Más de 400 geoglifos en Acre, de hasta 350 metros, permanecieron escondidos durante siglos y hoy son visibles por satélite, intrigando a los científicos.
En 2023, nuevas investigaciones arqueológicas apoyadas por sensores remotos, imágenes aéreas y mapeos de alta resolución volvieron a poner los geoglifos de Acre en el centro de las discusiones sobre la ocupación humana precolombina en la Amazonía. Concentradas en el estado de Acre, especialmente en los valles de los ríos Acre, Iquiri y Abunã, estas estructuras representan uno de los conjuntos más impresionantes de obras de ingeniería antigua ya identificados en la región. Según un informe de la Agencia FAPESP, más de 450 geoglifos prehistóricos ya habían sido catalogados en Acre, muchos de ellos solo plenamente perceptibles en observaciones realizadas desde el aire.
Los geoglifos están formados por zanjas excavadas en el suelo, creando dibujos geométricos como círculos, cuadrados, rectángulos y círculos concéntricos, que pueden alcanzar hasta 350 metros de diámetro. Estas formas solo pueden ser comprendidas integralmente cuando se observan a través de imágenes aéreas o de satélite, lo que explica su repercusión internacional. La propia Agencia FAPESP describe que, en Acre, estas estructuras varían de 50 a 350 metros de diámetro y se vuelven visibles en vuelo aéreo, reforzando el papel del sensor remoto en la identificación y el estudio de estos sitios arqueológicos.
Según un estudio publicado en la revista Nature Communications, los geoglifos de Acre corresponden a recintos geométricos excavados por pueblos indígenas precolombinos y tuvieron un desarrollo anterior al de otros complejos de tierra de la Amazonía meridional, floreciendo entre aproximadamente 100 y 400 d.C. y con un claro declive después de 1000 d.C.. Estas evidencias consolidaron a Acre como una de las áreas clave para comprender que la selva amazónica albergó sociedades capaces de transformar el paisaje a gran escala mucho antes de la llegada de los europeos.
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Más de 400 geoglifos ya han sido catalogados y pueden ocupar áreas equivalentes a cientos de campos de fútbol
Actualmente, los investigadores ya han catalogado más de 400 geoglifos en la región de Acre, aunque hay evidencias de que este número puede crecer con nuevos descubrimientos. Estas estructuras están distribuidas en decenas de sitios arqueológicos, a menudo conectadas entre sí por caminos elevados o alineamientos geométricos.
El tamaño impresiona. Algunos geoglifos llegan a tener hasta 350 metros de diámetro, el equivalente a varios campos de fútbol uno al lado del otro. Las zanjas que forman los dibujos pueden alcanzar varios metros de ancho y profundidad, exigiendo un volumen significativo de excavación manual.
Este nivel de intervención en el suelo indica que los constructores poseían:
- conocimiento técnico de excavación
- organización colectiva del trabajo
- planificación espacial avanzada
La construcción de estas estructuras demandaría no solo esfuerzo físico, sino también coordinación social a gran escala, sugiriendo la existencia de comunidades organizadas y estables en la región.
Estructuras permanecieron escondidas durante siglos bajo la selva y solo fueron reveladas con la deforestación y las imágenes aéreas
Durante siglos, los geoglifos permanecieron invisibles bajo la densa cobertura de la selva amazónica. Fue solo a partir de la segunda mitad del siglo XX, con el avance de la deforestación y el uso de imágenes aéreas, que estas estructuras comenzaron a ser identificadas.
El proceso de descubrimiento se intensificó con el uso de:
- fotografías aéreas
- imágenes de satélite
- técnicas de georreferenciación
Estas herramientas permitieron no solo localizar los geoglifos, sino también mapear su distribución a gran escala. Hoy, plataformas como Google Earth permiten que cualquier persona visualice algunas de estas estructuras, siempre que sepa dónde buscar.
Esta revelación tardía refuerza la idea de que la Amazonía aún guarda numerosos vestigios arqueológicos ocultos bajo la vegetación.
Formas geométricas precisas indican planificación y no son resultado de fenómenos naturales
Una de las principales características de los geoglifos de Acre es la precisión geométrica de sus formas. Círculos casi perfectos, cuadrados bien definidos y combinaciones simétricas indican que estas estructuras fueron planeadas con cuidado.
