La Tecnología Maglev redefine los límites de la velocidad ferroviaria mientras los países compiten por el liderazgo en innovación
Japón alcanzó el hito histórico de 603 km/h con trenes de levitación magnética en 2015, consolidando su posición como referencia mundial en transporte de alta velocidad. La hazaña fue realizada por el Maglev serie L0, de Central Japan Railway Company, en Yamanashi. Este rendimiento superó el récord anterior de los franceses con el TGV, que había llegado a 574,8 km/h en 2007.
Estos números representan más que velocidad: revelan décadas de investigación, miles de millones en inversiones y la búsqueda estratégica de liderazgo tecnológico. Hoy, Francia, China y Japón disputan la cima, pero hasta Brasil comienza a vislumbrar un espacio en esta carrera.
Trenes convencionales y trenes de levitación magnética
Los trenes de alta velocidad convencionales, como el TGV francés o el Shinkansen japonés, dependen de ruedas de acero y rieles reforzados. Ofrecen eficiencia comprobada, pero enfrentan el límite físico impuesto por la fricción. El resultado es mantenimiento constante, desgaste de piezas y costos elevados.
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En cambio, los trenes de levitación magnética (maglev) eliminan esa fricción. Al flotar sobre rieles-guía mediante campos magnéticos, logran alcanzar velocidades muy superiores. Japón utiliza el sistema EDS (suspensión electrodinámica con superconductores), mientras que China opera el EMS (suspensión electromagnética) en el maglev de Shanghái, que alcanza hasta 431 km/h en operación comercial.
Quién está detrás de estas innovaciones
La evolución de este sector tiene protagonistas claros. En Francia, la SNCF y Alstom fueron responsables del TGV. En Japón, empresas como Central Japan Railway Company y Kawasaki Heavy Industries dieron forma al Shinkansen y al maglev. En China, la estatal CRRC domina la producción de composiciones que circulan tanto en rieles convencionales como en líneas maglev.
En el ámbito científico, nombres como Hermann Kemper, considerado el «padre del maglev», y ingenieros japoneses como Eiji Nakatsu, que rediseñó el tren bala inspirado en el pico del martinete, ayudaron a moldear la historia de la alta velocidad.
La disputa entre Japón, Francia y China
Cada país busca exhibir sus ventajas. Japón apuesta por la confiabilidad y la seguridad del SCMaglev, que posee el récord mundial. Francia, pionera en Occidente, mantiene la tradición de eficiencia del TGV y continúa exportando tecnología a países como España y Marruecos. China, además de tener la mayor red de trenes de alta velocidad del planeta, invierte fuertemente en maglevs de 600 km/h e incluso en proyectos de «trenes voladores» que podrían superar los 1.000 km/h en tubos de vacío.
El papel de Brasil en este escenario
Brasil aún está dando sus primeros pasos en este sector, pero no está fuera del juego. Investigadores de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) desarrollaron el Maglev-Cobra, un prototipo urbano basado en superconductores. Aunque funciona a baja velocidad y en escala reducida, es una señal de que el país busca participar en la innovación.
Además, proyectos como el TAV Río-São Paulo, aprobado en 2025 por la ANTT, buscan crear una línea de alta velocidad convencional, conectando las dos mayores metrópolis brasileñas en solo 1h30 de viaje. Aún está lejos de los récords japoneses o chinos, pero es crucial para integrar la movilidad nacional.
Novedades y tendencias globales
El futuro del sector no está solo en la velocidad. Integración de modales, sostenibilidad y reducción de emisiones de carbono son prioridades. El transporte ferroviario de alta velocidad es más eficiente y limpio que el aéreo o el rodoviario, lo que lo convierte en una pieza central en los planes de transición energética.
La tendencia también apunta hacia la Ferrovia 4.0, con sistemas de control automatizados, señalización avanzada y tecnologías embarcadas que mejoran tanto la operación como la experiencia del pasajero. En este escenario, los países que logren equilibrar costo, seguridad e innovación saldrán adelante.
Brasil puede no estar listo para romper récords de 600 km/h, pero tiene una oportunidad única de beneficiarse de las experiencias internacionales. Mientras Japón y China compiten por los límites de la tecnología con trenes de levitación magnética, el desafío brasileño es más práctico: reducir costos logísticos, integrar regiones y ofrecer transporte rápido y sostenible.
¿Crees que Brasil debe invertir en trenes de levitación magnética o enfocarse primero en proyectos convencionales como el TAV Río-São Paulo? En tu opinión, ¿cuál sería la prioridad para el futuro de la movilidad en el país? Participa en los comentarios y comparte tu visión.


Trem bala foi projeto no governo dilma, ate hj tem gente recebendo salario de um projeto que nao funcionou.
Agora mais um projeto para corruptos e suas robalheiras.
Por que França? A China está anos luz à frente de todos os países com relação à trens de alta velocidade. Quanto ao Brasil, está engatinhando. Falar em «desafiar» é piada.
Ué? Por que não a França? Antes da Europa toda e depois do Japão, ela influenciou a ter TGV e trens de alta velocidade interligando toda a Europa. Em 2007, o TGV bateu o recorde de mais de 500 km por hora. A Ásia, hoje com a China, é quem brilha com trens de alta velocidade, mas por que excluir a Europa?
Quem compra um carro mira um 0km logo, penso, q o lógico seria apostar na tecnologia mais atual – Maglev.