La extracción artesanal del llamado “oro del diablo” sostiene comunidades locales en Indonesia, pero impone severos desafíos a la salud, la seguridad y el futuro económico de los trabajadores
Una actividad tradicional de alto riesgo sigue activa en el este de Indonesia y continúa llamando la atención internacional. La minería artesanal de azufre en el volcán Ijen, en operación continua desde al menos la década de 1970, ocurre en plena ladera de un volcán activo, combinando gases tóxicos, calor intenso y terrenos inestables. A pesar de esto, la actividad permanece esencial para familias con pocas alternativas de empleo formal, según estudios académicos y reportajes internacionales publicados a lo largo de los últimos 20 años.
El trabajo implica jornadas largas, esfuerzo físico extremo y remuneración modesta. Aún así, incluso ante los riesgos permanentes, la extracción de azufre sigue siendo una de las principales fuentes de ingresos de la región, conforme apuntan levantamientos de la Universidad de Gadjah Mada y reportajes de la BBC y de National Geographic publicados entre 2005 y 2022.
Qué es el llamado “oro del diablo” extraído en el volcán Ijen
El azufre extraído del volcán Ijen recibe el apodo de “oro del diablo” debido a su color amarillo intenso y al contraste entre el valor económico generado y el riesgo extremo del trabajo. Este material se forma cuando gases ricos en azufre emergen de fisuras en la roca volcánica, pasan por ductos metálicos instalados manualmente y, a continuación, se condensan en bloques sólidos.
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Posteriormente, estos bloques se rompen manualmente con herramientas simples. Aunque datos de la Agencia Internacional de Energía indican que aproximadamente 98% del azufre mundial se obtiene por procesos industriales ligados al petróleo y al gas, la extracción artesanal en Ijen persiste. Desde los años 1980, trabajadores actúan como autónomos, casi siempre sin vínculo laboral formal, dependiendo directamente de esta actividad para sobrevivir.
Cómo funciona la rutina diaria de la minería de azufre en Ijen
El trabajo empieza aún de madrugada, cuando las temperaturas son ligeramente más bajas y el flujo turístico es reducido. Luego, los mineros caminan hasta el borde del cráter y descienden por senderos estrechos y empinados. Poco después, alcanzan el lago azul verdoso, reconocido como uno de los más ácidos del mundo, conforme estudios del Instituto de Vulcanología de Indonesia divulgados desde la década de 1990.
En este lugar, el azufre derretido escurre por los tubos, se solidifica y forma bloques amarillos. Estos bloques se colocan en cestos de bambú, que generalmente pesan entre 60 y 90 kilos por viaje. En sandalias simples, muchos trabajadores repiten el trayecto donde tres veces al día, recorriendo más de 3 kilómetros por tramo, lo que amplía el desgaste físico y el riesgo de accidentes en terrenos resbaladizos.
Por qué la minería de azufre en Ijen es considerada una de las más peligrosas del mundo
Diversos estudios y reportajes internacionales clasifican esta actividad como una de las ocupaciones más peligrosas del planeta. La principal amenaza está en la inhalación de dióxido de azufre, un gas altamente tóxico. Informes de la Organización Mundial de la Salud alertan, desde los años 2000, que la exposición puede causar irritación respiratoria, daños pulmonares permanentes, pérdida de conciencia e incluso muertes súbitas cuando ocurre un cambio inesperado del viento.
Como mascarillas profesionales son caras y escasas, muchos trabajadores utilizan solo paños húmedos, lo que ofrece protección limitada. Además, hay riesgos constantes de quemaduras por contacto con azufre caliente, caídas en pendientes empinadas y enfermedades musculoesqueléticas asociadas al esfuerzo repetitivo, conforme levantamientos médicos realizados entre 2005 y 2020 en la región.
Para qué sirve el azufre extraído en el volcán Ijen
Tras la recolección, el azufre sigue hacia pequeños centros de procesamiento. En estos lugares, equipos purifican el material y venden a intermediarios. Aunque representa una pequeña parte de la producción global, el azufre tiene importancia económica regional. Alimenta la producción de ácido sulfúrico.
Este ácido atiende varias cadenas productivas. Entra en la producción de fertilizantes, en el blanqueamiento de azúcar y en el procesamiento de alimentos. También participa en la vulcanización de la goma y en la industria de baterías.
Desafíos para tornar la actividad menos arriesgada y más sostenible
Investigadores y organizaciones locales discuten medidas para reducir riesgos. Las propuestas incluyen más equipamiento de protección, mejoras en los senderos y límites para el peso de las cargas. Especialistas también abogan por seguimiento médico periódico.
No obstante, desde los años 2010, cualquier cambio necesita considerar la dependencia económica local. Muchas familias también viven del turismo de las “llamas azules”.
Frente a este contexto, ¿cómo equilibrar seguridad, salud y sustento en una actividad aún vital para tantas familias?

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