El Tribunal de Justicia de Santa Catarina decidió que los ladridos esporádicos de perros no configuran daño moral. El entendimiento refuerza la necesidad de prueba técnica y delimita los límites de tolerancia previstos en el Código Civil en conflictos de vecindad.
Una decisión reciente del Tribunal de Justicia de Santa Catarina aclaró las condiciones necesarias para que los ruidos causados por perros puedan ser considerados motivo de indemnización en el contexto de la convivencia entre vecinos.
El entendimiento, establecido por la 3ª Cámara Civil el 27 de febrero de 2025, reforzó que los ladridos ocasionales no constituyen daño moral ni configuran infracción al derecho al sosiego, a menos que superen los límites considerados normales en áreas residenciales.
La controversia tuvo inicio cuando un residente de Itajaí presentó una acción judicial solicitando una reparación financiera por un valor de R$ 3 mil.
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Él alegaba que los ladridos provenientes de la casa vecina, desde 2017, le estarían causando incomodidad y perjuicio a su calidad de vida.
El caso ganó notoriedad por tratar de un conflicto cada vez más común en grandes ciudades, donde la presencia de animales de compañía es significativa y los límites de la convivencia deben ser respetados.
TJ/SC define límites para el inconveniente sonoro entre vecinos
Al examinar el proceso, los desembargadores observaron que, a pesar de las grabaciones anexadas por el autor, realizadas a través de una aplicación de teléfono móvil, no fue posible comprobar que los ruidos eran continuos o que excedían lo aceptable.
Un informe policial elaborado durante la instrucción tampoco indicó irregularidad, y el propio residente desistió de presentar testigos para respaldar su versión de los hechos.
La relatoría del fallo destacó que la existencia de perros en un entorno urbano naturalmente implica en ruidos puntuales, resultado del comportamiento animal y, a menudo, de reacciones a estímulos del entorno.
Según el entendimiento de la Cámara, la legislación brasileña, especialmente el artículo 1.277 del Código Civil, protege el derecho de vecindad, pero exige para la configuración de perturbación la demostración inequívoca de que el inconveniente supera los estándares de convivencia civilizada.
En el voto, el relator enfatizó que “se espera que, en lugares con la presencia de animales, ocurran ladridos esporádicos, muchas veces uno en reacción a otro, lo que no desencadena una violación al derecho al sosiego”.
Para los magistrados, al autor le faltó demostrar técnicamente que el ruido era anormal a tal punto que justificara la indemnización.
La prueba técnica es esencial para procesos de este tipo
El entendimiento del Tribunal refleja una jurisprudencia consolidada en el Superior Tribunal de Justicia, que admite la posibilidad de indemnización por perturbación sonora solo cuando se demuestra, de manera precisa, que el ruido es excesivo y continuo.
En estos casos, los registros oficiales, informes técnicos elaborados por ingenieros acústicos con equipos calibrados para la medición de decibelios, además de testimonios idóneos, suelen ser determinantes para la configuración del derecho a indemnización.
En el proceso en cuestión, el material presentado por el residente no fue considerado suficiente para certificar la gravedad de la perturbación alegada.
El hecho de que el policía militar llamado al lugar no haya constatado ruido fuera de lo común pesó en la evaluación de los desembargadores.
La ausencia de pruebas técnicas y de testigos contribuyó a la improcedencia del pedido.
Además, los desembargadores destacaron que el derecho al sosiego debe equilibrarse con la libertad de propiedad y el derecho a mantener animales domésticos.
Este equilibrio exige renuncias recíprocas entre vecinos, ya que la vida en comunidad impone límites y deberes compartidos.
Repercusión para propietarios de mascotas y vecinos
La decisión sirve como referencia para situaciones similares, delimitando criterios para el análisis de solicitudes de indemnización relacionadas con el ruido provocado por perros.
Según datos del IBGE, se estima que hay alrededor de 65 millones de perros en hogares brasileños en 2025, lo que evidencia la tendencia al aumento en los conflictos de esta naturaleza.
Para aquellos que enfrentan inconvenientes debido al ruido de animales, los especialistas recomiendan inicialmente buscar el diálogo directo, intentando resolver la situación de manera amigable.
Si persiste la perturbación, es fundamental reunir pruebas robustas, como informes de ocurrencias policiales, testimonios de vecinos del mismo edificio o manzana y, especialmente, informes de peritaje acústico que certifiquen el nivel de ruido y su frecuencia.
Los jueces también señalaron que las aplicaciones de grabación de audio pueden ayudar a registrar episodios, pero, aisladamente, rara vez convencen a los tribunales sin un examen pericial calificado.
La tecnología, por lo tanto, debe combinarse con métodos tradicionales de prueba para tener un efecto práctico en las acciones judiciales.

Convivencia, soluciones y tendencia en el poder judicial
Los especialistas en derecho inmobiliario y condominial apuntan que lo ideal es invertir en medidas preventivas, como el adiestramiento de perros, el enriquecimiento ambiental para evitar ladridos motivados por ansiedad y el uso de barreras acústicas en espacios exteriores.
Los condominios pueden también prever horarios de silencio y reglas específicas en convenios para minimizar roces.
El entendimiento de la 3ª Cámara Civil señala que la protección del sosiego debe coexistir con otros derechos, exigiendo ponderación y pruebas concretas antes de cualquier medida judicial.
La tendencia, según abogados que actúan en esta área, es que los tribunales brasileños sigan exigiendo cada vez más rigor en la comprobación de perturbaciones sonoras antes de conceder indemnizaciones.
En el escenario actual, ¿cómo evaluarías el equilibrio entre el derecho al silencio y la libertad de mantener animales de compañía en las ciudades?

Eu não suportaria qualquer barulho constante nem na minha casa. Tenho ansiedade de alto nível e fico pensando nos autistas que tbm não suportam barulho. No meu caso, chamaria os bombeiros p me socorrer pois me dá crises. Não sou eu, não é pq sou chata, é que não suporto barulho mesmo. Tenho laudos não de um psiquiatra, mas de três.
Minha vizinha tem 21 ****, e não é uma chácara, é casa de conjunto, sabem o que é 21 **** latindo as 03, as 4, 5, enfim várias vezes no dia?!!? Mas o que fazer? Hj em dia, não podemos reclamar, pois criaremos um problema muito maior do que o incomodo com os latidos.
O que é mais fácil calar a boca de um ****,ou á descarga de uma moto,pois **** foi Deus quem criou e á moto foi o homem, tô certo ou estou errado? teve um político que queria que os **** se calasse, resumindo está querendo sacrificar ****, á descarga de moto incomoda muito mas e é muito fácil de silenciar,👍