Entienda los detalles del mayor robo de criptomonedas de la historia, con información sobre el monto robado, estrategias de ataque y consecuencias
En febrero de 2025, el universo de las criptomonedas fue sacudido por un ataque cibernético de proporciones inéditas. La Bybit, corretora de destaque mundial, tuvo US$ 1,5 mil millones desviados en una única acción criminal.
El valor, equivalente a R$ 8,6 mil millones, superó el antiguo récord del robo de la Poly Network en 2021, que sumó US$ 610 millones.
El impacto no vino solamente de los montantes involucrados. La sofisticación del ataque llamó la atención de especialistas e inversores, generando dudas sobre la real eficacia de los sistemas de protección en el sector.
-
Guindaste ZCC 11000 desembarca en el puerto de Vitória y sigue a Ceará en un convoy con 64 remolques: Zoomlion, fundada en 1992, monta un monstruo que levanta más de 600 coches populares a 93 m.
-
El mayor drama de nacer en Marte no es respirar: biólogo de Rice dice que los hijos de colonos pueden dejar de ser Homo sapiens, moldeados por la baja gravedad, la radiación y el aislamiento que divide a la humanidad.
-
Sin unidad externa separada y diseñado para encajar en la ventana, el aire acondicionado monobloque usado en Japón surge como una alternativa para quienes no pueden instalar un split en un apartamento alquilado.
-
China prepara una isla flotante pilotable de 78 mil toneladas para investigación en aguas profundas: alberga a 240 personas durante meses, enfrenta tifones de categoría 17 y olas de 9 m, y utiliza metamaterial que disipa explosiones nucleares.
La Bybit, con sede en Dubái, vio defensas robustas ser superadas, evidenciando la necesidad de una revisión urgente en las prácticas de seguridad digital.
Cómo ocurrió el robo
El ataque fue detectado cuando la Bybit notó una “actividad no autorizada” en una de sus carteras frías de criptomonedas.
Esta cartera, utilizada para almacenar Ethereum y Staked Ether (stETH), es considerada más segura para operar desconectada de Internet. Aún contaba con un sistema multisig, que exige múltiples firmas para autorizar transacciones.
A pesar de estas capas de protección, los cibercriminales lograron eludir el sistema. El robo ocurrió durante una transferencia rutinaria entre la cartera fría y carteras calientes —estas últimas conectadas a la red y usadas para movimientos diarios.
Los hackers manipularon el protocolo de contrato inteligente, alterando la interfaz de firma de la transacción.
Este cambio hizo que los responsables de las claves privadas creyeran que estaban validando una operación legítima. En realidad, la transacción autorizó el envío de alrededor de 400 mil unidades de ETH y stETH a una única cartera controlada por los criminales.
Los sospechosos detrás del ataque
Las investigaciones apuntan las sospechas hacia el Grupo Lazarus, un grupo de cibercriminales de Corea del Norte. Reconocido por su habilidad en realizar ataques sofisticados, el Grupo Lazarus tiene un historial en el sector, incluido el robo de US$ 550 millones de la red Axie Infinity.
Expertos indican que las tácticas utilizadas en el ataque a Bybit —como manipulación de interfaces e ingeniería social— son características del grupo.
La asociación del Grupo Lazarus con el gobierno norcoreano y su experiencia en invasiones complejas fortalecen las hipótesis de que están involucrados en este nuevo caso.
Implicaciones para el mercado de criptomonedas
Este episodio evidencia una cuestión crítica: incluso sistemas con múltiples capas de seguridad no son inmunes a fallas. El ataque a Bybit demuestra que el factor humano sigue siendo el punto más vulnerable. La ingeniería empleada por los infractores exploró precisamente esta fragilidad.
El caso encendió una alerta importante para el mercado. La necesidad de reforzar medidas de protección y ampliar la capacitación de los profesionales del sector se vuelve urgente. La concienciación sobre la técnica de manipulación puede ser decisiva para evitar nuevos ataques.
A pesar del golpe, la Bybit declaró resiliencia. La corretora logró levantar recursos rápidamente para mantener sus operaciones. Ahora, concentra esfuerzos en rastrear y congelar los fondos desviados, intentando evitar que sean lavados mediante transferencias anónimas a bitcoin.
Este robo, el mayor de la historia de las criptomonedas, revela la creciente sofisticación del crimen cibernético y expone desafíos cruciales para el futuro de la seguridad digital en el sector.
Con información de Terra.

Seja o primeiro a reagir!