Investigadores en Columbia Británica atraparon lobos costeros que aprendieron a nadar hasta boyas de trampas para cangrejos y exponen una inteligencia adaptativa rara en la vida salvaje.
Durante mucho tiempo, Guardianes de la comunidad Heiltsuk e investigadores de Columbia Británica se preguntaban quién estaba dañando trampas para cangrejos dejadas en áreas someras y profundas de la costa, siempre con marcas de dientes y cebos desaparecidos. Las trampas eran encontradas en la costa con la estructura deformada, boyas desplazadas y ninguna señal clara del responsable. Fue solo cuando se instalaron cámaras remotas cerca del equipo que surgió la respuesta inesperada: lobos costeros que aprendieron a nadar hasta las boyas, tirar de la cuerda con atención y arrastrar las trampas fuera del agua en busca de comida fácil.
Las imágenes mostraron una loba nadando hasta la playa con una boya entre los dientes, reposicionando su cuerpo para tener un mejor ángulo y tirando repetidamente de la cuerda hasta hacer emerger la trampa de las profundidades. Luego, abre el compartimento del cebo, toma el manjar y se va. Para el ecólogo Kyle Artelle, que lidera el estudio publicado en la revista Ecology and Evolution, se trata de un comportamiento altamente eficiente, enfocado y, sobre todo, aprendido, que amplía la comprensión de la inteligencia adaptativa de estos animales.
Del misterio de las trampas destruidas al descubrimiento inesperado
El caso comenzó como un enigma de campo. En un programa de monitoreo del cangrejo verde europeo, un crustáceo invasor que amenaza bancos de almejas y ecosistemas de hierbas marinas, la Primera Nación Heiltsuk, a través de los Guardianes de Haíɫzaqv, ha estado dispersando trampas especialmente diseñadas en zonas intermareales poco profundas y en aguas más profundas, marcadas por boyas de colores.
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A partir de 2023, parte de este equipo comenzó a encontrarse dañado, con marcas de dientes y sin cebo.
En las trampas más someras, accesibles en marea baja, el equipo sospechaba de lobos o osos. En las trampas profundas, la hipótesis inicial recaía sobre nutrias o focas, debido a que son animales acuáticos.
Nadie imaginaba que los lobos habían aprendido a nadar hasta las boyas distantes, manipular cuerdas y explorar trampas humanas en aguas profundas.
La duda solo se resolvió cuando los investigadores instalaron cámaras remotas enfocadas en el área de las boyas.
Fue entonces que registraron, por primera vez, el comportamiento de la loba tirando de la línea con movimientos rápidos y decididos, hasta hacer aparecer la trampa en la superficie.
La escena reveló no solo al “culpable”, sino también una forma sofisticada de interacción entre un depredador terrestre y estructuras creadas por humanos.
Lobos que aprendieron a nadar hasta las boyas y usar trampas humanas
El video captado por Artelle y sus colegas muestra un impresionante paso a paso. Primero, la loba surge en el agua, nada hacia la boya y la agarra con firmeza.
Luego, ya en la playa, ajusta su cuerpo y la posición de la cabeza para tener más palanca en la cuerda. A continuación, ejecuta una serie de tirones rápidos, precisos y rítmicos, hasta que la trampa para cangrejos, aún sujeta a la línea, emerge del fondo.
Para los investigadores, no se trata de un reflejo instintivo o de algo puramente genético. Es un comportamiento que los lobos costeros claramente aprendieron a nadar, probar, repetir y refinar a lo largo del tiempo, probablemente observando el impacto de sus propios movimientos en las boyas y las líneas de las trampas.
Según Artelle, se puede ver la eficiencia con que se mueve la loba, indicando que este patrón fue practicado y perfeccionado, y probablemente compartido entre miembros de la manada.
Esta secuencia también suscita el debate sobre el uso de herramientas. Al tirar sistemáticamente de una boya atada a una cuerda para obtener comida que está dentro de una estructura artificial en el fondo del mar, los lobos costeros muestran un tipo de interacción con objetos creados por humanos que se asemeja a la idea de uso funcional de herramientas, en la que el animal manipula elementos del entorno para alcanzar un objetivo específico. Aunque la etiqueta exacta aún depende de un debate científico, la complejidad de la acción es innegable.
Una asociación entre ciencia, territorio y pueblo Heiltsuk

Los descubrimientos no surgieron aislados en un laboratorio, sino de una colaboración de larga data con la Primera Nación Heiltsuk, en Bella Bella, en Columbia Británica.
