La energía solar en Brasil pasará por un cambio relevante a partir de enero de 2026, cuando entre en vigor una nueva etapa de cobro prevista en el marco legal del sector. Con el avance del cronograma de la Ley nº 14.300/2022, conocida como Marco Legal de la Generación Distribuida, los consumidores que instalaron sistemas fotovoltaicos homologados después del 7 de enero de 2023 sentirán un aumento directo en el costo de la propia generación de energía, debido a la ampliación del cobro del llamado hilo B.
A pesar de que la energía solar siga siendo una alternativa económicamente ventajosa a largo plazo, el nuevo modelo reduce parte de los créditos compensados en la factura de luz. Así, el debate sobre costos, retorno de la inversión y reglas regulatorias cobra aún más importancia.
Qué es el hilo B y por qué impacta la energía solar
El hilo B representa la parte de la tarifa de energía destinada a remunerar la red de distribución. En otras palabras, se trata del costo por el uso de la infraestructura de las distribuidoras, como postes, cables, transformadores y sistemas de mantenimiento.
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Hasta hace poco, los consumidores de energía solar conectados a la red compensaban prácticamente toda la energía inyectada, sin asumir completamente este costo. Sin embargo, el marco legal estableció una transición gradual, precisamente para equilibrar el sistema eléctrico.
De acuerdo con el texto de la Ley nº 14.300/2022, el cobro del hilo B aumenta de forma escalonada a lo largo de los años. En 2026, este cobro alcanza un nuevo nivel, reduciendo el volumen de créditos descontados en la factura.
Quién será afectado a partir de 2026
La nueva regla no afecta a todos los consumidores de la misma forma. Según el gobierno y la regulación del sector eléctrico, quienes instalaron sistemas fotovoltaicos hasta el 6 de enero de 2023 mantienen reglas más ventajosas, con mayor previsibilidad de compensación.
Por otro lado, los consumidores que homologaron sus sistemas después del 7 de enero de 2023 pasan a integrar el régimen de transición. Este grupo sentirá, a partir de 2026, el impacto más evidente del cobro del hilo B.
Así, el costo de la energía generada aumenta, aunque la electricidad producida siga siendo limpia y renovable.
Por qué el costo de la generación solar está cambiando
El crecimiento acelerado de la energía solar distribuida trajo beneficios ambientales y económicos. Sin embargo, también generó desafíos para el sistema eléctrico.
Según el gobierno federal, la expansión de la generación distribuida exige un mantenimiento constante de la red, que sigue siendo utilizada por los consumidores solares. Por eso, el cobro del hilo B busca distribuir estos costos de manera más equilibrada.
De esta manera, la energía solar deja de estar totalmente exenta del pago por la infraestructura. El objetivo declarado es garantizar sostenibilidad económica al sistema eléctrico en su conjunto.
El impacto directo en la factura de luz
En la práctica, el consumidor de energía solar empezará a percibir menos créditos compensados en la factura. Esto significa que parte de la energía inyectada en la red no será descontada por completo.
Aun así, es importante destacar que la factura de luz tiende a seguir siendo más baja que la de los consumidores sin generación propia. El aumento no elimina los beneficios, pero reduce el ahorro mensual.
Según especialistas del sector eléctrico, el retorno de la inversión en energía solar puede alargarse, pero sigue siendo positivo, especialmente en regiones con alta incidencia solar.
Energía solar y previsibilidad regulatoria
El Marco Legal de la Generación Distribuida fue creado precisamente para ofrecer previsibilidad. Antes de la Ley nº 14.300/2022, el sector vivía bajo el riesgo constante de cambios bruscos.
Con el nuevo modelo, el gobierno estableció un cronograma claro. Así, consumidores y empresas pueden planificar inversiones con mayor seguridad.
Según comunicados oficiales del gobierno, la intención no es desincentivar la energía solar, sino integrarla de manera equilibrada al sistema eléctrico nacional.
El contexto histórico de la generación distribuida en Brasil
La generación distribuida comenzó a ganar fuerza en Brasil a partir de la década de 2010, impulsada por la caída en el precio de los paneles solares y por el aumento de la tarifa de energía convencional.
A lo largo de los años, millones de consumidores se adhirieron al modelo. Esto transformó el perfil del sector eléctrico brasileño, que pasó a contar con miles de pequeños productores de energía.
En este contexto, la creación del marco legal surge como respuesta a la madurez del sector. El aumento del hilo B refleja esta nueva fase, en la que la energía solar deja de ser una excepción y pasa a integrar el sistema de forma estructural.
Qué cambia en la planificación del consumidor
Con la nueva cobranza, los consumidores necesitan evaluar mejor el dimensionamiento de los sistemas fotovoltaicos. El enfoque tiende a desplazarse hacia el autoconsumo, es decir, utilizar la energía generada en el propio momento de la producción.
Además, soluciones como baterías y sistemas de gestión energética ganan relevancia. Estas tecnologías ayudan a reducir la dependencia de la compensación en la red.
De este modo, la energía solar evoluciona hacia un modelo más eficiente y alineado a las nuevas reglas.
¿La energía solar sigue siendo ventajosa?
A pesar del aumento del hilo B, los especialistas coinciden en que la energía solar sigue siendo competitiva. El costo de la electricidad convencional sigue siendo elevado, y la previsibilidad de generación propia aún representa una protección contra ajustes futuros.
Además, los beneficios ambientales permanecen inalterados. La energía solar reduce emisiones, disminuye la presión sobre el sistema eléctrico y contribuye a la diversificación de la matriz energética.
Por lo tanto, el aumento del costo no significa el fin de la ventaja, sino una adaptación a un sector más maduro.
Fuentes oficiales y contexto cronológico
Según la Ley nº 14.300/2022, sancionada en enero de 2022, el cronograma de cobro del hilo B avanza progresivamente hasta 2029. De acuerdo con el gobierno federal y organismos reguladores del sector eléctrico, la etapa que entra en vigor en enero de 2026 amplía la participación de los consumidores solares en los costos de la red.
Conforme a la información divulgada por instituciones del sector energético, el cambio afecta solo a sistemas homologados después del 7 de enero de 2023. Los demás permanecen bajo reglas anteriores por un período más prolongado.
De esta forma, generar energía solar en 2026 será más caro, pero seguirá siendo una elección estratégica. El cambio marca una nueva fase de la energía solar en Brasil, basada en un equilibrio regulatorio, la madurez del mercado y la integración definitiva a la matriz eléctrica nacional.

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