En nueva análisis sobre el comportamiento del nivel del mar, investigador explica que las variaciones observadas en las últimas décadas forman parte de ciclos climáticos naturales y que, en la escala geológica, el océano viene retrayéndose desde el fin de la última era glacial.
El nivel del mar, según el geólogo Dr. Ricardo Felício, no está en ascenso continuo como indican interpretaciones recientes de corto plazo, sino en retraída lenta y progresiva desde hace milenios. Él sostiene que los mapas y registros paleoclimáticos muestran una tendencia de recuo gradual en las zonas costeras, resultado del equilibrio entre períodos glaciares e interglaciares.
En los últimos cinco mil años, el mar habría perdido parte de la elevación conquistada tras el deshielo global que marcó el fin de la última era glacial. Este proceso, aunque imperceptible en escalas humanas de tiempo, refleja el comportamiento cíclico del sistema climático, en el que la redistribución de hielo y agua entre océanos y continentes ocurre de forma alternada y lenta.
Ciclos de hielo y deshelamiento explican las variaciones climáticas
De acuerdo con el especialista, el deshielo del Ártico y de la Antártida es frecuentemente interpretado de manera aislada, sin considerar que esas regiones pasan por ciclos naturales de expansión y retracción de hielo.
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El Ártico, por ejemplo, no posee un continente bajo el hielo, solo el hielo marino, que congela y se derrite todos los años, con flutuaciones que acompañan variaciones estacionales y decenales.
Él destaca que mapas climáticos elaborados desde las décadas de 1950 y 1960 ya mostraban que la isoterma de 0 °C en verano se localiza sobre Groenlandia, lo que indica que los bordes costeros siempre han sido susceptibles al deshielo.
La interpretación errónea de estos ciclos, según el geólogo, llevó a la idea de que el calentamiento reciente representa una anomalía inédita, cuando en realidad el patrón forma parte de oscilaciones climáticas recurrentes.
La importancia de la escala temporal para entender el clima
En la visión del investigador, la confusión entre tiempo meteorológico y tiempo geológico distorsiona la comprensión sobre lo que es un cambio climático real.
Él explica que los glaciares reaccionan en escalas muy largas, algunos con ciclos de 20 a 30 años, otros con duraciones seculares, y por eso los efectos actuales pueden ser respuestas atrasadas a fenómenos iniciados hace más de un siglo.
Él cita, por ejemplo, el Monte Kilimanjaro y el Himalaya, frecuentemente usados como símbolos del calentamiento global, pero que pasan por alteraciones hidrológicas locales y no solo térmicas.
Estudios mostraron que la reducción de nieve en esas regiones está ligada a cambios en los regímenes de precipitación, y no a un deshielo acelerado por temperatura.
Así, la hidrología regional desempeña papel decisivo en la conservación o pérdida del hielo, algo que no puede ser explicado solo por la media global de temperatura.
Recuo del nivel del mar y los registros geológicos
El geólogo sostiene que, tras el gran deshielo ocurrido al final del último período glacial, el nivel del mar alcanzó su pico y, desde entonces, viene bajando gradualmente.
Él cita formaciones conocidas como “tambaquis”, antiguas líneas de costa y depósitos marinos encontrados sobre el nivel actual que funcionan como marcadores naturales del recuo oceánico.
Estos registros, observados en diferentes regiones costeras, indican que el mar ya estuvo cerca de cinco metros por encima del nivel actual y que la bajada es resultado del reacumulación de hielo en las capas polares.
El proceso es lento, pero constante, y refuerza la tesis de que la Tierra se encuentra en un estado de enfriamiento leve dentro de un ciclo natural de larga duración.
Agua y hielo: el equilibrio del sistema terrestre
Según el especialista, los glaciares funcionan como bancos hidrológicos, reservas temporales de agua congelada que almacenan parte del ciclo hídrico planetario.
En períodos más fríos, el agua se retiene en forma de hielo; en fases más cálidas, se devuelve a los océanos y a la atmósfera.
Esta alternancia mantiene el sistema climático en constante estado de ajuste, lo que explica por qué fluctuaciones de algunos centímetros en el nivel del mar no representan necesariamente una tendencia permanente.
Él resalta además que el agua posee propiedades físicas únicas, diferentes de otros compuestos naturales.
Al congelarse, se vuelve menos densa y actúa como aislante térmico, lo que ayuda a preservar el hielo existente e impide que deshielos estacionales se transformen en pérdidas definitivas.
Esta característica refuerza el argumento de que la dinámica natural del agua desafía modelos lineales de calentamiento y exige interpretaciones más amplias del comportamiento climático.
El análisis presentado defiende que el nivel del mar no está subiendo de forma continua, sino ajustándose dentro de ciclos geológicos.
La idea de aumento acelerado, según el geólogo, ignora la escala temporal de los fenómenos naturales y simplifica un proceso que involucra interacciones complejas entre hielo, atmósfera, océanos e hidrología continental.
Comprender el pasado es esencial para interpretar el presente: las variaciones observadas hoy pueden ser solo reflejos de tendencias iniciadas hace miles de años.
¿Cree usted que el nivel del mar está realmente en recuo, como sugieren estas evidencias geológicas, o considera que los datos recientes de calentamiento global indican lo contrario? Deje su opinión en los comentarios, queremos escuchar a quienes siguen de cerca estas transformaciones.


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