La nueva técnica transforma vidrio común en un medio de almacenamiento duradero, barato y capaz de preservar información digital por milenios, superando discos duros y SSDs en longevidad
La posibilidad de perder datos digitales a lo largo del tiempo siempre ha sido una preocupación central de la era de la información. Sin embargo, un nuevo avance tecnológico promete cambiar radicalmente este escenario. Gracias a una innovación basada en láseres de altísima precisión, Microsoft demostró que ahora es posible almacenar grandes volúmenes de datos en vidrio común por hasta 10.000 años, utilizando materiales accesibles y técnicas mejoradas de grabación y lectura.
La información fue divulgada en un artículo científico publicado en la revista Nature, en la que investigadores detallan los avances más recientes del llamado Project Silica, iniciativa que se ha estado desarrollando desde 2019 con enfoque en almacenamiento digital a largo plazo. Según el estudio, mejoras decisivas han hecho que la tecnología sea más barata, escalable y cercana a la aplicación comercial.
A diferencia de los métodos tradicionales, que dependen de discos duros o unidades de estado sólido —generalmente con una vida útil de hasta 10 años—, el nuevo sistema se basa en la grabación de datos directamente en la estructura interna del vidrio, garantizando una estabilidad extrema a lo largo de miles de años.
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Cómo el vidrio común pasó a almacenar terabytes de información
Hasta hace poco, los científicos solo podían grabar datos en sílice fundida pura, un material caro, difícil de fabricar y disponible en pocas fuentes en el mundo. Ahora, sin embargo, el equipo demostró que la tecnología también funciona en vidrio borosilicato, ampliamente utilizado en utensilios domésticos como recipientes refractarios, puertas de horno y cristales de laboratorio.
Este avance representa un divisor de aguas, ya que reduce drásticamente los costos y amplía la disponibilidad del material. Según Richard Black, gerente de investigación asociado de Microsoft y coautor del estudio, el progreso “elimina barreras críticas para la comercialización, especialmente costo y acceso al medio de almacenamiento”.
En el experimento, los investigadores lograron grabar 4,8 terabytes de datos, el equivalente a cerca de 200 películas en resolución 4K, distribuidos en 301 capas dentro de una placa de vidrio que mide apenas 0,08 por 4,72 pulgadas (aproximadamente 2 por 120 milímetros).
La tasa de grabación alcanzó 3,13 megabytes por segundo (MB/s). Aunque este valor es significativamente inferior a la velocidad de un disco duro convencional (alrededor de 160 MB/s) o de un SSD moderno (hasta 7.000 MB/s), el enfoque de la tecnología no está en la velocidad, sino en la longevidad extrema de los datos, estimada en más de 10.000 años.
El papel del láser y de los “voxels” en la grabación de los datos

El corazón de la innovación está en el uso de una técnica avanzada llamada escritura de voxels birrefringentes por láser. Mientras que los píxeles representan puntos bidimensionales en una imagen, los voxels son sus equivalentes tridimensionales, permitiendo que la información sea almacenada en profundidad dentro del vidrio.
La birrefringencia, fenómeno óptico de doble refracción, se utiliza para codificar los datos al alterar la polarización de la luz dentro de la estructura del material. Uno de los principales avances presentados en el estudio fue el desarrollo de un pseudo-pulso único, que reemplaza el antiguo método de dos pulsos separados. En este nuevo sistema, un único pulso de láser se divide tras la polarización, creando dos puntos de grabación distintos en voxels diferentes.
Además, los investigadores introdujeron la grabación paralela, permitiendo que múltiples voxels sean escritos simultáneamente en áreas muy cercanas, lo que aumenta significativamente la eficiencia del proceso y abre camino para mejoras futuras en la velocidad.
Otro salto tecnológico fue la creación de los llamados “voxels de fase”. En este método, los datos no son codificados por la polarización del vidrio, sino por la cambio de fase del material, provocada por variaciones controladas de energía y presión. Este enfoque requiere únicamente un pulso de láser y también dio lugar al desarrollo de una nueva técnica específica para la lectura de esta información.
Por último, el equipo logró identificar señales de envejecimiento de los datos dentro de los voxels, utilizando este método en conjunto con pruebas aceleradas de degradación. Los resultados indicaron que la información permanecería legible por más de 10.000 años, incluso en condiciones extremas.
Almacenamiento para el futuro: archivos, cultura y memoria digital
Debido a su durabilidad excepcional, el almacenamiento en vidrio no fue diseñado para reemplazar dispositivos cotidianos, como HDs y SSDs. En cambio, su uso está destinado principalmente a archivamiento a largo plazo, preservación histórica, científica y cultural.
En este sentido, Microsoft ya había presentado anteriormente planes para conservar registros musicales en el Global Music Vault, en Noruega, utilizando esta tecnología. La idea es crear repositorios casi eternos para datos considerados demasiado valiosos para ser perdidos con el tiempo.
El avance también surge en un contexto más amplio de exploración de nuevos medios de almacenamiento. Recientemente, otro estudio independiente demostró la capacidad de almacenar 360 terabytes de datos en solo media milla (0,8 km) de ADN, reforzando la carrera global por soluciones duraderas y compactas.
El próximo paso del Project Silica será mejorar aún más los sistemas de lectura y escritura, incluyendo el desarrollo de láseres más eficientes y la prueba de nuevas composiciones de vidrio, en busca del material ideal para maximizar estabilidad, densidad de datos y viabilidad industrial.

Incrivel sou fã de avanços tecnologicos e esse é um dos grande imagine daqui 100 ou 200 anos uma base de dados feita desse material