Nuevo Aeropuerto Internacional de Dalian, en China, costará 13 veces más que todo el plan de inversión para 66 intervenciones en aeropuertos brasileños en los próximos años.
La China está redefiniendo los límites de la ingeniería y la inversión en infraestructura con su más nuevo proyecto monumental: el Aeropuerto Internacional de Dalian Jinzhouwan. Erguido literalmente desde cero sobre el océano, el proyecto tiene un presupuesto estimado en 130 mil millones de reales. Para poner en perspectiva, el valor destinado a este único aeropuerto offshore es más de 13 veces superior al inversión total prevista para 66 intervenciones en 55 aeropuertos brasileños en el biênio 2025-2026, que suma R$ 9,7 mil millones, según datos del Ministerio de Puertos y Aeropuertos de Brasil.
Conforme detallado por publicaciones especializadas como Construction Time, el proyecto no es solo una expansión logística, sino una demostración de poderío técnico. La obra involucra la creación de una isla artificial colosal de 20,87 km² en el Mar de Bohai, exigiendo el movimiento de millones de metros cúbicos de relleno y el uso de geotecnia avanzada para garantizar la estabilidad de una estructura que, en breve, recibirá decenas de millones de pasajeros por año, conectando el noreste de China con el resto del mundo.
¿Por qué construir un aeropuerto en el mar?
La decisión de China de lanzar el Aeropuerto Internacional de Dalian Jinzhouwan en el océano no fue un capricho arquitectónico, sino una necesidad estratégica. Dalian es un vital polo económico y portuario en el extremo noreste del país, actuando como punto de conexión con Corea del Sur y Japón. El aeropuerto existente, Dalian Zhoushuizi, opera desde hace años por encima de su capacidad máxima, sofocando el potencial de crecimiento de la región.
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Más importante, la geografía de la ciudad, densamente urbanizada y rodeada de montañas, no ofrecía espacio en tierra firme para la expansión masiva necesaria para transformar Dalian en un hub internacional completo. La solución, inspirada en proyectos como el de Kansai, en Japón, fue avanzar 4,5 kilómetros sobre el Mar de Bohai. El proyecto, según Construction Time, fue originalmente aprobado en 2012 y iniciado en 2014, pero enfrentó una serie de interrupciones. Problemas de financiación, desafíos ambientales y la pandemia paralizaron la obra. Solo en 2023 el proyecto fue resucitado, ahora como prioridad del 14º Plan Quinquenal de China, simbolizando la superación técnica del país.

La Batalla Geotécnica para Vencer el Asentamiento
Elevar una plataforma de 20,87 km² (mayor que el Aeropuerto de Kansai y el de Hong Kong) es un desafío geotécnico extremo. La Construction Time reporta que la obra exigió el relleno de impresionantes 187 millones de metros cúbicos de suelo y materiales diversos, contenidos por un dique perimetral de 21 kilómetros. El subsuelo marino, compuesto por capas gruesas de arcilla blanda y altamente compresible, es el principal enemigo. El riesgo es el «asentamiento diferenciado», un hundimiento irregular del terreno que puede agrietar pistas y terminales.
Para evitar el desastre de asentamiento sufrido por otros aeropuertos marítimos, la ingeniería china aplicó soluciones de punta. Cerca de 12 millones de drenos verticales prefabricados (PVDs) fueron instalados en toda el área. Estos drenos funcionan como sorbetes, acelerando la expulsión del agua del suelo profundo y promoviendo la consolidación (compactación) del terreno de manera controlada. Simultáneamente, se utilizó la compactación dinámica, con martillos de 90 toneladas aplicando energía de impacto para compactar el suelo hasta 13 metros de profundidad.
La gestión de la obra es otro destaque. Todo el proceso es monitoreado en tiempo real por una red con más de 3,7 millones de lecturas de sensores (extensómetros y sensores de presión). Estos datos alimentan una plataforma BIM (Modelado de Información de la Construcción) centralizada, que utiliza inteligencia artificial para prever asentamientos anormales. Según Construction Time, cada pilote hincado tiene un código QR de rastreabilidad, vinculando datos de profundidad y resistencia a una base de datos digital.
El Abismo de la Inversión: China vs. Brasil
La disparidad financiera es lo que realmente dimensiona la ambición de China. Los R$ 130 mil millones (aproximadamente 26,3 mil millones de yuanes, según Construction Time) destinados a una única obra en Dalian contrastan de forma gritante con la realidad de la infraestructura aeroportuaria brasileña. Según datos oficiales del Ministerio de Puertos y Aeropuertos de Brasil, el inversión planeado para el biênio 2025-2026 en todo el país suma R$ 9,7 mil millones.
Este monto brasileño, que combina aportes privados de concesiones y recursos públicos, se distribuirá en 66 intervenciones diferentes, en 55 aeropuertos (incluyendo grandes terminales como Congonhas y Guarulhos, además de la aviación regional). En resumen, el gobierno chino está invirtiendo en un único proyecto 13,4 veces más de lo que Brasil invertirá en toda su red aeroportuaria principal en el mismo período. La escala del proyecto chino, por sí sola, ya supera la inversión sumada de varios años en infraestructura en Brasil.
El Futuro: Un Hub Global
Cuando esté plenamente operativo, con cuatro pistas (previstas para 2035), el Aeropuerto Internacional de Dalian Jinzhouwan tendrá capacidad para más de 80 millones de pasajeros por año y 550.000 toneladas de carga. El terminal principal, con 500.000 m², rivaliza en tamaño con gigantes como el de Dubái. El objetivo es claro: conectar Dalian con los principales hubs de Asia, Europa y América del Norte, solidificando la posición de China en la logística global.
El proyecto, sin embargo, va más allá de la aviación. Construction Time señala que la isla artificial fue diseñada para recibir parques logísticos y centros de investigación en aviación. Para la ciudad de Dalian, la obra fuerza la reurbanización de su costa y acelera inversiones en movilidad integrada, como nuevas líneas de metro y carreteras elevadas. Más que un aeropuerto, China está construyendo una nueva centralidad económica sobre el mar.
El Aeropuerto de Dalian es la prueba de que para China, límites de presupuesto y ingeniería parecen ser solo etapas a superar. La comparación con las inversiones en Brasil plantea un debate crucial sobre prioridades y capacidad de ejecución a gran escala.
Ante esta disparidad monumental de inversión, ¿cómo ve el futuro de la infraestructura en Brasil? ¿Cree que esta escala de proyecto de China impacta el mercado global de logística? Deje su opinión en los comentarios, queremos escuchar a quienes viven la realidad de la infraestructura en la práctica.

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