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Los barcos vierten 40 toneladas de conchas y bloques de concreto en el mar del Reino Unido, revertiendo 200 años de destrucción, trayendo de vuelta arrecifes de ostras, limpiando el agua y probando si el fondo del océano puede renacer a gran escala.

Escrito por Ana Alice
Publicado el 04/04/2026 a las 14:58
Actualizado el 04/04/2026 a las 14:59
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Una operación en la costa británica moviliza estructuras sumergidas, conchas reutilizadas y miles de ostras en un intento de restaurar un hábitat marino histórico y recolocar la especie en el centro de la dinámica costera.

El Reino Unido lanzó 40 toneladas de conchas de vieira reutilizadas y 20 bloques ecológicos en el fondo del Mar del Norte en un intento de restaurar arrecifes de ostras nativas que han desaparecido de gran parte de la costa británica a lo largo de los últimos dos siglos.

La acción fue conducida por la Zoological Society of London (ZSL) y por Groundwork North East and Cumbria, en la región de Whitburn, en el noreste de Inglaterra, dentro de un proyecto de recuperación de hábitat marino.

La iniciativa se centra en la ostra nativa europea, Ostrea edulis.

Según la ZSL, la población de la especie en el Reino Unido ha caído más del 95% desde el siglo 19, en un proceso asociado a la pérdida de hábitat, la explotación intensa, la contaminación y enfermedades.

La entidad afirma que la reducción ha afectado no solo la presencia del molusco, sino también la estructura ecológica de áreas costeras donde antes existían arrecifes naturales.

Bloques ecológicos y ostras en el fondo del mar

En el área de restauración, los equipos implantaron 20 estructuras conocidas como “reef cubes”, descritas por la ZSL como bloques texturizados similares al concreto.

Imagen: Reprodução/ZSL
Imagen: Reprodução/ZSL

Cada pieza recibió ostras adultas fijadas en su superficie para dar inicio a la recomposición del arrecife y aumentar la estabilidad del conjunto en el lecho marino.

Según la organización, alrededor de 4 mil ostras adultas fueron llevadas al mar, además de más de 35 mil ostras juveniles ya adheridas a conchas.

El material fue distribuido en un área de 10 mil metros cuadrados, utilizada como zona de prueba para evaluar la adaptación del modelo a las condiciones locales.

Imagen: Reprodução/ZSL
Imagen: Reprodução/ZSL

Alrededor de los bloques, los equipos esparcieron las 40 toneladas de conchas de vieira.

Este material funciona como base de asentamiento para larvas de ostras, que necesitan superficies rígidas para fijarse y crecer.

En la práctica, el objetivo es crear condiciones para que nuevas generaciones de la especie se establezcan con más facilidad.

Por qué los arrecifes de ostras desaparecieron

Durante siglos, los arrecifes de ostras formaron parte del paisaje costero británico.

Con el avance de la actividad humana en la costa, sin embargo, este ambiente fue siendo degradado.

La ZSL relaciona el colapso de la especie a una combinación de pesca intensa, alteración del fondo marino, contaminación de las aguas y diseminación de enfermedades.

La pérdida de estos arrecifes afecta más que a una única población de moluscos.

Según especialistas involucrados en el proyecto, las estructuras formadas por las ostras funcionan como hábitat para otras especies marinas, ofreciendo refugio y áreas de alimentación para peces, crustáceos y organismos más pequeños.

Sin este tipo de formación, el ecosistema costero pierde complejidad.

Por eso, la recuperación propuesta en Whitburn no se limita al repoblamiento de la especie.

La intención es reconstruir, gradualmente, un ambiente capaz de sostener diferentes formas de vida marina.

Whitburn prueba estructuras más resistentes en el mar

La adopción de los bloques ecológicos también está ligada al resultado de una etapa anterior del trabajo.

En octubre de 2023, el proyecto lanzó 10 mil ostras nativas en un arrecife creado en la costa de Whitburn.

Después de esta operación, eventos climáticos severos dispersaron parte del material depositado en el fondo del mar.

Ante este escenario, los responsables decidieron probar estructuras más robustas.

Según la ZSL, los nuevos bloques fueron diseñados para soportar mejor la acción de las corrientes y las tormentas, además de mantener las ostras protegidas en un área sujeta a mar agitado.

Imagen: Reprodução/ZSL
Imagen: Reprodução/ZSL

Las piezas tienen superficies externas irregulares, pensadas para imitar sustratos naturales, y también aberturas internas que amplían el espacio disponible para la fauna.

Según los responsables de la acción, el diseño busca favorecer no solo la fijación de las ostras, sino también la presencia de otros organismos marinos en el área restaurada.

Arrecifes de ostras e impacto en la calidad del agua

Uno de los argumentos presentados por la ZSL para justificar la recuperación de los arrecifes está en la capacidad de filtración de las ostras.

En la divulgación más reciente del proyecto, la entidad informó que cada ostra puede filtrar alrededor de 200 litros de agua por día, removiendo partículas en suspensión y contribuyendo a mejorar la calidad del agua.

En comunicaciones anteriores de la propia organización, el volumen informado era superior a 140 litros por día por individuo.

Como la cifra varía entre materiales institucionales de la ZSL, el dato fue mantenido con atribución directa a la divulgación más reciente de la entidad.

Según la organización, este proceso puede reducir la turbidez del agua y favorecer el equilibrio del ambiente marino.

La mejora en la transparencia, aún de acuerdo con la ZSL, permite mayor penetración de luz y beneficia a otros organismos presentes en el ecosistema costero.

Además, los arrecifes de ostras suelen funcionar como refugio para especies más pequeñas.

En las hendiduras e irregularidades de las estructuras, peces y crustáceos encuentran áreas de protección y alimentación.

En iniciativas anteriores, la propia ZSL informó haber registrado miles de animales viviendo alrededor de instalaciones utilizadas en la recuperación de ostras en diferentes partes del Reino Unido.

Video de YouTube

Voluntarios y monitoreo del proyecto de restauración

La operación en Whitburn también contó con la movilización de voluntarios.

Registros ligados al proyecto indican la participación de más de 200 personas en actividades comunitarias asociadas a la restauración.

En un relato específico sobre la implantación de los bloques, sin embargo, la mención fue a 100 voluntarios locales involucrados en la preparación de las estructuras antes del lanzamiento al mar.

Como los números varían según la etapa descrita, la información fue mantenida con reserva.

No hay, en las publicaciones consultadas, un total único y consolidado para todas las frentes de trabajo citadas.

Con la instalación concluida, la fase siguiente pasó a ser el monitoreo.

Técnicos e investigadores siguen la estabilidad de los bloques, la supervivencia de las ostras y el asentamiento de nuevas larvas sobre las conchas y estructuras ya depositadas en el fondo marino.

El punto central de esta etapa es verificar si el conjunto logrará evolucionar hacia un arrecife autosostenible.

Este resultado es considerado decisivo para medir la efectividad de la restauración y para indicar si el modelo podrá ser repetido en otras áreas costeras, según los responsables del proyecto.

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Ana Alice

Redatora e analista de conteúdo. Escreve para o site Click Petróleo e Gás (CPG) desde 2024 e é especialista em criar textos sobre temas diversos como economia, empregos e forças armadas.

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