencia seria relacionada con los hongos: el aumento de temperatura puede favorecer infecciones fúngicas de maneras indirectas.
Se estima que existen millones de especies de hongos en el mundo, y algunas centenas son peligrosas para las personas.
Un “escudo” natural siempre ha sido nuestra temperatura corporal. Alrededor de 36 °C, el cuerpo humano suele ser demasiado caliente para la mayoría de los hongos, que prefieren un rango de 25 °C a 30 °C.
Sin embargo, con el planeta calentándose, crece la preocupación de que la diferencia entre la temperatura ambiente y la temperatura corporal disminuya, facilitando la adaptación de los hongos a condiciones más cálidas, incluso dentro del cuerpo.
Candida auris: un ejemplo de hongo parásito emergente que preocupa
Un caso citado por especialistas es el de candida auris, una especie capaz de infectar personas y que, según los científicos, puede tener relación con la adaptación a temperaturas más altas a lo largo del tiempo.
Era poco conocida hasta 2007, pero en 2011 y 2012 fue encontrada de forma inesperada en tres continentes diferentes.
Cuando los hongos llegan al torrente sanguíneo, los síntomas pueden parecerse a infecciones bacterianas. En personas con un sistema inmunológico saludable, el cuerpo generalmente se encarga.
Pero hay un gran grupo de pacientes vulnerables, y los números son pesados: el CDC estima que 30% a 60% de los pacientes infectados han muerto, aunque es difícil aislar el papel del hongo cuando hay otras condiciones de salud involucradas.
Y hay un punto que inquieta a los investigadores: un brote de hongos a escala global no es algo imposible.
La preocupación central no es un “zombi”, sino el surgimiento de una enfermedad fúngica desconocida con capacidad para afectar a las personas de forma amplia.
Al fin y al cabo, el hongo parásito que transforma hormigas en zombis es un recordatorio brutal de cuán sofisticada e implacable puede ser la naturaleza, y de cómo los cambios en el ambiente pueden abrir espacio a amenazas reales, incluso sin un guion de videojuego.
¿Crees que el avance de las temperaturas puede hacer que veamos nuevos hongos parásitos surgiendo con más fuerza en los próximos años?


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