En Pinhal da Serra, su Tinga, Rosselino conocido como Portinga, dice que el hombre vive hace más de 40 años solo y hace ocho años se esconde en la casa; cocina frijoles en el fuego de suelo, planta maíz, yuca y batata dulce, mientras la sequía enrolla el maíz y seca los frijoles
El relato registrado en la propiedad de Pinhal da Serra, en Río Grande del Sur, muestra que el hombre vive hace más de 40 años solo en el monte y define la elección como “mi tipo”. Se presenta como Rosselino, conocido por muchos como Portinga y llamado su Tinga por el reportero Jaon Moraes, del canal JJ88.
En la conversación, el residente afirma que está hace ocho años “escondido” en la casa actual y que ya intentó vivir acompañado, pero “nunca funcionó”. En 4,5 hectáreas, describe una rutina sustentada por lo que produce, centrándose en frijoles, maíz, yuca y batata dulce, además de perros y animales que circulan cerca del galpón.
Dónde vive y por qué dice que se esconde

Al llegar a la casa, el reportero pregunta si “es por aquí que el señor vive de verdad”, y la respuesta es directa: “es aquí donde me escondo”.
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El residente asocia el aislamiento a una elección de vida y refuerza que, para él, vivir “solito” es preferible a una convivencia que limite la autonomía.
En el mismo trecho, resume su propia metáfora: un toro solo “se lame entero” y hace lo que quiere, mientras una junta de bueyes “sólo lame la punta del hocico”.
La comparación aparece como una explicación práctica del motivo por el cual el hombre vive hace más de 40 años solo.
La cocina en el fuego de suelo y el frijol del día

El reportero relata que solo encontró al residente ese día porque él estaba “cocinando frijoles”.
La cocina está al aire libre, cerca de donde están los perros, con un fuego de suelo cubierto por una chapa.
Según el residente, “el fuego nunca se apaga”, y utiliza leña guardada en un rincón para mantener la llama.
A continuación, muestra el proceso de manejar los frijoles: hay “frijol mulato” en la roza y “frijol rojo” ya cosechado, que él abanica para quitar piedras y terrones antes de “echar en la olla”.
El frijol también aparece como un ítem vendido a un vecino citado como César, además de ser la comida principal de las comidas, que dice hacer “solo al mediodía y de noche”.
Maíz, sequía y riesgo de pérdida en la cosecha
El escenario del cultivo se describe como crítico: “está necesitando una lluvia”, dice el reportero al mostrar el maíz “enrollándose”.
El residente confirma que la situación es general y observa que el maíz “de esa edad ahí está secando”.
En el diálogo, aparece la evaluación de que “va a ser grande la pérdida este año”, caso la lluvia no venga.
También hay referencia al plazo: el reportero comenta que, “con 15 días, si llueve, se salva”.
El residente señala que la región de “Costa de Río” suele recibir “una buena lluvia”.
En el área de producción, menciona “media hectárea” de cultivo cerca de la casa, además de señalar partes del terreno con pastura y una área “allá abajo” con maíz.
Yuca y batata dulce en el calendario de agosto
Al listar lo que cultiva, el residente cita explícitamente yuca y batata dulce como base de la rutina y del cuidado de los animales.
Afirma que planta “mes de agosto” y que, en ese período, coloca yuca, batata dulce y otras culturas en la tierra.
En la roza, describe técnicas de conservación, enterrando la rama para guardar y retirar brotes después.
El tema vuelve cuando el reportero pregunta sobre la siembra: profundidad, corte y forma de clavar la rama.
El residente explica que puede plantar “bien bajito” y relata un aprendizaje con “italianos” de Criúva, defendiendo el método de cortar y enterrar directo para que la yuca “dé todo alrededor de la raíz”.
En otro punto, comenta el uso de la rama de batata dulce para alimentar cerdos y refuerza que batata dulce y yuca son opciones que, según él, poca gente de la región quiere plantar.
Perros, cerdos y la asociación para seguir
Cerca de la casa, presenta “mis compañeros” y cuenta que tiene cinco perros, incluyendo uno que llama “americano”.
El residente describe la relación como parte de la seguridad del lugar, diciendo que “gente extraña no entra”.
La rutina incluye cerdos, un galpón construido por él y animales hospedados, como un ternero y un lechón que aparecen juntos en el relato.
También menciona una asociación con un pariente, descrito como alguien que le ayuda en momentos de enfermedad y que recibió animales y parte del cuidado.
El mismo día, relata que vendió cerdos y que el pariente “llevó para allá” y mantiene “50 sacos de maíz dentro de casa”.
La dinámica se resume en la frase: “él me ayuda y yo lo ayudo”.
Reliquias de la propiedad e historias que se convirtieron en memoria local
Además de la producción, aparecen objetos considerados “reliquias”.
El residente muestra una bicicleta Monarque antigua y dice que compró una “motito” hace seis meses.
Cuenta que intentaron comprar la bicicleta para lijar y pintar, pero rechazó y concluyó: “es una reliquia de verdad”.
En el terreno, cita “uva del Japón”, plantada hace ocho años, y describe cómo la casa, las herramientas y la madera van quedando con el tiempo.
Al final, deja un mensaje de agradecimiento a quienes ayudan y pide que las personas “ayuden a todo el mundo”.
En el conjunto del relato, el hombre vive hace más de 40 años solo aparece como descripción de una elección sostenida por trabajo diario, frijoles, maíz, yuca y batata dulce, a pesar de la sequía y del riesgo en la cosecha.
Si vives en área rural y reconoces señales de sequía como el maíz enrollándose o los frijoles secándose, registra la situación y conversa con vecinos y parientes que dependen de la cosecha para planificar el próximo ciclo.
¿Qué más te llamó la atención en la rutina de quien dice que el hombre vive hace más de 40 años solo, el fuego de suelo, los frijoles, el maíz, la yuca o la batata dulce?


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