Investigación identifica 142 cuentas y colgantes de arcilla en cuatro sitios natufianos y revela que los niños participaron en la producción de los ornamentos paleolíticos
Un estudio publicado en la revista Science Advances el miércoles (18) detalla el descubrimiento de 142 cuentas y colgantes de arcilla en el suroeste asiático, los más antiguos de la región, y muestra que parte de los ornamentos paleolíticos fue moldeada por niños, ampliando la comprensión sobre simbolismo y vida sedentaria.
Descubrimiento de los artefactos
La investigación fue conducida por un equipo internacional de arqueólogos. Los objetos fueron encontrados en cuatro sitios natufianos: el-Wad, Nahal Oren, Hayonim y Eynan-Mallaha, cubriendo más de tres milenios de ocupación de algunas de las primeras comunidades sedentarias del mundo.
Entre los hallazgos, estaban 142 ornamentos paleolíticos, formados por cuentas y colgantes lo suficientemente pequeños como para caber en la palma de la mano.
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Las piezas fueron moldeadas en cilindros, discos y elipses a partir de arcilla cruda, con un acabado cuidadoso y formas variadas.
Marcas preservadas en las piezas
Los investigadores identificaron 50 impresiones digitales preservadas en las superficies de los artefactos.
El análisis permitió señalar quién había producido parte de los objetos, algo descrito como la primera vez que los arqueólogos logran identificar fabricantes de ornamentos paleolíticos.
Parte de las piezas parece haber sido hecha especialmente para niños. Uno de los ejemplos citados es un anillo de arcilla con solo 10 milímetros de ancho.
Además, algunas marcas registradas en las superficies indican que pequeños integrantes de la comunidad participaron directamente en el modelado.
Técnica antigua y tradición consolidada
Muchas cuentas recibieron un revestimiento de ocre rojo mediante el engobe, técnica que consiste en la aplicación de una fina capa de arcilla líquida sobre la superficie.
El estudio señala que este es el uso más antiguo conocido de este procedimiento de coloración en todo el mundo.
La cantidad de piezas encontradas indica que el uso de la arcilla no era una prueba aislada.
Para los arqueólogos, los ornamentos paleolíticos integraban una tradición ya consolidada, vinculada a la expresión de identidad, pertenencia y significado a través de la cultura material.
Laurent Davin, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, afirmó en un comunicado que el descubrimiento cambia completamente la forma en que se entiende la relación entre arcilla, simbolismo y el surgimiento de la vida sedentaria.
Participación colectiva y aprendizaje
Los resultados sugieren que la confección de estas piezas era una actividad cotidiana compartida entre miembros de la comunidad.
Este proceso colectivo habría tenido un papel en el aprendizaje, la imitación y la transmisión de valores sociales de una generación a la siguiente.
De las 19 cuentas distintas identificadas, muchas reproducían formas de plantas centrales para la vida natufiana, como cebada, trigo y lentejas.
En conjunto, los artefactos indican que la naturaleza no era solo fuente de alimento, sino también de significado social.
Impacto sobre la visión histórica
El estudio contradice la idea de que los usos simbólicos de la arcilla en el suroeste asiático solo habrían surgido con la agricultura y con el modo de vida neolítico.
La investigación señala un movimiento anterior, iniciado en las primeras etapas de la sedentarización humana.
En este período, las comunidades aún practicaban la caza y la recolección, pero comenzaban a vivir en asentamientos permanentes.
Fue en este contexto que los ornamentos paleolíticos comenzaron a expresar identidad, afiliación y relaciones sociales, revelando que cambios sociales y cognitivos ya estaban en curso.
Con información de Revista Galileu.

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