Duda común entre conductores flex gana nuevos contornos en 2026, con cambios en el ICMS, variaciones regionales de precios y evolución de los motores, haciendo que la cuenta entre gasolina y etanol dependa más del consumo real de cada vehículo.
La elección entre gasolina y etanol volvió al centro de la decisión de quienes conducen un coche flex en 2026, sobre todo tras la actualización del ICMS que entró en vigor a principios de año y alteró el costo final mostrado en la bomba.
Con valores diferentes entre regiones e incluso entre estaciones de servicio de la misma ciudad, la cuenta que define qué realmente compensa dejó de ser solo la del panel luminoso y pasó a exigir atención al consumo específico de cada vehículo.
En la práctica, el parámetro tradicional que compara el precio del etanol con el de la gasolina sigue funcionando como un atajo rápido, pero ya no sirve como regla universal.
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Esto sucede porque la diferencia de rendimiento entre los combustibles varía según el tipo de motor, la calibración electrónica y hasta el patrón de uso diario del coche.
Así, mientras algunos modelos aceptan etanol pagando más del 70% del valor de la gasolina, otros solo ofrecen ahorro cuando la distancia entre los precios es mayor.
Cambios en el ICMS e impacto en el precio de los combustibles
El ICMS sobre gasolina, diésel y GLP se comenzó a cobrar por un valor fijo por unidad, y ya no como un porcentaje del precio final, en el modelo conocido como alícuota “ad rem”.
Con la actualización vigente en 2026, el cobro de la gasolina se fijó en R$ 1,57 por litro, mientras que el diésel pasó a R$ 1,17 por litro, además del GLP, que se quedó en R$ 1,47 por kilo.
Este tipo de ajuste no se traduce automáticamente en un aumento igual para todas las estaciones, ya que el precio final también depende de factores como el costo del producto, logística, distribución y márgenes de reventa.
Aun así, el impuesto estatal representa una parte relevante del valor pagado por el consumidor y suele influir en la formación de precios a lo largo del año.
Precio medio de la gasolina y del etanol a principios de 2026
Para entender el escenario con mayor precisión, los levantamientos nacionales de la ANP ayudan a visualizar la relación entre gasolina y etanol.
En la semana del 04/01/2026 al 10/01/2026, la media nacional indicó gasolina común a R$ 6,29 por litro y etanol hidratado a R$ 4,53 por litro.
Con estos valores, el etanol se quedó en torno al 72% del precio de la gasolina, un nivel que ya escapa del límite clásico adoptado por muchos conductores.
Este dato ayuda a explicar por qué la “regla del 70%” puede llevar a decisiones diferentes, dependiendo del coche utilizado.
En algunos vehículos, este porcentaje aún representa ahorro, mientras que en otros puede significar un gasto mayor a lo largo del mes.
Por qué la regla del 70% dejó de ser absoluta
La lógica del porcentaje existe porque el etanol tiene menor densidad energética que la gasolina, lo que hace que el consumo por litro sea mayor en la mayoría de los motores.
Para simplificar esta diferencia, se consolidó el hábito de usar 70% como referencia, comparando solo los precios exhibidos en la estación.
El problema es que el aumento de consumo con etanol no es igual para todos los coches.
Hay modelos en los que el rendimiento del etanol llega a 75% del obtenido con gasolina, elevando el límite de precio en que el combustible vegetal aún compensa.
En la práctica, si un coche hace 10 km/l con gasolina y 7,5 km/l con etanol, la paridad real es de 75%, y no de 70%.
De esta manera, la cuenta más confiable deja de ser un número fijo y pasa a reflejar el comportamiento real de su vehículo.
Cómo hacer la cuenta correcta en la estación
Existen dos formas simples y equivalentes de llegar a un resultado más preciso, dependiendo de la información disponible.
Cuando la comparación se hace solo con los precios de la estación, el cálculo consiste en dividir el valor del etanol por el de la gasolina.
Si el resultado queda por debajo de la paridad real del coche, el etanol tiende a ser la opción más económica en ese momento.
La referencia de 0,70 sigue siendo útil como orientación general, pero puede no representar el consumo real de su vehículo.
Ya la forma más precisa involucra el propio coche.
En este caso, se divide el consumo medio en etanol por el consumo medio en gasolina, obteniendo el porcentaje de paridad específico de ese modelo.
Si el coche rinde 8 km/l con etanol y 11 km/l con gasolina, por ejemplo, el límite queda en torno al 73%, y es ese número el que debe guiar la elección en la estación.
Ejemplos prácticos para evitar errores en el abastecimiento
Considerando gasolina a R$ 6,29 y etanol a R$ 4,53, como indicó la media nacional de la ANP a principios de 2026, el etanol aparece con cerca de 72% del valor de la gasolina.
Para un coche cuya paridad real sea de 70%, este escenario tiende a favorecer la gasolina.
Por otro lado, en vehículos que operan con paridad de 73% o 75%, el etanol puede empatar o incluso llevar ventaja, dependiendo del consumo observado en el día a día.
En un escenario diferente, con gasolina a R$ 5,80, un coche con paridad de 70% requeriría etanol cercano a R$ 4,06 para compensar.
Si la paridad es de 75%, ese techo sube a algo en torno a R$ 4,35.
La diferencia por litro parece pequeña, pero se multiplica rápidamente en el tanque y a lo largo de semanas de uso.
Autonomía, uso diario y perfil de trayecto
Aun cuando el etanol gana en la cuenta, la decisión puede cambiar según el perfil de uso del conductor.
En viajes largos, la gasolina suele ofrecer mayor autonomía por tanque, lo que reduce el número de paradas y brinda más conveniencia.
En el uso urbano, especialmente en trayectos cortos y con tráfico intenso, el consumo puede variar bastante y alterar la paridad real del coche.
Por eso, confiar solo en un porcentaje fijo tiende a generar errores en rutinas muy diferentes.
Atención al consumo real y a las diferencias regionales
Vale la pena observar con atención los datos del propio vehículo.
Muchos coches muestran medias separadas por combustible en el computador de abordo o permiten seguir la variación justo después del cambio entre gasolina y etanol.
Como las mediciones a corto plazo pueden oscilar, lo ideal es observar el comportamiento a lo largo de algunos días en condiciones similares.
Otro factor decisivo es la variedad regional de precios.
Levantamientos de la ANP muestran diferencias expresivas entre estados y capitales, lo que cambia completamente la competitividad del etanol.
En algunas regiones, el combustible vegetal se aproxima al límite económico, mientras que en otras se aleja, haciendo que la gasolina sea la opción más ventajosa durante largos períodos.
En el día a día, cuando el conductor cruza el precio de la estación con el consumo real de su coche, la regla del 70% sigue como referencia rápida, pero deja de ser la palabra definitiva.
¿Ya comparaste lo que parece más barato en la bomba con lo que realmente pesa menos en tu presupuesto a lo largo del mes?

Obrigado pelas boas dicas, no Brasil somos submetidos (consumidores contribuintes) a usar e consumir os combustíveis com pouca segurança tipo fraudes do produto e roubo na bomba! O sistema só visa arrecadar.
Bom dia. Faço a conta diferente, normalmente cálculo o valor por km rodado.
O preço de 6,29 refere-se a 70 por cento de gasolina. Se for considerar 100 por cento de gasolina, o preço real dela é de quase 9,00.