Celso Pereira Neto y Lucas Faraco terminan la jornada iniciada en 2018, tras 2.630 días de navegación por tres océanos, 52 países y desafíos extremos, incluidos tormentas, pandemia, aislamiento prolongado y fuerte repercusión en las redes sociales
Después de más de 7 años navegando por los océanos del planeta, los hermanos Celso Pereira Neto y Lucas Faraco completaron una vuelta al mundo en velero, regresaron a Ubatuba recientemente y terminaron una jornada de 2.630 días que pasó por 52 países y tres océanos.
La llegada ocurrió alrededor de las 10:30, en Saco da Ribeira, en Ubatuba, en el Litoral Norte de São Paulo, lugar del cual los hermanos habían partido en marzo de 2018. La conclusión de la travesía marcó el fin de un proyecto iniciado aún en la juventud.
Celso Pereira Neto tiene 32 años y Lucas Faraco, 29. Los dos se hicieron conocidos en las redes sociales al compartir, a lo largo de los años, la cotidianidad del viaje, los desafíos en el mar y el contacto con diferentes culturas.
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Según Celso, la recepción superó cualquier expectativa creada antes del regreso a Brasil, especialmente por el cariño demostrado por amigos, familiares y seguidores que acompañaron la trayectoria desde el inicio.
Él afirmó que, después de recorrer el mundo entero, la sensación de llegar nuevamente al país de origen reforzó el sentimiento de pertenencia y la importancia del regreso al hogar.
Lucas destacó que la experiencia transformó profundamente su visión del mundo, resaltando que siete años viajando trajeron aprendizajes, situaciones difíciles, momentos destacados y contacto intenso con culturas diversas.
Travesía por los océanos
El viaje comenzó oficialmente el 5 de marzo de 2018, cuando el velero dejó Ubatuba y siguió por la costa brasileña, navegando por el océano Atlántico Sur durante la primera etapa de la jornada.
Después de recorrer el litoral de Brasil, los hermanos avanzaron hacia la región del Caribe, pasando por las Islas Vírgenes Británicas y Colombia, hasta alcanzar el Canal de Panamá.
Del Canal de Panamá, el velero siguió rumbo al océano Pacífico Sur, con destino a Polinesia Francesa, punto donde los hermanos permanecieron más tiempo a lo largo del viaje.
Después de Polinesia Francesa, la ruta incluyó Fiji, Nueva Zelanda e Indonesia, ampliando el contacto con culturas distintas y consolidando la travesía por el Pacífico.
En la secuencia, los hermanos enfrentaron el océano Índico, considerado peligroso por las condiciones climáticas, las olas intensas y la imprevisibilidad del tiempo.
El recorrido por el Índico llevó al velero hasta el continente africano, el último antes del regreso a América del Sur y la conclusión de la vuelta al mundo.
En total, la expedición pasó por 52 países, atravesó tres océanos y se extendió por 2.630 días ininterrumpidos de desplazamientos, paradas y experiencias en tierra firme.
Origen del sueño
La conexión de los hermanos con el mar comenzó aún en la infancia, cuando fueron criados por sus padres dentro de un velero, experiencia que marcó definitivamente la relación de la familia con la navegación.
La familia es de Ribeirão Preto, en el interior de São Paulo, pero decidió abandonar la vida convencional y mudarse a un barco, pasando a vivir en Ubatuba.
La permanencia en el mar duró hasta que Celso cumplió seis años, cuando la familia optó por establecerse en tierra firme, priorizando la escuela de los niños.
Ya adultos, Celso y Lucas se graduaron e iniciaron la universidad, pero volvieron a alimentar un sueño antiguo relacionado con el velero y la posibilidad de dar la vuelta al mundo.
La decisión fue realizar la travesía a bordo del velero Katoosh, nombrado en honor a un perro de compañía de la familia, símbolo afectivo de la jornada.