Los arqueólogos descartan la posibilidad de origen natural debido a factores como:
- regularidad de las formas
- repetición de patrones
- alineamiento entre estructuras
Además, las zanjas presentan cortes intencionados en el suelo, lo que confirma la acción humana. En muchos casos, también hay evidencias de caminos conectando diferentes geoglifos, sugiriendo una red organizada.
La función de los geoglifos aún se debate y no hay consenso científico
A pesar de décadas de investigación, la función exacta de los geoglifos de Acre aún no ha sido totalmente esclarecida. Entre las principales hipótesis planteadas por los especialistas están:
- uso ceremonial o ritual
- espacios de reunión social
- marcaciones territoriales
- centros de organización comunitaria
No hay evidencia consistente de que estas estructuras hayan sido utilizadas para vivienda permanente. La ausencia de restos domésticos en gran cantidad refuerza la hipótesis de uso colectivo y simbólico.
Esta incertidumbre es uno de los factores que hacen de los geoglifos uno de los mayores enigmas arqueológicos de América del Sur.
Evidencias indican que la Amazonía estaba densamente ocupada antes de la llegada de los europeos
La existencia de los geoglifos desafía una visión antigua de que la Amazonía era una región poco habitada antes de la colonización europea. Por el contrario, estas estructuras indican la presencia de poblaciones organizadas, capaces de modificar el ambiente a gran escala.
Estudios recientes sugieren que estas sociedades:
- practicaban manejo sostenible de la selva
- modificaban el suelo para la agricultura
- construían estructuras complejas
Este conjunto de evidencias refuerza la idea de que la Amazonía era un ambiente intensamente ocupado y transformado por pueblos indígenas mucho antes del contacto con los europeos.
El suelo de la región y las técnicas de construcción indican un conocimiento ambiental avanzado
Otro punto relevante es el tipo de suelo utilizado en la construcción de los geoglifos. La excavación se realizó en áreas de tierra firme, evitando regiones inundadas, lo que demuestra conocimiento sobre las condiciones del terreno.
Además, hay indicios de que los constructores:
- seleccionaban lugares estratégicamente
- mantenían áreas abiertas alrededor de las estructuras
- utilizaban el suelo removido para formar elevaciones
Estas prácticas indican un dominio del ambiente que va más allá de la simple ocupación, involucrando planificación y adaptación al ecosistema.
Descubrimientos recientes sugieren que aún existen cientos de estructuras escondidas bajo la selva
Con el avance de tecnologías como el LiDAR (Detección y Rango de Luz), los investigadores han comenzado a identificar estructuras ocultas bajo la vegetación sin necesidad de deforestación. Estos estudios indican que el número de geoglifos puede ser mucho mayor de lo actualmente conocido.
Áreas aún cubiertas por selva pueden esconder:
- nuevos geoglifos
- redes de caminos
- estructuras asociadas
Esto refuerza la idea de que la Amazonía aún posee un patrimonio arqueológico vasto y parcialmente desconocido.
Algunos geoglifos ya han sido reconocidos como patrimonio arqueológico nacional por el IPHAN (Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional). Uno de los ejemplos más conocidos es el Geoglifo Jacó Sá, ubicado a unos 40 km de Rio Branco.
Estos sitios están protegidos por legislación específica, lo que impide su destrucción y garantiza la continuidad de las investigaciones científicas. La preservación se considera esencial, ya que muchos geoglifos están ubicados en áreas bajo presión de actividades económicas.
Comparaciones con Nazca y otras formaciones refuerzan la importancia global de los geoglifos amazónicos
Frecuentemente comparados con las líneas de Nazca en Perú, los geoglifos de Acre presentan diferencias importantes. Mientras que Nazca fue dibujada en la superficie del suelo, los geoglifos amazónicos fueron excavados, creando estructuras en relieve negativo.
Esta diferencia técnica indica enfoques distintos, pero igualmente complejos, en la construcción de formas visibles desde el aire.
El conjunto amazónico, sin embargo, se destaca por la escala territorial y por la cantidad de estructuras distribuidas a lo largo de una región extensa.
¿Crees que la Amazonía aún esconde estructuras aún mayores bajo la selva?
Los geoglifos de Acre muestran que la historia de la Amazonía es mucho más compleja de lo que se imaginaba. Estructuras gigantes permanecieron escondidas durante siglos y solo ahora comienzan a ser comprendidas.
En tu opinión, ¿cuántas otras obras de este tipo aún pueden estar ocultas bajo la selva esperando ser descubiertas? Deja tu análisis en los comentarios.

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