Durante más de una década, la comunidad ha enfrentado la expansión del cangrejo verde europeo, introducido originalmente en California y hoy en expansión hacia el norte, donde afecta directamente bancos de almejas y áreas de hierbas marinas que sirven de refugio para peces jóvenes.
En este contexto, el programa de monitoreo, con trampas en zonas poco profundas y profundas, se ha vuelto fundamental para intentar contener la expansión del crustáceo.
Fue precisamente este esfuerzo constante de monitorear y proteger el ecosistema lo que abrió la oportunidad de capturar lobos que aprendieron a nadar y explorar estas trampas de manera audaz y precisa.
La presencia de las cámaras, inicialmente pensadas para vigilar las estructuras y entender el impacto del cangrejo verde, acabó revelando un comportamiento completamente nuevo en los lobos costeros.
El coautor Paul Paquet y Artelle destacan que este tipo de investigación, construida en asociación con comunidades que han vivido en el territorio durante generaciones, permite percibir matices de comportamiento que podrían pasar desapercibidos en estudios más alejados de la realidad local.
La convivencia continua con el entorno y el conocimiento acumulado de los Heiltsuk fueron esenciales para interpretar lo que las imágenes mostraban.
Lobos costeros, mariscos y convivencia cercana con humanos
El “ladrón” de las trampas es identificado como una especie rara de cánido conocida como lobo costero o lobo marino, depredador tope que prospera en ambientes marinos.
A diferencia de las poblaciones de lobos que dependen principalmente de presas terrestres, estos lobos costeros se han adaptado a vivir de una dieta que incluye salmón, mariscos e incluso focas, explorando intensamente la interfaz entre el bosque, la costa rocosa y el mar abierto.
En la mayor parte de la provincia, los lobos son vistos como depredadores problemáticos y a menudo son cazados. En Bella Bella, sin embargo, la relación es diferente.
La comunidad Heiltsuk, a través del Proyecto Lobo y Biodiversidad Haíɫzaqv, no caza a estos animales, permitiendo que una manada viva en los alrededores de la ciudad y conviva con humanos durante milenios, en una dinámica de respeto y observación mutua.
Artelle señala que el paisaje escarpado y densamente boscoso, tanto en tierra como en el mar, hace de esa región uno de los pocos lugares del mundo donde los lobos pueden ser “lobos de verdad”, manteniendo comportamientos naturales complejos, como cazar peces, explorar mareas bajas y, ahora, interactuar con trampas de cangrejo instaladas por humanos.
En esta convivencia única, los lobos costeros aprendieron a nadar con confianza entre boyas y barcos, integrando el entorno humano a su rutina de búsqueda de alimento.
Una inteligencia adaptativa inédita en la vida salvaje
Para los científicos involucrados, las implicaciones del video van mucho más allá de resolver el misterio de las trampas dañadas.
El registro revela una dimensión completamente nueva del comportamiento de los lobos costeros, mostrando que pueden aprender rápidamente estrategias sofisticadas para acceder a recursos, transmitiendo ese conocimiento dentro del grupo.
Artelle describe el comportamiento como inspirador. Al ver lobos que aprendieron a nadar hasta boyas distantes, tirar de cuerdas con precisión y manipular trampas humanas, ganamos una nueva perspectiva sobre lo que significa ser un lobo, con capacidad de aprendizaje, experimentación y adaptación que rivaliza con lo que a menudo asociamos solo con nuestra propia especie.
Este descubrimiento también refuerza una idea más amplia: cuando depredadores tope coexisten con humanos y sus estructuras, surgen interacciones complejas que no encajan en categorías simples de “conflicto” o “armonía”.
Muchos de estos encuentros revelan un potencial de innovación conductual en la vida salvaje que aún está lejos de ser completamente comprendido.
Si una loba puede aprender a nadar, tirar de una boya y desalojar una trampa del fondo del mar, ¿qué más podrían aprender a hacer estos lobos costeros en el futuro?
Después de conocer la historia de los lobos costeros que aprendieron a nadar hasta trampas para cangrejos y robar cebos en el fondo del mar, ¿crees que este tipo de inteligencia adaptativa debe ser vista más como un problema para la pesca o como una prueba fascinante de la capacidad de aprendizaje de la vida salvaje?


Chama-se a esse processo de evolução ****.