Para viabilizar el proyecto, los hermanos comenzaron a ofrecer paseos en barco en el Litoral Norte de São Paulo, usando la embarcación como fuente de ingresos.
El dinero recaudado fue destinado a una reforma completa en el velero, con el objetivo de prepararlo para una misión de larga duración y grandes travesías oceánicas.
Vuelta al mundo: Inicio de la misión
Con la embarcación lista, la misión tuvo inicio el 5 de marzo de 2018, fecha que marcó oficialmente la salida de Ubatuba y el comienzo de la aventura.
Celso definió el velero como la casa y el medio de locomoción de la dupla, explicando que el viaje se asemejó a una mochila, pero realizado por mar.
Él explicó que alrededor del 90% del tiempo se pasó en tierra, aprovechando los destinos visitados, mientras que solo el 10% del viaje ocurrió efectivamente en el mar.
Inicialmente, la planificación preveía la conclusión de la vuelta al mundo en tres años, pero factores imprevistos acabaron extendiendo significativamente el cronograma.
Entre esos factores, Celso citó la pandemia y el involucramiento con los países, culturas y pueblos conocidos a lo largo del camino.
En algunas etapas, los hermanos dejaron el barco atracado y utilizaron vuelos para visitar países cercanos, aprovechando pasajes de avión con precios accesibles.
El plan inicial también incluía la posibilidad de trabajar en los países visitados para financiar la continuidad del viaje, pero esto no fue necesario.
Con el crecimiento del número de seguidores en las redes sociales, los hermanos lograron patrocinios que viabilizaron el mantenimiento del proyecto.
Planes futuros
A pesar de la conclusión de la vuelta al mundo, Celso y Lucas no pretenden permanecer mucho tiempo en Ubatuba después de la llegada a Brasil.
Según Lucas, la idea es no establecer un punto fijo en el país y seguir en movimiento, aprovechando nuevas oportunidades y desafíos.
Él afirmó que los dos son jóvenes y desean continuar viviendo nuevas aventuras, con enfoque en la creación de contenido para las redes sociales.
Lucas reveló que ya existe una nueva misión principal definida, pero que los detalles aún no pueden ser divulgados al público.
De acuerdo con él, el nuevo proyecto tiene potencial para generar aún más impacto que la propia vuelta al mundo en un velero.
La previsión es que la próxima aventura sea revelada en alrededor de dos meses, aprovechando el alcance de las plataformas digitales.
Repercusiones y llegada tras la vuelta al mundo en un velero
La recepción en Ubatuba reunió familiares, amigos y fans, reflejando la dimensión que el proyecto ganó a lo largo de los años en las redes sociales.
Actualmente, los hermanos suman 1 millón de seguidores en Instagram y más de 500 mil inscritos en YouTube, números construidos durante la jornada.
La trayectoria quedó marcada por momentos de riesgo, como el episodio ocurrido en 2019, en Polinesia Francesa, cuando el velero quedó a la deriva.
Durante una tormenta en el Océano Pacífico Sur, la embarcación se chocó con una ballena, causando la ruptura del timón responsable de la dirección.
Sin posibilidad de pedir ayuda inmediata, los hermanos enfrentaron vientos superiores a 100 kilómetros por hora y permanecieron a la deriva por más de tres días.
Lucas recordó que fueron 86 horas aterradoras hasta que la situación se resolvió, destacando el alivio al superar el episodio sin lesiones.
A pesar de los riesgos, Lucas afirmó que Polinesia Francesa fue el lugar que más le gustó entre los 52 países visitados.
Según él, la idea inicial era permanecer pocos meses, pero la pandemia prolongó la estadía a tres años, permitiendo conocer islas de forma más reservada.
Como información complementaria, los hermanos resaltan que la experiencia consolidó la relación con el mar, amplió horizontes culturales y abrió caminos para nuevos proyectos que aún serán anunciados.
Con información de G1.

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