Millones de conductores quedaron atrapados durante horas en el regreso del mayor feriado de China, cuando la política de peaje gratuito y el mal tiempo causaron un colapso sin precedentes en las carreteras del país asiático
Un embotellamiento colosal tomó control de la autopista exprés de Hushan, en China, cuando alrededor de 10 millones de vehículos intentaron regresar simultáneamente tras el fin de la “Semana Dorada del Día Nacional”. El episodio, que se convirtió en uno de los mayores congestionamientos registrados en el país, expuso los desafíos de la infraestructura vial china durante períodos de feriados prolongados.
De acuerdo con información publicada por el diario O Tempo, el problema comenzó tras el término de las celebraciones entre 1 y el 8 de octubre, que combinaron el Día Nacional y el Festival del Medio Otoño, una coincidencia rara que intensificó el número de viajes domésticos. El resultado fue un colapso en las carreteras y peajes, especialmente en el tramo más transitado del país.
Peaje de Wuzhuang: el epicentro del caos vial
El peaje de Wuzhuang, considerado el mayor de China, fue el centro de la crisis. A pesar de contar con 36 cabinas de cobro, la estructura fue incapaz de soportar el volumen extraordinario de automóviles que retornaban del feriado. Localizado en la intersección de las autopistas G40 Shanghai–Shaanxi y G42 Shanghai–Chengdu, cerca de la autopista exprés Hefei–Nanjing, el lugar recibe el tráfico de diversas vías expresas que convergen en un único punto, creando un cuello de botella inevitable.
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Para empeorar la situación, el estrechamiento de las 36 cabinas a solo cuatro carriles de tránsito provocó una paralización total del flujo. Según la prensa local, el peaje de Wuzhuang llegó a registrar 14.800 vehículos por hora, incluso operando con 12 carriles de entrada y 24 de salida, cifras que evidencian la magnitud del problema.
Política de peaje gratuito y el efecto dominó en el tráfico
Uno de los factores decisivos para el caos fue la política de “pase libre”, que exonera a los vehículos de turismo del pago de peaje durante feriados nacionales. La medida, creada para incentivar el turismo interno, termina teniendo un efecto colateral severo: embotellamientos monumentales.
Como respuesta de emergencia, las autoridades chinas implementaron 66 peajes adicionales y activaron carriles de marea, diseñados para aliviar el tráfico en momentos de pico. Aún así, la estrategia no fue suficiente para contener el embotellamiento de proporciones épicas.
Mientras los equipos de tráfico intentaban coordinar el flujo, avisos de viaje fueron emitidos en todo el país, recomendando que los conductores regresaran en horarios alternativos. En la ciudad de Shenzhen, próxima a la región afectada, el gobierno amplió los horarios del metro y de los autobuses, en un intento de reducir la presión sobre el sistema vial.
Lluvias y tifón agravaron la situación en las carreteras
Como si el escenario ya no fuera caótico, el mal tiempo contribuyó a empeorar el embotellamiento. El sur de China enfrentaba alertas de lluvias intensas debido al paso del tifón “Maidem”, que afectó al país entre los días 6 y 7 de octubre. El temporal redujo la visibilidad y obligó a muchos conductores a disminuir drásticamente la velocidad, aumentando el tiempo de viaje y ampliando el embotellamiento.
De acuerdo con meteorólogos locales, el impacto climático fue directo: carreteras anegadas, deslizamientos de tierra y bloqueos temporales en varias regiones contribuyeron al caos en las principales autopistas. Con esto, el regreso del feriado, que normalmente lleva pocas horas, se transformó en una jornada de hasta 24 horas de tránsito ininterrumpido.
Autoridades refuerzan alertas y planean cambios
Las autoridades chinas reconocieron que el sistema de peajes y carreteras necesita pasar por ajustes estructurales. El Ministerio de Transportes de China anunció que está estudiando la implementación de tecnologías inteligentes de gestión de tráfico, como sensores y control dinámico de carriles, para evitar que escenas como las de Wuzhuang se repitan.
Además, el gobierno pretende revisar las políticas de exoneración temporal de peaje durante feriados, que aunque son populares entre los conductores, sobrecargan la infraestructura. Expertos afirman que el episodio debe servir como un “alerta roja” sobre el equilibrio entre estímulo al turismo interno y capacidad operativa de las carreteras.
Un retrato de la sobrepoblación sobre ruedas
La Semana Dorada es tradicionalmente el período en que cientos de millones de chinos viajan por el país. En 2025, la combinación del feriado doble y del clima adverso transformó las carreteras en un verdadero mar de coches y bocinas. Para muchos analistas, el caso refleja el crecimiento explosivo de la flota de vehículos en China, que supera 430 millones de automóviles registrados, convirtiendo al país en el mayor mercado automotriz del planeta.
Según expertos consultados por la prensa china, la imagen aérea de las filas interminables simboliza la paradoja del progreso: infraestructura moderna, pero vulnerable al exceso de demanda. La información fue divulgada por el portal O Tempo, con base en datos de medios locales y autoridades de transporte chinas.
Al final, el episodio entra en la historia como uno de los mayores embotellamientos del siglo, recordando que el avance tecnológico y el crecimiento económico también traen desafíos complejos para la movilidad urbana.


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