Anciano Carmelindo Freitas, residente de Costa de Miraguaia (RS), se graduó en Historia a los 89 años. Desde la agricultura hasta el Mobral, del estudio en casa a los exámenes en el Colegio Santa Terezinha, realizó un sueño antiguo y aún planea lanzar un nuevo libro.
De la cosecha al cuaderno, ¡el anciano realiza su sueño y se gradúa en Historia! Un sueño guardado durante décadas y finalmente llevado a cabo. Hay personas que miran la edad y ven un “límite”. Carmelindo Freitas miró sus 89 años y vio “hora de cumplir una promesa”. Residente de Costa de Miraguaia, en Río Grande del Sur, se graduó en Historia y estampó en su diploma el mayor deseo de su vida: aquel que había quedado guardado desde su juventud por falta de oportunidades y por una trayectoria llena de trabajo arduo.
Y no fue un aplauso automático. Tuvo que escuchar comentarios que desanimarían a mucha gente. En sus palabras: “Cuando decía que iba a ir a la universidad, algunos me apoyaban, otros preguntaban qué quería hacer con eso”. Aun así, siguió firme.
“Cumpliré 90 en marzo” y la gratitud vino junto
Con la familia a su lado y una red de apoyo que nunca olvidó, Carmelindo celebró el logro pensando ya en su próximo cumpleaños.
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En una entrevista a Rádio Itapuí, resumió su sentimiento con simplicidad: “Voy a cumplir 90 años en marzo y estoy muy agradecido con las personas que me apoyaron para llegar hasta aquí”.
Si deseas ver al propio Carmelindo contando este camino, la emisora también publicó el contenido del programa en video, ¡mira abajo!!
De la cosecha al cuaderno: el camino fue largo
Su historia comienza lejos de aulas climatizadas y bibliotecas. Carmelindo creció en la agricultura, en Costa de Miraguaia, y su infancia estuvo marcada por dificultades para acceder a la educación.
En su juventud, quería seguir una carrera militar, pero la falta de recursos cambió el rumbo. Fue entonces cuando decidió cambiar de rumbo: “Volví mi mente hacia el estudio”, como recordó.
Después de años de trabajo en la cosecha, ingresó al Mobral (Movimiento Brasileño de Alfabetización) y retomó sus estudios. Este programa fue instituido por ley en la década de 1960 —incluido en la Ley nº 5.379/1967.
Profesores que se convirtieron en “divisor de aguas”
El empujón continuó cuando participó en clases en el Museo Caldas Júnior, en Santo Antônio da Patrulha (RS). Allí, tuvo contacto con educadoras que considera fundamentales.
Una de ellas fue la profesora Paulinha Reinaldo, de quien dijo: “Ella me abrió un abanico de conocimientos” (relato dado en una entrevista a Rádio Itapuí).
Luego vino la profesora Josélia, quien ayudó a Carmelindo a escribir su primer libro. Según él, la orientadora fue clave para construir su vida como escritor.
Pandemia, estudio en casa y exámenes “donde fuese”
Cuando la pandemia suspendió las clases presenciales, no dejó los libros. Mantuvo una rutina de lectura y continuó estudiando en casa.
Los exámenes se realizaban en el Colégio Santa Terezinha y, en algunas ocasiones, también en la casa del hijo, en Gravataí, con la ayuda de la nuera, que actuaba como tutora. Es decir: si el camino cambiaba, la disciplina permanecía.
Al final, cuando recibió el diploma, Carmelindo definió el momento como la “realización plena de un deseo guardado durante décadas”.
Un mensaje directo para quienes piensan en rendirse
A pesar de problemas de salud, no habla de parar. Carmelindo contó que ya trabaja en un nuevo libro y que sigue observando el cotidiano para transformar en historias. Y explicó lo que le gusta retratar: “Escribo sobre la gente, sobre el talento que cada uno tiene, incluso los más simples”.
En la misma entrevista, dejó un mensaje claro para quienes enfrentan dificultades para estudiar:
“A todas las personas —ancianos, adultos y niños— estudien. No desistan ante ningún obstáculo. Brasil será un país grandioso si la gente estudia”, concluyó.
Historia se convirtió en inspiración para millones de brasileños
El caso de Carmelindo cobra aún más peso en un Brasil que envejece rápidamente. Según datos publicados basados en la PNAD Continua, la proporción de personas ancianas (60+) creció del 11,3% (2012) al 16,1% (2024).
En otras palabras: tener personas mayores de 80 años ocupando espacios de aprendizaje y realización no es una “excepción folclórica”, es parte de un cambio demográfico real. Y su historia, contada desde el sur de Brasil, muestra cómo la educación y la persistencia pueden ir de la mano en cualquier etapa de la vida.
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Sou natural de Santo Antônio da Patrulha, filho de agricultor, não conheço o Sr. Carmelindo, fico orgulhoso por ver meu conterrâneo, com idade tão elevada, conquistar o título de Grau Superior. Sei o quanto é difícil ser agricultor, trabalhar e estudar. Sou formado em Administração pública e Privada e conclui o curso em 1998, aos 48 anos de idade.
Parabéns Sr. Carmelino!! Que exemplo!!
E agora serve pra que? A mesma coisa de ficar milionário com dinheiro sem vida não sabemos quando vamos embora mas temos uma ideia a onde vamos