El Jabalí Avanza Sin Control en Brasil, Amenaza Cultivos y Ganados, Presiona al Congreso y Plantea Debate sobre Descentralización, Bonificación y Aprovechamiento de la Carne
La presencia descontrolada de jabalíes y jabajavaporcos en las áreas rurales brasileñas ha vuelto a encender una alerta en el Congreso Nacional y entre entidades del agronegocio. Considerada una de las mayores plagas invasoras del país, la especie destruye cultivos, amenaza la biodiversidad y pone en riesgo la salud de los rebaños.
Estudios muestran que Brasil necesitará sacrificar más de un millón de jabalíes en 2025 para reducir los daños.
En 2024, se eliminaron alrededor de 500 mil animales, pero ese número no fue suficiente para frenar el avance poblacional.
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El agua que casi todo el mundo tira después de cocinar papas contiene nutrientes liberados durante la preparación y puede ser reutilizada para ayudar en el desarrollo de plantas cuando se usa correctamente en la base de huertos y macetas, sin costo adicional y sin cambiar la rutina.
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El agua del mar subió de 28 a 34 grados en Santa Catarina y mató hasta el 90% de las ostras: los productores que plantaron más de 1 millón de semillas perdieron prácticamente todo y dicen que si vuelve a suceder, la producción está condenada a su fin.
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Un árbol indio que crece en el Nordeste brasileño produce un aceite capaz de actuar contra más de 200 especies de plagas y interrumpir el ciclo de los insectos, ganando espacio como alternativa natural en cultivos de soja, algodón y hortalizas.
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La subida del petróleo en Oriente Medio ya afecta al azúcar brasileño: las usinas del Centro-Sur ven cómo se reduce el margen justo cuando el etanol gana fuerza.
Según la Asociación Brasileña de Cazadores Aquí Tem Jabalí, la población sigue creciendo de forma descontrolada.
Estos animales pueden causar pérdidas de hasta 40% en cultivos de maíz y soja en algunas regiones. Además, degradan el suelo, comprometen manantiales y amenazan especies nativas.
Lo más preocupante, sin embargo, es el riesgo sanitario: el jabalí transmite enfermedades como peste porcina clásica y fiebre aftosa.
Esto puede comprometer el estatus sanitario de Brasil como país libre de aftosa y afectar la competitividad del agro en los mercados internacionales.
Bomba de Tiempo para el Agronegocio
Para Rafael Salerno, presidente de la Asociación Brasileña de Cazadores Aquí Tem Jabalí, la situación ya se ha convertido en una “bomba de tiempo contra el agro brasileño”.
Él afirma que es un error comparar el control de jabalíes con la caza ilegal de especies nativas, como capybaras o jaguares.
“Gracias a la incompetencia y complacencia de las autoridades, se ha vuelto imposible extinguir a estos animales. El esfuerzo debe dirigirse a reducir al máximo los daños, como ya ocurre en otros países”, dijo. La visión de él refuerza la urgencia de políticas públicas específicas.
Descentralización del Control
El diputado Alceu Moreira (MDB-RS), coordinador institucional de la Frente Parlamentaria de la Agropecuaria, ha sido una de las voces más firmes en esta discusión.
En entrevista a Compre Rural, destacó el Proyecto de Ley 4253/2025, que busca retirar el control exclusivo del Ibama y descentralizar el manejo para estados y municipios.
Según Moreira, quienes viven en las regiones afectadas conocen mejor la realidad y deben tener autonomía para actuar. “No es correcto imaginar que las autoridades municipales sean menos responsables que el Ibama. Tienen medios locales para hacer el control. Necesitamos una regulación nacional que dé libertad según las necesidades sanitarias y poblacionales”, afirmó.
Bonificación a Cazadores
Otro punto defendido por el diputado es la creación de un sistema de bonificación para cazadores acreditados.
La idea es transformar la lucha en una política pública eficiente, dando escala al manejo. Este modelo ya se adopta en países como Alemania y Estados Unidos.
“Si el jabalí amenaza la economía y la salud pública, el control debe ser responsabilidad del Estado, al igual que en la lucha contra el dengue. Pero, si el Estado no asume solo, necesita remunerar a quienes lo hacen. Solo con incentivos será posible garantizar un control efectivo y a gran escala”, explicó.
Aprovechamiento de la Carne de Jabalí
El parlamentario también defiende el aprovechamiento de la carne de jabalí. Para él, descartar una proteína de calidad sería un desperdicio.
Con una supervisión adecuada, el sacrificio podría abastecer frigoríficos regionales y atender la demanda alimentaria.
“Si el jabalí sacrificado está saludable, basta con una inspección veterinaria bien hecha. Esta carne puede destinarse al consumo humano. Es un recurso que no debe ser tratado como inservible, especialmente en un país con tantas personas necesitando proteína”, argumentó.
Resistencia y Obstáculos Ideológicos
A pesar de la urgencia, Moreira reconoce que hay fuerte resistencia ideológica en torno al tema. Sectores contrarios al uso de armas y a la actividad de los cazadores dificultan la aprobación de medidas más amplias.
“Existe desconfianza de que, autorizando la caza del jabalí, el cazador vaya a cazar otras especies. Eso es un absurdo. El país no puede ser regulado por la desconfianza”, declaró.
Según él, los cazadores de jabalí siguen reglas, están en asociaciones y no quieren perder sus derechos. Ignorar la gravedad del problema por prejuicio ideológico sería una irresponsabilidad capaz de poner en riesgo toda la economía.
Presión por Cambios en el Control de los Jabalíes
El jabalí ya no es solo un problema ambiental. Se ha convertido en una amenaza directa al agro, a la seguridad alimentaria y a la salud de los rebaños.
La propuesta defendida por Alceu Moreira apunta a una nueva política basada en la descentralización, la bonificación de cazadores y el aprovechamiento de la carne.
La presión de parlamentarios y entidades del sector indica que el Congreso puede acelerar la tramitación de los proyectos. De no ser así, el país corre el riesgo de enfrentar una crisis sanitaria de grandes proporciones.
Con información de Compre Rural.

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