El análisis de vértebras fossilizadas encontradas en la región de Darwin, en Australia, confirmó la existencia de un depredador marino de aproximadamente ocho metros de longitud que dominó los océanos en el período Cretácico, anticipándose en millones de años a la aparición de tiburones gigantes en la línea evolutiva moderna de los lamniformes.
Investigadores identificaron un tiburón de 8 metros que vivió hace 115 millones de años cerca de Darwin, Australia. El descubrimiento basado en vértebras fossilizadas retrocede la aparición de megapredadores en la línea moderna en 15 millones de años.
El descubrimiento del depredador en el período Cretácico
Un tiburón monstruoso rondaba las aguas de lo que hoy es el norte de la región australiana. Vivía en la era de los dinosaurios, mucho antes de las ballenas o de los grandes tiburones blancos.
El animal nadaba entre los monstruos marinos del período Cretácico, según indican los nuevos análisis. Investigadores estudian vértebras enormes descubiertas en una playa localizada cerca de la ciudad de Darwin.
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Los especialistas afirman que la criatura es ahora el depredador mega conocido más antiguo de la línea. Vivió 15 millones de años antes de los tiburones gigantes encontrados en registros anteriores.
El ancestro del actual tiburón blanco era enorme y tenía alrededor de 8 metros de longitud. Los autores del artículo observan que el tiburón blanco moderno mide solo 6 metros actualmente.
Benjamin Kear se desempeña como curador senior de paleobiología del Museo Sueco de Historia Natural. Es uno de los autores del estudio publicado recientemente en la revista científica Communications Biology.
Kear explica que los cardabiodontídeos eran tiburones megapredadores antiguos muy comunes a finales del Cretácico. Estos animales dominaron los océanos hace más de 100 millones de años, según el especialista.
El nuevo descubrimiento amplió la previsión científica de cuándo encontraremos cardabiodontídeos absolutamente enormes. Fósiles redescubiertos apuntan a la existencia de un tiburón enorme mucho antes de lo que se imaginaba.
Evolución de los lamniformes y contexto geológico
Los tiburones tienen una historia evolutiva que abarca aproximadamente 400 millones de años. Sin embargo, los lamniformes, ancestros de los actuales tiburones blancos, aparecen en el registro fósil hace 135 millones.
En esa época remota, estos animales eran pequeños y probablemente solo medían un metro de longitud. El descubrimiento de que ya eran gigantescos hace 115 millones de años fue sorprendente.
Las vértebras fueron encontradas en la costa australiana en un lugar que anteriormente era barro. El fondo de ese antiguo océano se extendía desde Gondwana hasta la región de Laurasia.
El área geográfica mencionada corresponde actualmente a Europa y a la actual Australia, respectivamente. Es una región rica en fósiles de vida marina prehistórica descubiertos hasta el presente momento.
Plesiosaurios de cuello largo e ictiosaurios están entre las diversas criaturas descubiertas en el lugar. El ambiente marino albergaba una fauna compleja que coexistía con el recién descubierto depredador gigante.
Análisis detallado de las vértebras y metodología
Cinco vértebras dieron inicio a la búsqueda científica para estimar el tamaño de sus dueños. Estos fósiles representan un descubrimiento antiguo que había sido algo descuidado por los científicos.
Los ítems fueron desenterrados a finales de la década de 1980 y en la década de 1990. Los fósiles medían 12 centímetros de diámetro y estaban almacenados en un museo.
Al estudiar tiburones antiguos, las vértebras son un verdadero tesoro para los paleontólogos actuales. Los esqueletos de tiburón están hechos de cartílago, no de hueso, lo que dificulta la preservación.
El registro fósil de estos animales se compone principalmente de dientes perdidos a lo largo de la vida. Kear afirma que la importancia de las vértebras radica en que proporcionan pistas.
Las vértebras ayudan directamente a las pistas sobre el verdadero tamaño del animal prehistórico. Kear explica que tratar de dimensionar a los animales solo a partir de los dientes es una tarea difícil.
Dientes grandes pueden no corresponder necesariamente a cuerpos vertebrales grandes, generando dudas en las mediciones. El tamaño exacto de los tiburones antiguos aún permanece un misterio en muchos casos estudiados.
Científicos utilizaron fórmulas matemáticas para estimar el tamaño de tiburones extintos como el megalodonte. Este predador gigantesco apareció posteriormente y pudo haber alcanzado 17 metros de longitud total.
Modelado final y conclusiones evolutivas
La rareza de las vértebras dificulta responder a preguntas precisas sobre el tamaño de los tiburones. El equipo internacional de investigación pasó años probando diferentes maneras de estimar el tamaño.
Utilizaron datos de pesca, tomografías computarizadas y modelos matemáticos en los cardabiodontídeos de Darwin. Finalmente, los investigadores llegaron a un retrato probable del tamaño y la forma del depredador.
El animal habría tenido la apariencia de un tiburón moderno y gigantesco, según Benjamin Kear. Este es un modelo corporal que ha funcionado con éxito evolutivo hace 115 millones de años.
El estudio sugirió que los tiburones modernos ascendieron precozmente a la cima de las cadenas alimentarias. Ahora, los científicos podrían hurgar en ambientes similares alrededor del mundo en busca de ejemplares.
Kear afirma que ya debieron haber existido antes y que esta línea tuvo ancestros. Estudiar ecosistemas antiguos puede ayudar a los investigadores a entender respuestas a los cambios ambientales actuales.
El científico afirma que es en el pasado donde comienza nuestro mundo moderno. Analizar lo que ocurrió durante los cambios climáticos y de biodiversidad ofrece una mejor noción.
Comprender el resultado de esas transformaciones antiguas ayuda a prever qué podría suceder a continuación. El estudio conecta el pasado profundo con los desafíos climáticos y biológicos del futuro.

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