La técnica que parece ciencia ficción, pero es real: liberar insectos estériles en Brasil ayudó a contener plagas y enfermedades mortales
Poca gente se da cuenta, pero Brasil es uno de los países más avanzados del mundo en lo que respecta al control biológico de plagas. En lugar de depender únicamente de venenos y trampas, investigadores brasileños están apostando por soluciones tecnológicas que, a primera vista, parecen sacadas de una película de ciencia ficción: soltar mosquitos y moscas modificadas en el medio ambiente para impedir brotes de enfermedades y perjuicios agrícolas. La iniciativa puede sonar controvertida, pero ya ha tenido resultados impresionantes —y, en algunos casos, puede haber evitado epidemias enteras sin que nadie se diera cuenta.
Cómo funciona esta estrategia: más insectos para combatir a los propios insectos
La lógica detrás de estas técnicas es simple, pero poderosa. Al soltar en el medio ambiente machos estériles o genéticamente modificados, comienzan a competir con los machos naturales por hembras. Cuando ganan esta disputa y se aparean, las crías que nacen no sobreviven —o ni siquiera llegan a nacer. El resultado es una drástica disminución de la población de la plaga objetivo.
Se utilizan dos enfoques principales: la Técnica del Insecto Estéril (SIT), que utiliza radiación para esterilizar a los machos, y las modificaciones genéticas, que impiden la reproducción mediante alteraciones en el ADN. Ambas eliminan el uso de pesticidas y han cobrado fuerza como alternativas sostenibles y altamente eficaces.
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El caso más emblemático: los mosquitos de dengue modificados
Uno de los ejemplos más conocidos es el de los mosquitos Aedes aegypti transgénicos creados por la empresa británica Oxitec. Esta especie es la principal transmisora del dengue, zika y chikungunya —y representa una amenaza constante para la salud pública en el país. Para contener el problema, los científicos liberaron machos genéticamente programados para generar descendientes inviables.
La primera liberación ocurrió en Juazeiro (BA), en 2011, con la aprobación de la CTNBio (Comisión Técnica Nacional de Biosseguridad). Los resultados fueron sorprendentes: en áreas monitoreadas, la población del mosquito cayó más de 90%. La ciudad de Piracicaba (SP) también adoptó la estrategia, con el apoyo de la alcaldía y organismos sanitarios.
A pesar del éxito técnico, el proyecto despertó controversia. Organizaciones ambientalistas como Friends of the Earth pidieron más estudios independientes y cuestionaron los riesgos ecológicos a largo plazo. En una entrevista con la BBC, la investigadora ambiental Ghislaine Maxwell, de la Universidad de Brasilia, defendió que “las tecnologías genéticas necesitan un monitoreo continuo, incluso después de la liberación”.
Frutas protegidas con moscas genéticamente modificadas
Otro frente poco conocido, pero igualmente importante, fue la lucha contra la mosca de la fruta del Mediterráneo (Ceratitis capitata), una plaga que afecta la fruticultura brasileña, principalmente en la producción de mango, guayaba, uva y cítricos.
Con el apoyo de Embrapa y empresas privadas, Brasil probó la tecnología RIDL (sigla para Release of Insects carrying a Dominant Lethal gene), también desarrollada por Oxitec. El mecanismo es similar al utilizado en los mosquitos: los machos modificados compiten con los naturales, pero sus crías no llegan a la fase adulta.
Las pruebas se llevaron a cabo bajo estrictas normas de bios seguridad, especialmente en regiones productoras en el Nordeste y Sudeste. Aunque los estudios no se han llevado a cabo a escala nacional, los datos fueron alentadores y colocaron a Brasil entre los pocos países con experiencia legal y técnica para aplicar estas soluciones.

Control de plagas sin modificar el ADN: la técnica SIT
Para quienes se preocupan por los transgénicos, la Técnica del Insecto Estéril (SIT) ofrece un enfoque igualmente eficaz, pero sin modificaciones genéticas. Los insectos son criados en laboratorio, esterilizados con radiación ionizante y luego liberados en la naturaleza. Como no pueden reproducirse, terminan rompiendo el ciclo poblacional de la especie.
Este método se ha utilizado con éxito en la lucha contra la mosca del berne (Cochliomyia hominivorax), una plaga temida en la ganadería. Las larvas de este insecto se alimentan de carne viva en heridas abiertas, pudiendo causar infecciones graves e incluso la muerte de bovinos y caprinos. La técnica ya se ha aplicado en áreas rurales del Norte y Nordeste de Brasil, con el apoyo de UNESP, Embrapa y agencias internacionales como la FAO/IAEA.
Además, el país participó en operaciones conjuntas con México, EE. UU. y Panamá para proteger rebaños en regiones fronterizas. Un informe técnico de la IAEA destaca a Brasil como “modelo de cooperación regional en bios seguridad animal”.
Detrás de cada liberación: la CTNBio y el control riguroso
Ningún insecto transgénico es liberado en Brasil sin pasar por un proceso riguroso de análisis de la CTNBio, órgano vinculado al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. El comité evalúa impactos ambientales, riesgos a la biodiversidad y a la salud humana, además de exigir estudios de seguimiento post-liberación.
Esta estructura regulatoria se considera una de las más avanzadas del mundo. De acuerdo con la FAO, Brasil lidera América Latina en proyectos de control biológico con insectos estériles y modificados, combinando ciencia de vanguardia con responsabilidad ambiental.
Un futuro amenazado por nuevas plagas — y nuevas soluciones
Con el calentamiento global, la expansión agrícola en la Amazonía y en el Cerrado, y el aumento de la circulación internacional de productos agrícolas, el riesgo de nuevas plagas o reintroducción de especies nocivas es cada vez más concreto. Y es en este escenario donde las soluciones biotecnológicas se vuelven aún más valiosas.
Brasil ya ha demostrado tener la base científica, regulatoria y operativa para avanzar en este campo. El próximo desafío será transformar estas iniciativas en políticas públicas permanentes, con financiamiento continuo, participación social y monitoreo ambiental a largo plazo.

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